El balance militar de Medio Oriente

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Artículo Original.

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El International Institute for Strategic Studies (IISS) con sede en Londres publica todos los años un informe detallando el balance militar global. Sobre Medio Oriente, el informe revela un estancamiento en el gasto militar de los Estados debido a la importante baja en el precio del petróleo. Sin embargo, concede que la guerra fría entre Irán y la coalición sunita liderada por Arabia Saudita no ha perdido intensidad. Crédito por la imagen: IISS.

El International Institute for Strategic Studies (IISS) publica todos los años su evaluación sobre las capacidades militares de los Estados alrededor del globo. El IISS es un think tank muy respetado en el ámbito de los estudios estratégicos, y se especializa en cuestiones geopolíticas y militares. Sus informes ofrecen información coyuntural sobre los conflictos del mundo, y sobre los factores que influyen en los cálculos estratégicos de los actores internacionales. Asimismo, ofrecen datos detallados sobre los distintos arsenales y tipos de armamentos que poseen los Estados, incluyendo reseñas técnicas y valiosas infografías.

De particular interés para este sitio, el último informe del IISS revela cómo queda conformado el balance militar en Medio Oriente en 2016.

El informe señala que las actividades militares en Medio Oriente han crecido enormemente en el último año. Esto se debe, principalmente, a la intervención de Arabia Saudita en Yemen, la presencia rusa en Sira, y la ofensiva contra el Estado Islámico (ISIS). Los desafíos regionales, conjugados con el presente conflicto entre sunitas y chiitas, generaron incentivos propicios para que los Estados cooperen en aras de proyectar fuerza. Esto es particularmente cierto con las monarquías árabes, agrupadas en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCEAG o GCC). Esto también aplica a la relación entre las agencias árabes, y el aparato militar estadounidense.

Despliegues aéreos extraregionales por ubicación, hasta noviembre de 2015.

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Canada retiró sus aviones de Kuwait en febrero, y Rusia retiró el grueso de sus fuerzas terrestres en Siria en marzo. Sin embargo la fuerza área se mantiene en su lugar. Fuente: International Institute for Strategic Studies, 2016.

Los países sunitas están preocupados por la capacidad y el potencial militar de Irán. Tras el acuerdo alcanzado hace un año entre las potencias e Irán (el llamado JCPOA por las siglas en inglés que dan nombre al documento formal), se concede que los persas podrán darle impulso a su industria militar nativa. Además, aunque tendrán dificultades legales para actualizar su arsenal balístico, se estima que los iraníes buscarán la manera de procurarse las partes que necesitan para avanzar en esta materia.

Por otra parte, el informe da a entender que la caída en el precio del petroleo, desde mediados de 2014 en adelante, ha limitado la capacidad de los Estados para adquirir armamento. El barril de petróleo pasó de valer 115 dólares, en junio de 2014, a costar un promedio más o menos cercano a los 50 dólares durante la mayor parte de 2015. Hoy el precio ronda en los 40 dólares.

La caída se produjo principalmente como consecuencia del ímpetu de Arabia Saudita, el principal exportador mundial, por sacarle competitividad a la industria petrolera estadounidense. Los sauditas alcanzaron niveles de producción inéditos (10.5 millones de barriles por día) como parte de una guerra de precios orientada a reforzar la posición árabe en el mercado petrolero mundial. Esta política desencadenó decisiones similares por parte de otros productores de crudo, a tal punto, que en términos globales, la producción de los países miembros y no miembros de la OPEC saturó el mercado.

Esta realidad complicó el bienestar económico de los países de Medio Oriente. El informe del IISS menciona que esto es especialmente preocupante para las monarquías sunitas del GCC. A partir de la Primavera Árabe, estos Estados comenzaron a incrementar significativamente el gasto público a los efectos de minimizar la posibilidad de sublevación popular inspirada en el ejemplo egipcio, libio, o sirio. Este gasto incluye subsidios a la comida, la energía, edificaciones y programas sociales.

Según lo recolectado por el IISS, para mantener sus economías en balance, los Estados del Golfo necesitan que el barril se venda por encima de los 100 dólares. Estos países estarían teniendo un déficit fiscal por sobre el 5% de sus respectivos productos brutos internos (PBI). Como resultado, los actores han tomado medidas para balancear las finanzas, incluyendo el aumento de impuestos, reducción del gasto público, y mayor techo puesto al endeudamiento.

En suma, en lo concerniente a seguridad, sin apaciguar las rivalidades existentes en la región, los precios desventajosos del petroleo repercutieron en un estancamiento en lo vinculado a la compra de armamento. Sin embargo esto no significa que los presupuestos de defensa, que hasta ahora venían registrando un altísimo crecimiento, vayan a contraerse significativamente.

El informe señala que, tras varios años con un petróleo caro, muchos exportadores regionales tienen un colchón fiscal considerable y niveles bajos de deuda, lo cual le permitiría a los Estados del GCC financiar grandes déficits por unos cuantos años más. Además, dados los acontecimientos del vecindario, la defensa sigue siendo un área prioritaria. Por eso, el presupuesto para el mantenimiento del equipamiento y las instalaciones castrenses probablemente no se verá afectado, aunque podrá caer en lo concerniente a proyectos de adquisición o construcción de infraestructura nueva.

Esta consideración es sobre todo relevante porque se espera que Irán, gracias a la libertad de acción puesta por la quita de sanciones, aumente sus capacidades. Prueba de ello, pese a al escenario económico adverso, los países del GCC dejaron en claro que ayudarían a financiar la compra de armamento por parte de terceros Estados que se inclinen a favor del eje sunita. Por ejemplo, Líbano y Egipto ya se beneficiaron de dicha asistencia, utilizada para comprar cazas de combate.

Desglose Subregional y proporcional de los gastos de defensa en Medio Oriente y África del Norte.

gastomilitarmedioorienteEl análisis excluye a Libia, Siria, a los territorios palestinos, y a Yemen debido a la insuficiencia de datos disponibles. Las cifras para Irán, Líbano, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar son estimativos. Crédito: The International Institute for Strategic Studies, 2016.

El informe sugiere que desde 2011 hasta la fecha, los Estados de la región han priorizado fortalecer sus respectivas fuerzas áreas, con helicópteros, aviones de combate, de transporte y de reabastecimiento (en vuelo). En este período, casi dos tercios de los países compraron nuevos aviones.

En menor medida, en los últimos años los Estados adquirieron también barcos de patrulla, fragatas, corbetas, y blindados terrestres. Como podría ser previsto, los países que más dinero desembolsaron para este propósito fueron aquellos del GCC, que pueden permitirse más gastos.

En relación al ISIS, el informe confirma que, en 2015, los yihadistas solo lograron consolidarse en aquellas áreas predominantemente sunitas. Para mediados del año pasado, el llamado del califato había atraído a un estimado de 25.000 extranjeros, principalmente de los Estados árabes, pero también de Asia y de Occidente. Asimismo, los éxitos del ISIS fomentaron una reacción sectaria, que se tradujo en el fortalecimiento de algunas grupos y milicias no estatales. Por ejemplo, las proiraníes Kata’ib Hezbollah, y la Organización Badr. Por otro lado, también se ha visto un renacimiento político entre los kurdos, cuyas fuerzas, apoyadas por naciones occidentales, lograron frenar el avance de los yihadistas sunitas, tanto en el norte de Siria (Kobane, Tal Abyad) como en el norte de Irak (Kirkuk, Sinjar).

La buena noticia es que el ISIS se está debilitando. En paulatino con su retrotracción territorial, la base financiera del grupo ya no es tan sólida como solía serlo. El informe señala que ahora, para sostenerse, el grupo depende más de la extorsión que de la venta de petróleo, materias primas, o donaciones del extranjero. Ahora bien, sintetizando la cuestión, el informe del IISS señala que la guerra contra el ISIS solo podrá ser ganada con tropas sobre el terreno.

Interesantemente, sin embargo, “todos los actores anti-ISIS en Irak, incluidas las milicias gubernamentales y chiitas, comparten la suposición que no hay espacio para una coalición armada terrestre en Irak (o en Siria). Esto refleja el legado complejo de las recientes guerras en Irak y en Afganistán, donde las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos a menudo se esforzaban por obtener los niveles necesarios de popularidad y legitimidad”.

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