Las causas de la militancia islámica chiita

Publicado originalmente en INFOBAE el 11/04/2015 bajo el título “El fanatismo chiita, un fenómeno peligroso y moderno”.

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Iraquíes llevando un poster del gran ayatolá Sayid Alí Husaini Sistani en 2007. El importante clérigo se convirtió en una figura emblemática de la comunidad chiita iraquí, especialmente luego de la invasión estadounidense de 2003. El año pasado Husaini Sistani hizo un llamado religioso a combatir a los militantes sunitas del Estado Islámico (ISIS). Crédito por la imagen: Alí Abu Shish / Reuters.

Los sucesos contemporáneos en el mundo árabe han puesto en boga la opinión de que los musulmanes se dirigen, si es que ya no están allí, a una guerra entre sunitas y chiitas. Aunque a estas alturas cualquier juicio sobre la situación es prematuro, y aunque deberán pasar muchos años hasta que pueda alcanzarse cierta convención histórica sobre lo sucedido, existen indicios de que una trama recurrente en los enfrentamientos en Medio Oriente pasa efectivamente por el cisma religioso más importante entre los musulmanes. Pero a diferencia del militarismo religioso sunita, que data ya desde hace varios siglos, la beligerancia o el fervor religioso entre los chiitas resulta en su mayor parte un fenómeno moderno, y en perspectiva, sus antecedentes históricos son generalmente ignorados.

El Islam (con mayúscula), esto es el mundo islámico, quedó definitivamente polarizado entre sunitas y chiitas desde un etapa temprana en su desarrollo – entre doscientos y trescientos años después de la muerte de Mahoma en el año 632. Debe ser dicho sin embargo que la conflagración religiosa entre los partidarios de una rama u otra quedó generalmente relegada a experiencias breves, y que durante la mayor parte de la historia islámica, el cisma entre sunitas y chiitas no fue un eje dominante en el devenir político de los musulmanes. En este aspecto, si bien la violencia fratricida entre los creyentes de distinta denominación no es una novedad, los eventos recientes hablan de una guerra a gran escala, librada en distintos frentes, y por medio de actores no estatales, que generan en suma todas las condiciones para que la violencia sea más difícil de contener. Continuar leyendo “Las causas de la militancia islámica chiita”

Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente

Publicado originalmente en INFOBAE el 03/11/2014.

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Mapa realizado por la CIA en 1992, demarcando las áreas predominantemente habitadas por kurdos. El Kurdistán iraquí está representado por el área kurda dentro de las fronteras de Irak.

Cuando en el siglo XIX los estrategas británicos hablaban del “Gran Juego”, se referían a la contienda imperialista entre Gran Bretaña y Rusia por la supremacía de Asia Central. Desde entonces, muchos analistas plantearon que el juego nunca acabó, sino que solamente se reinventó para dar cabida a nuevos jugadores. Esto así, porque tiene mucho sentido analizar la realidad a partir de esta mirada, pues sería muy difícil obviar que existen potencias en constante competencia por ganar mayores cuotas de influencia. Yendo desde Crimea, pasando por Irán y Pakistán, en la actualidad existe un claro tablero geopolítico que reúne, por un lado, a los poderes occidentales encabezados por Estados Unidos, y por el otro, a Rusia y a China. En cuanto a Medio Oriente, podemos apreciar las cosas a través de un prisma similar.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia y Gran Bretaña se dividieron Mesopotamia y el Levante en áreas de influencia, dando creación a nuevos Estados, e instaurando una era marcada por el tutelaje anglo-francés de los asuntos persas y árabes. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética reemplazaron a la cordial alianza europea en el papel de veedores del Medio Oriente, aunque claro, en un rol abiertamente confrontativo. Luego, caído el imperio soviético a principios de los años noventa, las nuevas circunstancias forzaron a casi todos los Estados árabes a ponerse bajo la aegis de Washington. De particular interés, hoy en día, gracias a las insurrecciones que la llamada Primavera Árabe despertó, y gracias al vacío de poder que dejó Estados Unidos tras su retirada de Irak, comienza a deslumbrarse, siempre en términos geopolíticos, un nuevo eje de conflicto alrededor de Kurdistán, el territorio de la etnia kurda repartido entre Irak, Irán, Siria y Turquía. Continuar leyendo “Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente”

ISIS dejará de existir, pero no será el fin del fanatismo islámico

Publicado originalmente en INFOBAE el 27/10/2014.

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La imagen muestra al renombrado clérigo egipcio, Yusuf al-Qaradawi, hablando por Al Jazeera, el 28 de enero de 2009. En la transcripción de sus palabras realizada por Memritv.org, puede leerse “Dispararé contra los enemigos de Alá, los judíos”. Sin embargo, Qaradawi condenó en julio al Estado Islámico.

En la comuna de Iván Petrella del 8 de octubre, el reconocido académico y legislador porteño discute que los primeros en condenar el accionar del ISIS, del llamado Estado Islámico, son los exponentes del islam. Tal como presenta Petrella, la deslegitimación que pesa sobre el ISIS (o el EI) deriva de la durísima oposición de importantes referentes musulmanes, y de miles de creyentes alrededor del globo, quienes hacen escuchar su voz a través de las redes sociales. El autor correctamente arguye que no hay que confundir a una minoría con la totalidad de la población musulmana, sin embargo hay ciertas cuestiones que considero conveniente debatir.

Antes que nada, tomando como punto de partida las manifestaciones musulmanas contra el ISIS que se citan en su columna, Petrella sugiere que el conflicto no representa un enfrentamiento entre el Islam y Occidente, sino que en cambio es un conflicto entre una mayoría pacífica y una minoría violenta dentro del credo musulmán. Coincido con Petrella en esto último, pero difiero en lo primero. Si bien es cierto que la dicotomía Islam-Occidente es servicial a los intereses de los yihadistas, no por ello deja de ser verídica. Al analizar la historia, uno puede encontrarse que por regla general, los extremistas políticos y religiosos de toda rama y procedencia han optado por desquitarse primero con la oposición doméstica y luego con la externa. Continuar leyendo “ISIS dejará de existir, pero no será el fin del fanatismo islámico”

En Medio Oriente el garrote rinde más que la zanahoria: Libia

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Muamar el Gadafi se encuentra con mujeres italianas en Roma, en junio de 2009. En sus últimos años de vida el dictador libio recorría las capitales europeas y aprovechaba para discutir la situación femenina en el mundo secular. Según él, mientras que en Libia se las honorificaba, en Europa se las cosificaba. Crédito por la imagen: Christophe Simon / AFP-Getty Images.

Muamar el Gadafi fue una de las figuras más controversiales de la política árabe del siglo XX, y ha sido catalogado en décadas pasadas como uno de los principales patrocinadores del terrorismo global. Sin embargo, en su última década de vida, quien gobernara el país norafricano desde 1969, decidió transparentar las causas internacionales pendientes que sopesaban en su contra. Esto se debe nada más y nada menos que a la agresiva política exterior norteamericana emprendida tras los ataques del 9/11.

El caso de Libia bajo Gadafi nos sirve como otro ejemplo que nos demuestra que en Medio Oriente, al hablar de los regímenes dictatoriales, el garrote rinde más que la zanahoria. En relación a este tema, Gadafi, a diferencia, o mejor dicho a costa de Saddam Hussein, aprendió que en la era del “nuevo orden mundial” no había forma de contrariar los intereses norteamericanos y salirse con la suya entero. Continuar leyendo “En Medio Oriente el garrote rinde más que la zanahoria: Libia”

En Medio Oriente el garrote rinde más que la zanahoria: Irak

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Una imagen propagandista de Saddam Hussein durante la guerra con Irán en los años ochenta. Wikimedia Commons.

Desde hace varios meses la política exterior de Barack Obama viene recibiendo un torrente de críticas proveniente de todas direcciones. Desde el frente doméstico, tanto demócratas como republicanos han reprochado la gestión presidencial en el desempeño de las relaciones internacionales. Los europeos, más tímidos y hasta divididos, resienten la falta de liderazgo que proyecta Washington en relación a las amenazas crecientes provenientes de Rusia y Medio Oriente. Aquí, los israelíes como las monarquías arábigas comparten un malestar común en la pasividad o falta de decisión norteamericana en lo relacionado con el programa nuclear iraní y el auge del yihadismo militante.

Las críticas apuntan a que Obama no tiene ninguna estrategia definida, ninguna jugada preestablecida, y que en aras de cosechar soft power (poder blando), termina descarriando la política exterior hacia una proyección de debilidad e indeterminación, lo cual enfurece a sus aliados e incentiva a sus enemigos. En efecto, lo que la diplomacia norteamericana no entendió, y allí la razón de esta presentación, es que para una potencia mundial como lo es Estados Unidos el hard power (poder duro) cuenta más que los ánimos idealistas de benevolencia. Puesto de otro modo, el garrote rinde más que la zanahoria.

Aunque discutible, a mi criterio en ninguna zona del globo queda esto tan claro como en Medio Oriente. Uno podría criticarle muchísimas cosas a la administración de George W. Bush, y sobretodo su descartada ecuación de riesgos en Irak. Pero visto en perspectiva, haciendo un balance de su gestión, parecería ser que Bush entendió las dinámicas árabes, mesopotámicas y levantinas mucho mejor que el actual presidente. Lo mismo puede decirse de su padre, de George H.W, e incluso de Bill Clinton.

En lo sucesivo presentaremos algunos casos paradigmáticos que a mi juicio dan cuenta de esta realidad, y colectivamente introducen el caso para que Estados Unidos adopte un rol más decisivo en Medio Oriente. Dicho papel no necesariamente debe estar basado en la intervención militar directa, pero sí en una consistente y constante proyección de poder; lo suficiente para disuadir a los “enemigos públicos” a comportarse como es debido. Para esto, miremos primero el caso de Irak. Continuar leyendo “En Medio Oriente el garrote rinde más que la zanahoria: Irak”

¿Se reinsertará Estados Unidos otra vez en Irak?

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Tanques Abrams M1A1 y sus tripulaciones posan en noviembre de 2003 para una foto frente a las “Espadas de Qādisiyya”, el arco de la victoria situado en Bagdad erigido por Sadam Husein en 1989 para conmemorar la supuesta victoria de Irak contra Irán en la guerra entre ambos países (1980-1988). Imagen de dominio público.

El prospecto de que Estados Unidos se reinserte en Irak para contrarrestar el avance del Estado Islámico (ISIS) ha generado un amplio debate entre profesionales de distintas ramas y procedencia. Mientras que existe mucha intriga acerca del futuro que le depara a Medio Oriente, la única certeza que puede apreciarse hoy es que tanto republicanos como demócratas arremeten contra la administración de Barack Obama – sea por su acción, o bien, inacción en su política para la región. Hasta la fecha, al momento de escribir, Obama solamente ha autorizado despachar 275 tropas para proteger su embajada en Bagdad, y desplegar aviones y drones para vuelos de reconocimiento sobre las posiciones del ISIS, medida que tal vez podría servir como antesala a una intervención armada aérea contra el grupo yihadista. Pero, ¿qué decidirá finalmente Obama?

El propósito de este artículo es analizar los condicionamientos principales y las opiniones más discutidas que podrían influenciar la política exterior norteamericana en el futuro previsible. Continuar leyendo “¿Se reinsertará Estados Unidos otra vez en Irak?”