Colombia: las falencias del argumento anti-OTAN

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A finales de mayo Colombia ingresó formalmente a la OTAN como “socio global”, conviertiéndose en el primer país de América Latina en asociarse con la alianza del Atántico Norte. Este desarrollo es visto como un hito muy negativo por partidarios de izquierda y analistas con tendencia antiestadounidense. Sin embargo, sus argumentos presentan falencias importantes, y en ningún momento analizan cúales son los intereses nacionales del Estado colombiano. En la imágen, el presidente colombiano Juan Manuel Santos tiene la palabra durante  una visita a Alemania el 10 de mayo de 2018. Crédito por la imágen: Guido Kirchner / AFP.

El 25 de mayo el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció que Colombia ingresaba a la OTAN como “socio global”, convirtiéndose así (el 31 de mayo) en el primer país latinoamericano en asociarse a la alianza del Atlántico Norte. Esta noticia representa un desarrollo que previsiblemente divide las aguas entre partidarios de izquierda y de derecha. En efecto, mientras analistas con tendencia antiestadounidense ven este hito como negativo, la opinión conservadora aplaude la concreción de la asociación.

A raíz de este debate, es pertinente evaluar cada posición y analizar el impacto real, político y estratégico, que podría traer el vínculo entre Colombia y la OTAN. Para esto es necesario analizar el contexto detrás de los hechos, y, sucesivamente –dentro de lo posible– desprenderse de nociones y prejuicios ideológicos. A mi modo de ver las cosas, esto es algo que muchos críticos de izquierda que lamentan el anuncio de Santos no están en condiciones de hacer. Continuar leyendo “Colombia: las falencias del argumento anti-OTAN”

El Factor Trump

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 04/05/2018.

El presidente estadounidense Donald Trump se reune con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in en noviembre de 2017. EL líder surcoreano alabó el rol constructivo de Trump a la hora de llevar a Corea del Norte a negociaciones, y dijo que se merece el Premio Nobel de la Paz. Con su comportamiento impredecible, y sus acciones de fuerza contra autócracias, Trump como individuo constituye un factor innegable en la política mundial. Crédito por la imágen: Doug Mills / The New York Times.

En 2014 el exalcalde de Londres, ahora secretario de Exteriores británico, Boris Johnson, publicó un libro titulado “El Factor Churchill” (The Churchill Factor). El texto contempla el impacto de Churchill en la política de su país y el mundo. A veces errático, testarudo, egocéntrico, pero también carismático, la presencia y oficio de Winston constituye en la narración de Johnson un factor de peso pesado. No faltan motivos para que la sombra de este estadista tenga proyección global hasta nuestros días, siendo el arquetipo de héroe que muchos líderes quieren imitar.

A Donald Trump ciertamente le gustaría compararse. Sin ir más lejos, se presenta como el salvador de su país frente a tanta adversidad en el mundo. Pero en los puntos importantes hay más diferencias que similitudes. Churchill fue un estadista letrado y multifacético, y Trump –en cambio– un empresario inculto que antepone su imagen a todo. Aun así, es evidente que, para bien o para mal, el factor Trump en política internacional hace mucho ruido. Esto se ve muy claro en los recientes acontecimientos en la península de Corea, y así también con la expectativa sobre el futuro del acuerdo nuclear con Irán. Continuar leyendo “El Factor Trump”

Entrevista con NTN24: El ataque estadounidense a Siria

Entrevista via Skype realizada el 14/04/2018.

Federico Gaon, analista internacional, dijo en NTN24 que tras el ataque coordinado entre Estados Unidos, Reino Unido y Francia a Siria “es mi valoración personal que el ataque estadounidense no ha sido contundente en su objetivo”. Continuar leyendo “Entrevista con NTN24: El ataque estadounidense a Siria”

¿Qué impacto tendrá el nuevo ataque estadounidense contra Siria?

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El cielo de Damasco se ilumina con los misiles antiaéreos rusos lanzados para interceptar los misiles de crucero lanzados por Estados Unidos a Siria, en la madrugada del 14 de abril de 2018. Donald Trump anunció que los ataques eran una respuesta al presunto uso de armas químicas por parte del Gobierno sirio contra la población civil de Duma, el 7 de abril. Aunque la respuesta de Estados Unidos demuestra la voluntad de su presidente por hacer valer sus amenazas y reforzar la proyección de poder de su país, el ataque no esconde la ausencia de una estrategia clara en Siria. Por ello su impacto real es cuestionable, y no queda del toco claro hasta qué punto Washington estará dispuesto a cuidar sus intereses en Medio Oriente. Crédito por la imagen: AP.

En abril de 2017 Estados Unidos atacó una base aérea siria en respuesta al supuesto uso de armas químicas por parte de Bashar al-Assad. Un año más tarde, Washington vuelve a bombardear intereses del régimen sirio para así castigarlo por utilizar el mismo tipo de armamento. En concreto, el último ataque estadounidense de produjo el 13 de abril y contó con la participación de Francia y Reino Unido, países que sumaron su apoyo para condenar el presunto empleo de gas cloro seis días antes contra la población civil de Duma, ubicada al noreste de Damasco.

Según el Pentágono, los objetivos escogidos fueron un centro de investigación en Damasco que estaría vinculado con la producción de agentes bacteriológicos, y dos instalaciones de almacenamiento de armas químicas en Homs.

Este desarrollo conviene ser analizado y comparado con el ataque que tuvo lugar el año pasado. Si bien las circunstancias en Siria han cambiado, las dinámicas geopolíticas se mantienen constantes. Vista la situación en estos términos, el ataque estadounidense puede verse como un llamado de atención hacia sus enemigos. La verdadera pregunta es para quién es la advertencia, y si realmente tendrá el efecto buscado. Continuar leyendo “¿Qué impacto tendrá el nuevo ataque estadounidense contra Siria?”

Cambios en el gabinete de Trump: el regreso de los neoconservadores

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 03/04/2018 bajo el título “El gabinete de guerra de Trump”.

La designación de Mike Pompeo (izquierda) y John Bolton (derecha) como secretario de Estado y consejero de Seguridad respectivamente, ha despertado controversia en Estados Unidos. Son hombres asociados con el establecimiento neoconservador, y tienen reputación de ser beligerantes en política exterior. La mayoría de los medios dan por entendido que la llegada de estos hombres al círculo íntimo del presidente Donald Trump es algo peligroso. ¿Hasta qué punto? Credito por las imágenes: Al Jazeera / AP.

Las últimas semanas han visto cambios muy importantes en el gabinete de Donald Trump. Aunque ya no sorprende que el presidente modifique su equipo, lo cierto es que las idas y vueltas de la Casa Blanca la han hecho impredecible. Trump lleva poco más de un año en el poder y sin embargo ningún presidente ha cambiado tanto a su personal como lo viene haciendo el magnate. A estas alturas no tan altas los recambios perfectamente podrían quedar catalogados en una antología colorida. Pero así y todo no dejan de ser importantes, especialmente desde la dimensión internacional. 

El 13 de marzo se anunció que Mike Pompeo, director de la CIA desde enero del año pasado, reemplazaría a Rex Tillerson como secretario de Estado. Anecdóticamente, el empresario petrolero se habría enterado de su despido por un mensaje por Twitter. Luego, el 22 de marzo se anunció que John Bolton, embajador ante las Naciones Unidas entre 2005 y 2006, reemplazaría al general H.R. McMaster como consejero de Seguridad Nacional. Sobre la primera designación, Pompeo es considerado partidario de la mano dura, y tiene un historial controversial por su postura antiinmigración y a favor de las “técnicas mejoradas de interrogación”, un eufemismo de la era de George W. Bush para los métodos de tortura aplicados a presuntos terroristas. Sobre la segunda nominación, mientras que McMaster es considerado testarudo pero práctico (y con evidentes credenciales militares), Bolton es considerado un halcón poco diplomático; alguien que cree que todo puede resolverse por medio de la fuerza.

Para bien o para mal, estas designaciones marcan un fuerte giro en la administración Trump. Pese a la imprevisibilidad que caracteriza al presidente puede suponerse que su gestión estará más influenciada por postulados neooconservadores. Cuando Trump presentó su doctrina de seguridad en diciembre, el documento hacía hincapié en una estrategia de “principled realism”, es decir, “realismo basado en principios”. En esencia una dicotomía, ahora podría esperarse que el segundo elemento de la expresión, la ideología, se imponga sobre las consideraciones prácticas o realistas. Continuar leyendo “Cambios en el gabinete de Trump: el regreso de los neoconservadores”

Europa no debe caer en la trampa palestina

Artículo Original. Publicado también en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 23/02/2017.

El líder palestino Mahmud Abbas se dirige al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 20 de febrero de 2018 para criticar la posición de Estados Unidos, y solicitar una cumbre internacional para tratar con el conflicto israelí-palestino. Lamentablemente, los líderes europeos son propensos a recibir dicha propuesta con entusiasmo, y caer en lo que llamo la trampa palestina. Crédito por la imágen: Timothy A. Clary /AFP.

El 20 de febrero el presidente palestino Mahmud Abbas se dirigió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) para plantear abiertamente su descontento con la política exterior de la actual administración estadounidense; y, de paso, anunciar que la posición de mediador en el conflicto con Israel está vacante. En efecto, desde que Donald Trump anunciara su disposición a reconocer a Jerusalén como capital del Estado judío en diciembre pasado, el liderazgo palestino llama a desconocer el rol convencional de Washington como broker entre las partes enfrentadas.

A mi modo de ver las cosas, tengo la impresión de que los políticos europeos, en su indigestión por los dichos y hechos de Trump, pueden caer en lo que llamaré la trampa palestina. Me refiero a la errada noción de que contradecir a Trump es justo y conveniente, y que desafiar la postura estadounidense en lo concerniente a Tierra Santa acercará la paz de algún modo, que sin embargo aún no ha sido descubierto. Continuar leyendo “Europa no debe caer en la trampa palestina”

La Unión Soviética y la Resolución 3379: la historia de la analogía entre sionismo y racismo

Artículo publicado en inglés en ACADEMIA el 27/01/2018.

Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974. El 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General aprobó la Resolución 3379 que equipara al sionismo con el racismo. Aprobada con 72 votos a favor contra 35 votos en contra, el documento estableció formalmente que el movimiento de autodeterminación judío es una forma de racismo y de discriminación racial. La resolución fue impulsada por la Unión Soviética, y recién sería derogada en 1991. Crédito por la imagen: Teddy Chen / ONU.

El 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 3379, un documento trascendental en la historia del organismo que confirió legitimidad al antisemitismo en su variante antisionista. Por definición, más allá de controversias relacionadas con el conflicto árabe-israelí, el sionismo es la ideología que pregona el derecho de los judíos a la autodeterminación política. No obstante, la Resolución 3379 estableció que el nacionalismo judío es “una forma de racismo y de discriminación racial”.

En el contexto de la Guerra Fría, el documento fue aprobado gracias a la mayoría automática formada por el bloque oriental, los países árabes, y los Estados alineados a la Unión Soviética, cuya fuerza numérica superó cómodamente el rechazo del bloque occidental. La resolución pasó con 72 votos a favor, 35 en contra, y 32 abstenciones. Historiadores y analistas argumentan que los soviéticos impulsaron la falsa analogía entre sionismo y racismo a los efectos de consolidar la unidad entre Moscú y sus clientes del llamado tercer mundo. Catalogando a Israel como un Estado inherentemente racista, los soviéticos se presentaban como guardianes de la causa antiimperialista, fomentando la solidaridad entre países relativamente nuevos –resultantes del proceso de descolonización– y el bloque comunista. Por este motivo, la resolución fue bien acogida no solamente entre los países árabes, pero por muchos africanos también; que vieron una supuesta conexión entre las políticas racistas de la Sudáfrica del apartheid y el sionismo, un movimiento nacido en Europa.

No obstante, la Resolución 3379 no vino de la nada. Durante mis estudios de maestría presente un trabajo que explora los orígenes de la analogía en cuestión. En esencia, encontré que Moscú comenzó a vilipendiar al sionismo en las Naciones Unidas durante los años sesenta, especialmente en respuesta a la presunta interferencia estadounidense en los asuntos internos de la Unión Soviética. Los representantes norteamericanos condenaban la negativa del bloque oriental a permitir que sus judíos emigrasen a Israel, cosa que a su vez retroalimentaba el arraigado antisemitismo ruso proveniente de la época zarista. Por ello, si bien la analogía entre sionismo y racismo es el resultado de las dinámicas de la Guerra Fría, también es evidente que su formulación fue una exteriorización del antisemitismo imperante en el establecimiento soviético.

Con el fin de la era soviética, en 1991 la Resolución 3379 sería derogada. No obstante, el precedente continúa siendo una perniciosa fuente de influencia en las Naciones Unidas, que nunca han logrado superar su obsesión hacia el Estado judío. El artículo que escribí durante mi maestría se encuentra publicado en inglés en el sitio Academia.edu, pero alternativamente puede encontrarse a continuación. Continuar leyendo “La Unión Soviética y la Resolución 3379: la historia de la analogía entre sionismo y racismo”

Turquía redobla sus esfuerzos en Siria: el escenario regional

Artículo Original. Publicado también en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 25/01/2017.

Mapa del conflicto sirio provisto por https://syria.liveuamap.com, actualizado al 24 de enero de 2018. Mientras las fuerzas leales a Bashar al-Assad mantienen una ofensiva en Idlib, el último gran bastión de la insurgencia yihadista, Turquía lanza la operación “Rama de Olivo” para expulsar a las fuerzas kurdas de Afrín.

El 20 de enero Turquía lanzó una incursión militar al distrito sirio de  Afrín lindante con la frontera turca, con el expreso objetivo de derrotar a las milicias kurdas que allí operan. La campaña está dirigida a expulsar a los combatientes de las llamadas Unidades de Protección Popular (YPG), a su vez el principal cuerpo de combate de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una coalición que forma estatidad de facto en el noreste sirio, y que cuenta con el respaldo armamentístico de Estados Unidos. Irónicamente llamada “Rama de Olivo”, la operación anunciada por Recep Tayyip Erdogan busca concretamente una “zona segura” de treinta kilómetros en torno a  Afrín, a modo de poder salvaguardar la seguridad turca y la integridad territorial de Siria.

En la medida en que los medios cubren los acontecimientos en el terreno, quedan interrogantes acerca del impacto de la nueva escalada en el teatro de operaciones sirio. Cabe analizar hasta qué punto la campaña turca tendrá éxito, y qué repercusiones traerá a la reputación o influencia de Turquía en el plano internacional, o mismo por qué Erdogan lanzó la campaña ahora. No obstante, el escenario no estaría claramente explicado sin hacer mención a la coyuntura, y específicamente al papel que juegan las principales potencias involucradas, Estados Unidos y Rusia. Continuar leyendo “Turquía redobla sus esfuerzos en Siria: el escenario regional”

¿Qué dice “Fire and Fury” sobre la política exterior de Trump?

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 20/01/2017.

El libro de Michael Wolff es un éxito de ventas y ya se habla de que se convertirá en una serie de televisión. Mientras tanto, asumiendo que las premicias del texto sean válidas, Wolff ilustra la política exterior de Trump como el resultado de una pugna constante por el oído del presidente. Quien se lleve la última palabra, tendrá más posibilidades de ver sus propuestas aplicadas por el presidente. Crédito por la imágen: Leon Neal / Getty Images.

La publicación de Fire and Fury: Inside the Trump White House (“Fuego y Furia: Dentro de la Casa Blanca de Trump”) a comienzos de enero causó una sensación mediática global. Convertido en bestseller instantáneo, la crónica escrita por Michael Wolff viene a confirmar muchas de las sospechas que tenían los comentaristas estadounidenses acerca del errático carácter del millonario presidente. De acuerdo con el relato que construye el autor, Donald Trump es un hombre que vive por y para sí mismo, es impulsivo, egocéntrico, y tiene déficit de atención: difícilmente el perfil buscado para el cargo con más poder en el mundo.

Asumiendo que las premisas de Wolff están en lo cierto, Trump nunca quiso realmente la presidencia. Toda su campaña fue parte de un bluff para hacerse con fama internacional; un montaje propagandístico para darle prestigio a la marca Trump. En noviembre de 2016 todo el equipo del candidato republicano estaba preparándose para el anuncio de que Hillary Clinton se había robado la elección. No obstante, para la sorpresa del mundo entero, Trump ganó y se hizo con la presidencia. Wolff cuenta que el estupor del magnate frente a su improbable victoria pronto se convirtió en una sensación de seguridad y determinación por ocupar el despacho oval, acaso preparandose para el trabajo más difícil de su vida. Fire and Fury da cuenta de la forma en la que Trump toma decisiones, y ofrece una mirada interesante sobre el modo en el que el presidente articula la política exterior de su país. Continuar leyendo “¿Qué dice “Fire and Fury” sobre la política exterior de Trump?”

La doctrina de seguridad en la era Trump: Medio Oriente

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 30/12/2017.

El presidente estadounidense Donald Trump habla acerca de su estrategia nacional de seguridad en Washington, el 18 de diciembre de 2017. El presidente presentó el primer documento oficial emitido por su administración explicitando la política exterior en lo relacionado con la seguridad internacional, a los efectos de garantizar que “Estados Unidos esté primero”. Crédito por la imagen: Mandel Ngan / AFP / Getty.

Este mes la Casa Blanca publicó la última revisión de la doctrina nacional de seguridad, el documento que a grandes rasgos informa la posición de Washington frente a una serie de desafíos globales que afectan los intereses estadounidenses. El nuevo reporte viene a actualizar los puntos ordenadores explicitados por la administración pasada en 2015, y – a diferencia de la anterior– contiene un lenguaje marcadamente menos idealista.

Para empezar, el texto anuncia una estrategia de principled realism, es decir, “realismo basado en principios”. Para algunos esta construcción es una dicotomía; una forma políticamente correcta para fusionar la cruda realpolitik con decisiones morales, acaso representativas del estilo de vida norteamericano. Por un lado, los “principios” se refieren a promover valores democráticos y prosperidad económica en el mundo. Por otro, el “realismo” reconoce que los garrotes hablan más fuerte que las zanahorias, y que en la política internacional la paz y la seguridad dependen de la voluntad y el músculo militar de las naciones poderosas. En este aspecto, el documento parte de la premisa de que nuestro mundo es hobbesiano, un “todos contra todos” en donde solo sobrevive el más fuerte. Por ello, el texto dispone a Estados Unidos a defender sus intereses a como dé lugar.

Como a Trump le gusta decir, la doctrina se remite al eslogan “Estados Unidos primero” (America First). No obstante, en rigor se trata de una oda al realismo político, que comprende que una democracia no siempre es preferible a una autocracia. Por eso, sea para bien o para mal, la doctrina Trump solo viene a principalizar la fuerza como salvaguarda por excelencia de los intereses nacionales. ¿Cómo se posiciona entonces Washington frente a las debacles de Medio Oriente? Continuar leyendo “La doctrina de seguridad en la era Trump: Medio Oriente”