El escenario en el Golfo: ¿existe hipótesis de conflicto?

Artículo Original.

El 5 de junio se dio por iniciada una crisis diplomática sin precedentes entre Qatar y sus vecinos del Golfo. Se trata de una disputa por el liderazgo de la región, que esconde una trama por los recursos gasíferos de la región. Si bien es muy poco probable que comience un conflicto armado, lo más probable es que las tensiones continuén una vez finalizada la crisis, siendo también plausible que esta deje cicatrices en la sociedad qatarí. Crédito por la imagen: Mark Rubes / Istockphoto.

La crisis del Golfo que enfrenta principalmente a sauditas y qataríes no tiene precedentes en Medio Oriente. La embestida diplomática contra el pequeño emirato lleva más de una semana, y de momento no hay indicios de que vaya a solucionarse en lo inmediato. En una entrevista me preguntaron si existe la hipótesis de conflicto armado entre Arabia Saudita y Qatar. Me inclino a pensar que este escenario está descartado por varias razones, las cuales me propongo discutir.

Ahora bien, para comprender la crisis es necesario explayar algunas consideraciones. Por lo pronto, si bien el catalizador de la crisis es debatido, existe consenso absoluto en cuanto a la discordia que produce la política exterior de Qatar. En la coyuntura de los conflictos sectarios que transcurren en la región, Doha mantiene una orientación opuesta a los intereses del bloque sunita mayoritario. Mientras Qatar invierte en soft power (poder blando) para posicionarse entre las masas árabes, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto apuestan por mantener la estabilidad frente al embate de proposiciones populistas (islamistas), y contener la influencia de Irán.

Cabe preguntarse entonces hasta qué punto es plausible que Qatar modifique su doctrina en función de acoplarse a la presión de sus vecinos asediantes. No menos importante, cabe notar que, si bien el país podría terminar cediendo, al largo plazo es plausible que la crisis revitalice el sentir nacional qatarí. Es decir, podría profundizar la conciencia de grupo, distanciando psicológicamente a los qataríes del resto de la península arábiga. Continuar leyendo “El escenario en el Golfo: ¿existe hipótesis de conflicto?”

Las lecciones no aprendidas de la guerra de los Seis Días

Ensayo Original. Publicado también en INFOBAE el 11/06/2017, en una versión acotada.

Fuerzas blindadas israelíes en acción en el desierto del Sinaí, el 5 de junio de 1967. Las causas que llevaron a la guerra de los Seis Días recuerdan que hay lecciones no del todo aprendidas a la hora de evaluar la situación en Medio Oriente. Crédito por la imagen: AFP / Getty.

El 5 de junio marcó el quincuagésimo aniversario de la guerra que cambió la faz de Medio Oriente. Por medio de una operación relámpago, Israel derrotó a las fuerzas egipcias, jordanas y sirias que lo rodeaban. A Egipto le arrebató el Sinaí y la Franja de Gaza, derrumbando la estela de Gamal Abdel Nasser como campeón árabe. En tanto, el rey Hussein de Jordania perdió su control sobre Cisjordania y sobre Jerusalén oriental. Además, Israel le quitó a Siria las alturas del Golán, humillando al entonces ministro de Defensa sirio, Hafez al-Assad (el padre de Bashar).

La victoria israelí llegó como un batacazo. No se creía plausible que el Estado judío pudiese alcanzar semejante victoria. No solo que derrotó simultáneamente a sus vecinos, sino que afianzó su mera existencia como un hecho inalterable. En términos estratégicos de la época, con el incremento de armamento soviético en la región, Israel se convirtió en el cliente cercano de Estados Unidos, forjando una “relación especial” que se mantiene medio siglo después. Tras la muerte de Nasser, Anwar Sadat buscaría algo parecido, cambiando las lealtades de Egipto en favor de Washington. Asimismo, el evidente fracaso de los ejércitos árabes se tradujo en la irrelevancia política del panarabismo. Por eso, desde 1967 en adelante, cada Estado árabe prioriza su raison d’être, velando por sus intereses nacionales por sobre los asuntos de otros países.

Por otro lado, la expansión territorial israelí sobre territorio egipcio y jordano exacerbó el drama palestino, dando inicio a la polémica de los asentamientos judíos, que lejos está de poder resolverse. En este aspecto, la guerra repercutió en la fusión de significantes religiosos con nacionalistas, arrojando un legado dificilísimo de superar. Mientras que el triunfo israelí acrecentó la influencia del sionismo revisionista y religioso, la debacle de las fuerzas árabes repercutió en el fortalecimiento de la causa panislamista, convulsionando reivindicaciones territoriales con motivos islámicos.

Con motivo de la ocasión, varios autores y analistas publicaron crónicas rememorando la guerra, haciendo énfasis en los resultados; explorando estas secuelas punzantes. No obstante, también es conveniente reparar en la discusión historiográfica acerca de sus causas. Vistas en perspectiva, las causas que llevaron a la guerra recuerdan que hay lecciones no del todo aprendidas a la hora de evaluar la situación en Medio Oriente. Continuar leyendo “Las lecciones no aprendidas de la guerra de los Seis Días”