Los kurdos en el ojo de la tormenta yihadista

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El 4 de diciembre participe de un evento donde se habló de la cuestión kurda en relación al yihadismo y a los desafíos regionales. Organizado por el Centro Moshe Dayan, y moderado por Ofra Bengio (medio), el encuentro contó con las intervenciones de Uri Hazan (izquierda) de la cancillería israelí, y Akil Marceau (derecha), exdirector de la oficina de intereses del Kurdistán iraquí en París. Crédito por la imagen: fotografía propia, tomada en la Universidad de Tel Aviv.

El 4 de diciembre participé en un evento organizado por el Centro Moshe Dayan de la Universidad de Tel Aviv. El tema de discusión fue la situación contemporánea de los kurdos en relación con el embate yihadista y con los desafíos regionales. Dos funcionarios circunstanciados hicieron de oradores principales, uno kurdo y el otro israelí. El primero, Akil Marceau, vino a representar la posición del Kurdistán iraquí (KRG), y el segundo, Uri Hazan, vino a compartir la mirada de la cancillería israelí. Sumando al panel, el encuentro contó con la moderación de Ofra Bengio, una renombrada experta en asuntos kurdos.

Durante el evento se hizo evidente que la cuestión kurda es uno de los temas de discusión más candentes en Medio Oriente. Ubicados en el ojo de la tormenta yihadista, están moviéndose ahora a una tormenta geopolítica. En ese sentido, los oradores plantearon que los kurdos tienen decisiones difíciles por delante, y que deben tomar resoluciones contundentes para asegurar su lugar en el mundo. En este contexto, dada la relevancia del debate, creo conveniente exponer los argumentos principales de Marceau y Hazan. Continuar leyendo “Los kurdos en el ojo de la tormenta yihadista”

Mosul: revisionismo turco y geopolítica

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Recep Tayyip Erdogan dejó recientemente en claro que Turquía tiene que estar involucrada en la liberación de Mosul. Apelando a una retorica revisionista, y articulando argumentos estratégicos, el presidente turco aseguró que su país no se quedaría afuera de la pugna por territorios e influencia en Medio Oriente. Crédito por la imagen: Murat Cetinmuhurdar / Google Maps.

El 22 de octubre, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan sugirió que Mosul y Alepo le pertenecen al pueblo turco, pues durante siglos fueron parte de los dominios otomanos. Sus declaraciones se produjeron durante la apertura de una institución educativa en la ciudad de Bursa, al sur de Estambul. Los dichos coinciden, por un lado, con la ofensiva en Mosul contra el Estado Islámico (ISIS), y por otro, con la campaña rusa-siria contra los rebeldes en Alepo. Según lo marcan los analistas, el mandamás turco, operador político de la llamada doctrina neootomana, está irritado frente al prospecto de verse aislado en la repartija regional que tendrá lugar en Medio Oriente luego de extinguidas las actuales insurgencias. En este sentido, las palabras de Erdogan vienen a expresar las polémicas revisionistas de Turquía, que datan desde hace casi cien años; desde la sucesión otomana y la subsecuente fundación de la república kemalista.

Inserto en esta trama, Erdogan es un demagogo ávido en casa, y sin embargo una molestia para todo mediador internacional que debe tratar con él. Si bien es evidente que, con Rusia asentándose de forma permanente en Siria, Alepo seguirá siendo un objetivo inalcanzable para los turcos, el cálculo es algo más ambivalente en cuanto a Mosul. Esto no necesariamente significa que Turquía vaya a insertarse de lleno en un estado de guerra, pero más bien que buscará apuntar su influencia al sur de su frontera, particularmente en detrimento de los ayatolas y el Estado iraquí, que representan la competencia islámica (chiita) al proyecto (sunita) que enarbola Erdogan.

En todo caso, el presidente turco está más que dispuesto a jugar la carta nacionalista para ratificarse alegóricamente como sultán (así le llaman), haciendo que sea conveniente detenerse en su postura, para analizar si la proyección estratégica a la que aspira Turquía es plausible. Continuar leyendo “Mosul: revisionismo turco y geopolítica”

Israel y Kurdistán

Artículo publicado originalmente en FOREIGN AFFAIRS LATINOAMÉRICA el 29/10/2015.

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Manifestación a favor de los kurdos y de la fuerza peshmerga en Tel Aviv, en agosto de 2014. Israel tiene nexos históricos con el Kurdistán iraquí, y llegado el caso, Jerusalén podría reconocer la independencia de un Estado kurdo con capital en Erbil. Crédito por la imágen: Arjan Boonman.

Cuando se habla de los kurdos suele decirse que son el único pueblo grande del Medio Oriente que aún no logra obtener un Estado nacional moderno. Constituyendo una población cercana a las 30 millones de personas, con una lengua propia, y repartidos entre Irak, Irán, Siria y Turquía, los kurdos son un pueblo que se remonta a la Antigüedad. Si bien eventualmente con la venida del Islam los kurdos se volcaron por las doctrinas musulmanas, su particularismo histórico como nación estriba de su empeño por conservar sus formas sociales y sus tradiciones por sobre sus vecinos.

En este aspecto, varios autores y comentaristas han señalado que los kurdos comparten cierta correspondencia con los judíos. Sucintamente, de por sí existe una minoría kurda que es judía y ambos pueblos, a lo largo de su historia, sufrieron persecuciones derivadas de su empeño por conservar la identidad cultural de sus respectivos grupos. En los tiempos modernos, a partir del albor de los movimientos nacionalistas, tanto judíos como kurdos fueron recriminados y vapuleados por sus anhelos de estatidad y de autodeterminación. Sin embargo, lo cierto es que mientras los primeros dieron forma al Estado de Israel, los segundos todavía discuten un prospectivo, y cada vez más tangible, Estado de Kurdistán. Continuar leyendo “Israel y Kurdistán”

Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente

Publicado originalmente en INFOBAE el 03/11/2014.

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Mapa realizado por la CIA en 1992, demarcando las áreas predominantemente habitadas por kurdos. El Kurdistán iraquí está representado por el área kurda dentro de las fronteras de Irak.

Cuando en el siglo XIX los estrategas británicos hablaban del “Gran Juego”, se referían a la contienda imperialista entre Gran Bretaña y Rusia por la supremacía de Asia Central. Desde entonces, muchos analistas plantearon que el juego nunca acabó, sino que solamente se reinventó para dar cabida a nuevos jugadores. Esto así, porque tiene mucho sentido analizar la realidad a partir de esta mirada, pues sería muy difícil obviar que existen potencias en constante competencia por ganar mayores cuotas de influencia. Yendo desde Crimea, pasando por Irán y Pakistán, en la actualidad existe un claro tablero geopolítico que reúne, por un lado, a los poderes occidentales encabezados por Estados Unidos, y por el otro, a Rusia y a China. En cuanto a Medio Oriente, podemos apreciar las cosas a través de un prisma similar.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia y Gran Bretaña se dividieron Mesopotamia y el Levante en áreas de influencia, dando creación a nuevos Estados, e instaurando una era marcada por el tutelaje anglo-francés de los asuntos persas y árabes. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética reemplazaron a la cordial alianza europea en el papel de veedores del Medio Oriente, aunque claro, en un rol abiertamente confrontativo. Luego, caído el imperio soviético a principios de los años noventa, las nuevas circunstancias forzaron a casi todos los Estados árabes a ponerse bajo la aegis de Washington. De particular interés, hoy en día, gracias a las insurrecciones que la llamada Primavera Árabe despertó, y gracias al vacío de poder que dejó Estados Unidos tras su retirada de Irak, comienza a deslumbrarse, siempre en términos geopolíticos, un nuevo eje de conflicto alrededor de Kurdistán, el territorio de la etnia kurda repartido entre Irak, Irán, Siria y Turquía. Continuar leyendo “Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente”