Manteniendo viva la lucha por los Derechos Humanos

Columna invitada.

El alcalde exiliado de Caracas, Antonio Ledezma, da un discurso durante la decima edición de la Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos, organizada por UN Watch y otras organizaciones civiles, el 20 de febrero de 2018. El autor estuvo presente durante el evento, y argumenta que la sociedad civil es la última línea de defensa contra los abusos y la injusticia. Crédito por la imágen: UN Watch.

“¿Contratarías a un pedófilo para dirigir un preescolar?”. Con esa pregunta, el alcalde de Caracas exiliado, Antonio Ledezma, resumió en unas pocas palabras las sensaciones que uno se lleva luego de participar de la Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia, organizada por UN Watch y una coalición internacional de 25 organizaciones no gubernamentales de derechos humanos. Son sensaciones que van desde la contradicción y la incredulidad, a la ironía o la frustración.

El evento tuvo lugar, el pasado 20 de febrero, pocos días antes de que las Naciones Unidas dieran apertura a la sesión de marzo del Consejo de Derechos Humanos (CDH). La fecha fue elegida con absoluta intención. Pero el público principal al que se intentaba llegar no era solo el grupo de 700 personas sentadas en la sala principal del Centro Internacional de Convenciones de Ginebra. En realidad, el objetivo era llamar la atención de los diplomáticos y empleados de embajadas de todo el mundo con duros testimonios acerca del triste estado de los derechos humanos en muchas partes del mundo.

Muchos de los funcionarios que caminan a diario por los pasillos y salones de las Naciones Unidas en su sede en Suiza deberían estar al tanto de esta realidad. Aunque se dedican a darle forma a la agenda internacional en materia de derechos humanos, muchas de estas personas tienen oídos sordos. Peor aún, algunos son cómplices de los perpetradores. Continuar leyendo “Manteniendo viva la lucha por los Derechos Humanos”

La Unión Soviética y la Resolución 3379: la historia de la analogía entre sionismo y racismo

Artículo publicado en inglés en ACADEMIA el 27/01/2018.

Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974. El 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General aprobó la Resolución 3379 que equipara al sionismo con el racismo. Aprobada con 72 votos a favor contra 35 votos en contra, el documento estableció formalmente que el movimiento de autodeterminación judío es una forma de racismo y de discriminación racial. La resolución fue impulsada por la Unión Soviética, y recién sería derogada en 1991. Crédito por la imagen: Teddy Chen / ONU.

El 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 3379, un documento trascendental en la historia del organismo que confirió legitimidad al antisemitismo en su variante antisionista. Por definición, más allá de controversias relacionadas con el conflicto árabe-israelí, el sionismo es la ideología que pregona el derecho de los judíos a la autodeterminación política. No obstante, la Resolución 3379 estableció que el nacionalismo judío es “una forma de racismo y de discriminación racial”.

En el contexto de la Guerra Fría, el documento fue aprobado gracias a la mayoría automática formada por el bloque oriental, los países árabes, y los Estados alineados a la Unión Soviética, cuya fuerza numérica superó cómodamente el rechazo del bloque occidental. La resolución pasó con 72 votos a favor, 35 en contra, y 32 abstenciones. Historiadores y analistas argumentan que los soviéticos impulsaron la falsa analogía entre sionismo y racismo a los efectos de consolidar la unidad entre Moscú y sus clientes del llamado tercer mundo. Catalogando a Israel como un Estado inherentemente racista, los soviéticos se presentaban como guardianes de la causa antiimperialista, fomentando la solidaridad entre países relativamente nuevos –resultantes del proceso de descolonización– y el bloque comunista. Por este motivo, la resolución fue bien acogida no solamente entre los países árabes, pero por muchos africanos también; que vieron una supuesta conexión entre las políticas racistas de la Sudáfrica del apartheid y el sionismo, un movimiento nacido en Europa.

No obstante, la Resolución 3379 no vino de la nada. Durante mis estudios de maestría presente un trabajo que explora los orígenes de la analogía en cuestión. En esencia, encontré que Moscú comenzó a vilipendiar al sionismo en las Naciones Unidas durante los años sesenta, especialmente en respuesta a la presunta interferencia estadounidense en los asuntos internos de la Unión Soviética. Los representantes norteamericanos condenaban la negativa del bloque oriental a permitir que sus judíos emigrasen a Israel, cosa que a su vez retroalimentaba el arraigado antisemitismo ruso proveniente de la época zarista. Por ello, si bien la analogía entre sionismo y racismo es el resultado de las dinámicas de la Guerra Fría, también es evidente que su formulación fue una exteriorización del antisemitismo imperante en el establecimiento soviético.

Con el fin de la era soviética, en 1991 la Resolución 3379 sería derogada. No obstante, el precedente continúa siendo una perniciosa fuente de influencia en las Naciones Unidas, que nunca han logrado superar su obsesión hacia el Estado judío. El artículo que escribí durante mi maestría se encuentra publicado en inglés en el sitio Academia.edu, pero alternativamente puede encontrarse a continuación. Continuar leyendo “La Unión Soviética y la Resolución 3379: la historia de la analogía entre sionismo y racismo”

El proceso de paz después de Obama

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Barack Obama durante una reunión con Benjamín Netanyahu en Nueva York, el 21 de septiembre de 2016. La abstención aquiescente de Obama frente a la resolución 2334 del Consejo de Seguridad deja a Israel en una situación de vulnerabilidad diplomática. ¿Cual es el prospecto de que las negociaciones de paz puedan continuar en el futuro? Crédito por la imagen: Kevin Lamarque / Reuters.

La resolución 2334 del Consejo de Seguridad adoptada el 23 de diciembre es perjudicial para Israel, y ha complicado el prospecto de que las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos vayan a reanudar en el corto plazo.

Aunque queda por verse cómo actuará Estados Unidos de cara a la asunción de Donald Trump –quien ya anunció que revertiría la decisión– lo cierto es que el documento de las Naciones Unidas allana el camino para que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) busque deslegitimar a Israel en los foros internacionales. Esto no es algo nuevo, y de hecho es lo que viene ocurriendo con los esfuerzos diplomáticos de Mahmud Abbas. No obstante, la diferencia estriba en que ahora los palestinos se han anotado una victoria contundente, que cuenta con el peso y apoyo simbólico de las potencias mundiales.

Con esta coyuntura de fondo, la presión internacional contra Israel podría exacerbar; sobre todo en materia de boicots, puesto que la resolución deja la puerta abierta para que los países opten por este tipo de medidas. ¿Qué representa entonces este desarrollo sobre el demacrado proceso de paz? En principio, si bien el proceso de paz propiamente dicho ya estaba paralizado desde hace años, cabe suponer que la arremetida de Barack Obama contra el Estado hebreo tenga un impacto negativo. Continuar leyendo “El proceso de paz después de Obama”

Israel, Estados Unidos y el Consejo de Seguridad: entre Barack Obama y Donald Trump

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Los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al momento de votar la resolución 2334 que castiga a Israel, el 23 de diciembre de 2016. La abstención de Estados Unidos, que no ejerció su derecho a veto, permitió que el documento sea aprobado, “internacionalizando” el conflicto israelí-palestino, en detrimento del principio de negociaciones directas entre las partes. No obstante, ¿qué ramificaciones reales tendrá la resolución? ¿Cómo afectara la política estadounidense de cara a la administración de Donald Trump? Crédito por la imagen: Manuel Elias / AP.

La resolución 2334 del Consejo de Seguridad adoptada el 23 de diciembre, gracias a la atípica abstención de Estados Unidos, hace meollo en los asentamientos israelíes, y queda por verse todavía hasta dónde llegaran las ramificaciones. En principio, aunque el documento no expresa nada nuevo, se concede que es muy perjudicial para Israel. En esencia, sugiere que el Estado hebreo busca alterar la composición demográfica de los territorios que ocupó en 1967, condenando la construcción o expansión de hogares judíos en Jerusalén Oriental y Cisjordania. Acaso más importante, la resolución da a entender que la culpa de que no haya paz la tienen los israelíes.

Con su abstención, Estados Unidos fue aquiescente con una resolución que hasta recientemente hubiese vetado. De este modo, el supuesto giro en la política exterior causó una controversia política inmensa en la escena norteamericana, fogoneada en parte por la verborragia ofensiva de un Benjamín Netanyahu ofendido. En este sentido, el comportamiento de Barack Obama causó más estruendo que la resolución misma.

Por eso, más allá de lo que vaya a suceder con israelíes y palestinos –una discusión que dejaré para mi próximo artículo– resulta conveniente analizar si efectivamente ha habido un cambio en la agenda. En todo caso, también conviene dar cuenta del percibido impacto que causó el presidente saliente, y cómo se verá reflejado esto en la administración entrante de Donald Trump. Continuar leyendo “Israel, Estados Unidos y el Consejo de Seguridad: entre Barack Obama y Donald Trump”

Hillel Neuer: “Soy el hombre más odiado por las Naciones Unidas”

Entrevista a Hillel Neuer, director de UN Watch. Publicada originalmente en INFOBAE el 17/09/2016.

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Hillel Neuer es el director de UN Watch, una organización sin fines de lucro que se dedica a monitorear el comportamiento de las Naciones Unidas (ONU). La organización que preside Neuer suele arrojar luz sobre el doble rasero con el que se manejan los cuerpos de este organismo, particularmente para con Israel. Crédito por la imagen: Marc Israel Sellem.

Hillel Neuer es el director de UN Watch, una organización sin fines de lucro dedicada a monitorear el funcionamiento de las Naciones Unidas (ONU). En particular, se especializa en advertir lo que transpira en el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra. En este sentido, la organización que preside Neuer es conocida por denunciar la doble moral que fecunda en los salones de este foro internacional, acaso el más importante del mundo en lo que hace a la discusión de los derechos humanos.

Neuer es una persona especial. Renunció a una lucrativa y exitosa carrera en un importante bufete de abogados de Nueva York para dedicarse a promover derechos civiles por el mundo. Frecuentemente entrevistado y citado por los medios más importantes, la suya es una de las voces más relevantes en lo concerniente a la promoción de los ideales de ecuanimidad y justicia. Llamé a Hillel por teléfono, y le pregunté qué lo motivo a emprender este camino. Me contó que desde pequeño sabía cuál era su verdadera vocación, y que cuando se le presentó la oportunidad de integrarse a UN Watch, doce años atrás, ni lo dudó.

De él se han dicho muchas cosas. Se ha dicho que está ayudando a transformar la historia; que camina tranquilo, pero con un gran micrófono; que es temido; y que es la pesadilla de los tiranos y dictadores del globo. Lo cierto es que su agenda molesta mucho. Neuer y su equipo suelen traer a perseguidos políticos para que testifiquen ante la ONU, revelando el lado más oscuro de algunos de los regímenes más obtusos del planeta. Para él, lo importante es que estos temas salgan a la luz. El debate público lo es todo, y es la manera más efectiva de inspirar un cambio. Le pregunté por qué UN Watch hace tanto hincapié en la situación de Israel, y cómo haría él para “reparar” la ONU. También, y sin preguntárselo, aprovechó para contarme sus expectativas en función del comportamiento de Argentina ante el mundo. Continuar leyendo “Hillel Neuer: “Soy el hombre más odiado por las Naciones Unidas””

La guerra diplomática por los lugares santos

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Vista panorámica del Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado del judaismo, adyadcente a la Explanada de las Mezquitas, el tercer sitio más importante para el islam. Allí figuran la Cúpula de la Roca (Al-Haram Al-Sharif) y la mezquita de Al-Aqsa. A partir de los enfrentamientos entre israelíes y palestinos en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el liderazgo palestino ha buscado erosionar la legitimidad de los israelíes sobre el Muro de los Lamentos cuestionando su nexo con el judaismo. Crédito por la imágen: AFP.

En tanto Israel se enfrenta con las facciones palestinas por el tema del libre acceso a los lugares santos, disputando la misma cuestión, otra batalla está teniendo lugar en los foros diplomáticos patrocinados por las Naciones Unidas (ONU). Esto viene sucediendo particularmente en los salones parisinos de la UNESCO, el organismo creado para velar por la educación, la ciencia y la cultura alrededor del mundo. Allí, los representantes árabes del Consejo Ejecutivo lograron aprobar una “decisión” que arremete contra Israel en este y en otros frentes, todos vinculados con dichas áreas loables que – en teoría, de acuerdo con la UNESCO – deberían escapar de la política, en beneficio de la humanidad en su conjunto. Este Consejo consta de un cuerpo de 58 Estados, cuyos representantes se convocan dos veces al año para examinar la implementación de los programas específicos de la organización. A esto, según lo confirmado hasta ahora, durante el ciclo 2015 que acaba de finalizar, el Consejo Ejecutivo se ensañó con Israel, asentando en papel durísimas críticas por sus supuestas violaciones, trasgresiones y desdeño hacia los palestinos, especialmente en torno al acceso a los lugares santos.

Antes de entrar en detalles, contrario a lo que sugieren los medios internacionales, el contexto de esta “decisión” no viene dado por la presente ola de violencia entre israelíes y palestinos, la cual discutiblemente podría ser considerada una intifada. Si bien desde luego estos incidentes están implícitamente relacionados, la UNESCO, como órgano parte de la ONU, en rigor se deja arrastrar por la misma tendencia antiisraelí que viene caracterizando a dicho marco. Continuar leyendo “La guerra diplomática por los lugares santos”

Benjamín Netanyahu en las Naciones Unidas: 45 segundos de silencio

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El 1 de octubre pasado, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu habló frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fiel a su estilo, para llamar la atención apeló a un silencio de 45 segundos. Lo hizo para marcar, alegóricamente, la pérdida de seriedad del cuerpo internacional frente a las aspiraciones nucleares de Irán. Crédito por la imágen: Cia Pak / Naciones Unidas.

Como es costumbre en esta época del año, las Naciones Unidas (ONU) inauguran las sesiones en la Asamblea General con las intervenciones introductorias de los mandatarios del mundo. Este órgano representa el principal foro internacional existente, conglomerando a 193 Estados miembros, entre otras delegaciones observadoras de distintos organismos. Al caso de la cuestión israelí-palestina, Benjamín Netanyahu pronunció su discurso el 1 de octubre, y expuso su visión acerca de los peligros latentes que acechan a su país y a Medio Oriente.

En este espacio, tal como hiciera con la exposición de Mahmud Abás, me propongo resumir y luego discutir el discurso del primer ministro israelí. Lo primero para decir es que habló durante 40 minutos, y, previsiblemente, centró su discurso en la amenaza planteada por el programa nuclear iraní, manifestando enfáticamente su oposición al acuerdo de las potencias con Teherán. Remarcó, en indirecta alusión a la administración Obama, que la historia enseña que dejadas al azar, las buenas intenciones por sí solas no bastan para lidiar con el mal. En efecto,  Netanyahu dedicó dos tercios de su tiempo para aislar a Irán y demostrar lo ridículo que es el acuerdo con dicho régimen islámico. Citó, por ejemplo, dichos por parte del líder supremo de la revolución, Ruholla Jomeini, quien habría aseverado que el acuerdo con Estados Unidos no cambiaba nada, y que por consiguiente, los estadounidenses seguían siendo vistos como enemigos. Para validar su punto, Netanyahu también mostró desde el estrado un texto reciente, escrito y difundido por Jomeini, en donde este detalla cómo será la destrucción de Israel. Continuar leyendo “Benjamín Netanyahu en las Naciones Unidas: 45 segundos de silencio”

Mahmud Abás en las Naciones Unidas: ¿el fin de la era Oslo?

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El 30 de septiembre pasado, el presidente palestino Mahmud Abás se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas, y, buscando llamar la atención, aseveró que ya no se siente obligado por lo estipulado por los acuerdos de Oslo. Crédito por la imágen: Cia Pak / Naciones Unidas.

A setenta años desde su establecimiento, las Naciones Unidas (ONU), tal como es costumbre todos los años en septiembre, invita a los líderes del mundo a viajar a Nueva York para participar del debate en general de la Asamblea General, el principal foro internacional del planeta. Al caso de la cuestión israelí-palestina, Mahmud Abás pronunció su discurso el 30 de septiembre, y expuso su visión acerca de lo que le incumbe en Medio Oriente.

En este espacio me propongo resumir y luego discutir la exposición del dirigente palestino. Lo primero que se podría decir, para comenzar, es que su discurso va en línea con la narrativa que se presenta año tras año, haciendo su contenido desde ya previsible. Abás centró su exposición de 40 minutos en Israel. Arremetió contra la presencia judía en Cisjordanía, contra el bloqueo israelí a la Franja de Gaza, y demás agravios relacionados. En relación con los incidentes recientes en torno a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, Abás acusó al Gobierno israelí de violar los derechos religiosos de los musulmanes y los cristianos. Según lo alegado por el líder palestino, el Gobierno israelí, en liga con extremistas judíos, está tramando para apropiarse de los lugares santos, de modo tal – continuó – que Israel está atentando contra el statu quo previo a 1967, cuando los lugares santos estaban fuera de la jurisdicción de los hebreos. Continuar leyendo “Mahmud Abás en las Naciones Unidas: ¿el fin de la era Oslo?”

Derechos Humanos à la carte

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Arabia Saudita ha sido escogida para presidir un panel del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas (ONU), responsable por designar a expertos para evaluar la situación de los derechos humanos en el globo. El caso expone nuevamente la desmedida hipocresía de la comunidad internacional, puesto que – bajo los estándares reconocidos internacionalmente – la monarquía saudita viola sistemáticamente las garantías básicas de sus ciudadanos. En la imágen, Faisal Trad (izquierda), el embajador saudita ante el CDH, con Michael Møller, el director general de la oficina de la ONU en Ginebra. Crédito por la imágen: UN Watch.

La semana pasada se dio a conocer que Arabia Saudita tomaría un rol protagónico en el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas (ONU) del cual ya es parte. Según lo estipulado, la monarquía saudita consecuentemente tendría voz y voto a la hora de escoger a un plantel de profesionales, en teoría independientes, para que estudien la situación de las garantías básicas en el mundo, incluyendo tópicos que van desde la libertad religiosa hasta la violencia de género.

Desde ya, el problema aparente con esta designación es que Arabia Saudita y derechos humanos son oxímoron. Por definición, el país fue fundado y es gobernado por un clan familiar en alianza con un establecimiento wahabita, exponente del más riguroso conservadurismo sunita. Sin ir más lejos, el hecho anecdótico que las mujeres tienen prohibido conducir en el país no es un porvenir trivial. Lo cierto es que por donde se la mire, Arabia Saudita, con sus ejecuciones y flagelaciones en público, está bastante lejos de ser un país “normal” en el sentido liberal y occidental imbuido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual supuestamente encuentra inspiración el citado CDH. Continuar leyendo “Derechos Humanos à la carte”