¿Se parece Erdogan a Gollum?

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Un meme de internet despertó una controversia insólita. Un ciudadano turco se enfrenta a una potencial sentencia tras las rejas por haber difundido por internet imágenes que comparan al presidente Recep Tayyip Erdogan con Gollum, la criatura ficticia de El Señor de los Anillos.

La semana pasada se dio a conocer una noticia insólita suscitada a partir de un meme de internet, donde se contrasta el supuesto parecido del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con Gollum, la popular criatura de El Señor de los Anillos, con un trastorno de identidad disociativo. Todo comenzó cuando el año pasado un médico llamado Biglin Ciftci tuvo la mala idea de asociar al “sultán” con el personaje de la Tierra Media, y difundir por internet imágenes de ambos, en posturas aparentemente similares. El caso es que por su chiste, este hombre perdió su trabajo, y ahora se enfrenta a una pena potencial de dos años de prisión. En febrero se conocerá el veredicto final. Sucede que en Turquía, según lo estipulado por el artículo 299 del código penal, es ilegal insultar al presidente, y en este sentido, llamar la atención puede traer aparejadas consecuencias severas, que van desde seis meses a cuatro años tras las rejas.

Si bien Turquía no está nada cerca de tener un buen expediente en términos de libertad de expresión, esta chuscada en particular, viral en las redes sociales, no tiene precedentes. Es decir, si por hacer sátira por Facebook y por Twitter uno puede ser detenido, entonces ya existe un escenario en donde el Gobierno turco monitorea lo que acontece en el ciberespacio. En todo caso, es irrisorio que una corte deba expedirse sobre si Ciftci es culpable de ofender al presidente o no, y que para ello deba basarse en una obra de ficción. La justicia buscará determinar si Gollum es “bueno” o “malo”; si es un “villano” o una “víctima”. En otras palabras, para quien esté familiarizado con el personaje, se trata de esclarecer si Erdogan se asemeja a Gollum o a Sméagol, su alter ego bondadoso.

En efecto, se trata de una situación desatinada y sobre todo absurda. El hito claramente representa una embestida flagrante contra la libertad de expresión, y es de suponer que el Gobierno esté buscando hacer de Ciftci un ejemplo, para disuadir a los ciudadanos de joder con el presidente. Sin embargo, el hecho de que un grupo de juristas tenga que ponerse a ver las películas de Peter Jackson para determinar que personaje predomina, si Sméagol o Gollum, y a partir de eso decidir si condenar o personar a una persona real, escapa a toda lógica. El juez responsable, desconocedor de la saga cinematográfica inspirada en la obras de J.R.R Tolkien, ha convocado a un concilio de expertos para esclarecer la naturaleza vil o clemente del personaje. Este concilio, según lo reportado, estará compuesto por dos académicos, por un “experto en televisión”, y por dos expertos en comportamiento.

Desde ya, si el concilio expresara una opinión desfavorable de la criatura, podría decirse que estaría enviando al pobre de Biglin Ciftci a Mordor. De momento, el meme en cuestión ha sido catalogado como “ideológico”, lo que implica que la criatura ficticia es “subversiva”. En consecuencia, siendo que con la mediatización del caso el Gobierno turco ha magnificado el chiste, en definitiva Gollum se ha convertido en una estampa política.

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El meme original que contrasta a Gollum con Erdogan.

Peter Jackson se ha ofrecido a defender al imputado, y ha dicho que el fotomontaje muestra a Sméagol (el bueno), y no a Gollum (el malo). En añadidura, estableció lo siguiente: “Sméagol es un personaje alegre y dulce. Sméagol no miente, no engaña, y no intenta manipular a otros. No es malvado, interesado, o malicioso – estos rasgos de personalidad pertenecen a Gollum, que nunca debe confundirse con Sméagol. A Sméagol nunca se le ocurriría ejercer poder sobre aquellos más débiles que él. No es un matón. De hecho es muy querible”.

A juzgar por sus palabras, es evidente que Jackson artículo sus dichos para ayudar a Ciftci. Aunque inverosímil, lo cabal es que las autoridades turcas buscan determinar si comparar al presidente con el perturbado personaje es el peor insulto (Gollum), o bien, de acuerdo con lo puesto por el director, el mejor halago (Sméagol). Una discusión restringida a los fanáticos de El Señor de los Anillos se ha transformado en un asunto de Estado.

En contexto, esta ocurrencia insólita da cuenta de la coyuntura de Turquía en materia de libertad de expresión. Los medios turcos recientemente denunciaron “un cepo mediático sin precedentes en la historia de la república”. En tiempos recientes, el oficialismo (AKP) ha despedido a periodistas críticos del Gobierno, y se sospecha que ha estado detrás de una campaña de intimidación generalizada contra voces opositoras. Algunas oficinas de medios opositores fueron saqueadas, y, notoriamente, días antes de las últimas elecciones el primero de noviembre, la policía asaltó a dos canales opositores (Bugün TV y Kanaltürk del conglomerado Koza Ipek).

En síntesis, de acuerdo con datos difundidos por la BBC, entre agosto de 2014 y marzo de 2015, 236 personas fueron investigadas por “insultar al jefe de Estado”; 105 fueron procesadas, y 8 fueron arrestadas formalmente. Luego, también destacable, entre julio y diciembre de 2014, Turquía llenó 477 pedidos a Twitter para que removiera contenido, más de cinco veces más que cualquier otro país. Además, desde que Erdogan está en el poder, al menos 63 periodistas han sido sentenciados a un total de 32 años de cárcel, con multas colectivas que alcanzan los 128.000 dólares. Según Reporteros Sin Fronteras, en su índice de libertad de prensa, Turquía ranquea en el puesto 149 de un total de 180 países.

 

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