Golpe de Estado fallido en Turquía: el escenario hasta ahora

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 17/07/2016.

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Una multitud se congrega cerca del Puente Fatih Sultan Mehmet durante los enfrentamientos con los militares, durante la madrugada del 16 de julio de 2016. Tras el fallido golpe de Estado en Turquía, es muy probable que Recep Tayyip Erdogan actúe más unipersonalmente, profundizando la marca aristocrática que caracteriza al Gobierno turco. Crédito por la imagen: Gurcan Ozturk / AFP.

El fallido golpe de Estado que sacudió a Ankara y a Estambul dice mucho acerca de la coyuntura política de Turquía. Vista en perspectiva, la iniciativa de los militares sublevados no representa ninguna sorpresa. Las fuerzas armadas turcas se consideran a sí mismas las garantes de la estabilidad y el laicismo; y, en este sentido, tras experimentar cuatro golpes de Estado, la historia contemporánea de Turquía está marcada por una tensión permanente entre el aparato civil y el castrense. Ya en términos más concretos, las vicisitudes de Erogan en el escenario regional, su política perjudicialmente ambivalente en relación al Estado Islámico (ISIS), y la consecución de su agenda islamista en el plano doméstico, son factores que posiblemente expliquen parte de la motivación de los generales rebeldes.

Por lo que se pudo confirmar hasta ahora, aunque es muy temprano para dar con cifras definitivas, el intento de golpe se habría llevado la vida de alrededor de 200 personas, y habría dejado un saldo de 2800 heridos. Por lo visto, aparentemente las fuerzas armadas se habrían dividido en dos bandos. Si bien de momento no es posible precisar la extensión del movimiento rebelde, se puede conceder que los sublevados fueron una minoría, y que hubo elementos militares que se enfrentaron entre sí. Algunos analistas sugieren que los golpistas habrían buscado inspirar una revuelta mayor que al final no se concretó.

Turquía vive una situación crítica, y no está claro como seguirán desenvolviéndose los acontecimientos. Sin embargo, a partir de algunos hechos dados a conocer, pueden extraerse algunas conclusiones. En principio, si en efecto se corrobora que el golpe fracasó, debe concederse que Recep Tayyip Erdogan estará —de aquí en más— en una posición mucho más fuerte. Con el país en el borde de una crisis institucional, es de esperar que el tono autocrático del Gobierno se exacerbe a niveles sin precedentes.

En este punto cabe tener presente que a Erdogan se le conoce como “el sultán”. Gracias a su carisma y a su avidez política, Erdogan ha conseguido un alto grado de discrecionalidad unipersonal sobre los asuntos del país. En los últimos años impuso severas restricciones a la libertad de expresión, y su discurso confrontador polarizó la opinión pública. Por ello, amparándose en la existencia de conspiraciones en su contra, es plausible que el hombre fuerte de Turquía continúe concentrando poder en su figura. Tal como este lo expresó lacónicamente, el fallido golpe fue “un regalo de Dios”. En la práctica, le concederá las facultades extraordinarias para deshacerse de sus enemigos. Continuar leyendo “Golpe de Estado fallido en Turquía: el escenario hasta ahora”

Erdogan confirma su poder

Artículo publicado originalmente en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 17/05/2016.

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Recep Tayyip Erdogan es nombrado en Turquía como “sultán”, por su estilo autoritario, y por el unilateralismo con el cual conduce la política de su país. El líder es el hombre fuerte de Turquía, y quiere implementar un sistema de superpresidencialismo con él a la cabeza. La imagen, que apela a esta percepción, fue tapa de la revista The Economist en junio de 2013. Crédito por la imagen: The Economist.

El tumulto político sacude nuevamente a Turquía, donde el primer ministro Ahmet Davutoglu renunció a su cargo, quedándose fuera de la órbita del oficialismo, y confirmando la relevancia –ya incuestionada– de Recep Tayyip Erdogan, como el hombre fuerte del país.

Lo que sucede marca hasta dónde está dispuesto a llegar Erdogan para consagrarse como sultán. No es secreto que el líder turco viene impulsando una reforma del sistema político para darle a Turquía un presidencialismo fuerte, símil al que caracteriza Rusia o mismo a Venezuela bajo el chavismo. Por otro lado, Erdogan también incita una contrarreforma cultural y religiosa para erosionar el tradicional establecimiento kemalista (laico) que rige en las instituciones. La dimisión de Davutoglu tiene mucho que ver con estos aspectos, y se produce tras una serie de diferencias insalvables con su benefactor político. Si el primer ministro, que en teoría es quien ostenta el poder real, no puede remediar el descaro de quien ocupa el cargo supuestamente simbólico de presidente, lógicamente quien tira de las cuerdas es este último. Continuar leyendo “Erdogan confirma su poder”

¿Se parece Erdogan a Gollum?

Artículo Original.

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Un meme de internet despertó una controversia insólita. Un ciudadano turco se enfrenta a una potencial sentencia tras las rejas por haber difundido por internet imágenes que comparan al presidente Recep Tayyip Erdogan con Gollum, la criatura ficticia de El Señor de los Anillos.

La semana pasada se dio a conocer una noticia insólita suscitada a partir de un meme de internet, donde se contrasta el supuesto parecido del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con Gollum, la popular criatura de El Señor de los Anillos, con un trastorno de identidad disociativo. Todo comenzó cuando el año pasado un médico llamado Biglin Ciftci tuvo la mala idea de asociar al “sultán” con el personaje de la Tierra Media, y difundir por internet imágenes de ambos, en posturas aparentemente similares. El caso es que por su chiste, este hombre perdió su trabajo, y ahora se enfrenta a una pena potencial de dos años de prisión. En febrero se conocerá el veredicto final. Sucede que en Turquía, según lo estipulado por el artículo 299 del código penal, es ilegal insultar al presidente, y en este sentido, llamar la atención puede traer aparejadas consecuencias severas, que van desde seis meses a cuatro años tras las rejas.

Si bien Turquía no está nada cerca de tener un buen expediente en términos de libertad de expresión, esta chuscada en particular, viral en las redes sociales, no tiene precedentes. Es decir, si por hacer sátira por Facebook y por Twitter uno puede ser detenido, entonces ya existe un escenario en donde el Gobierno turco monitorea lo que acontece en el ciberespacio. En todo caso, es irrisorio que una corte deba expedirse sobre si Ciftci es culpable de ofender al presidente o no, y que para ello deba basarse en una obra de ficción. La justicia buscará determinar si Gollum es “bueno” o “malo”; si es un “villano” o una “víctima”. En otras palabras, para quien esté familiarizado con el personaje, se trata de esclarecer si Erdogan se asemeja a Gollum o a Sméagol, su alter ego bondadoso. Continuar leyendo “¿Se parece Erdogan a Gollum?”

El nuevo dilema de Erdogan

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 24/10/2015; y en AURORA el 25/10/2015 bajo el título “El nuevo dilema de Erdogan ante el avance ruso”.

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El “sultán” turco, Recep Tayyip Erdogan se dirige a sus partidarios durante una manifestación de apoyo al oficialismo en la ciudad de Elazig, en marzo de 2014. Aunque su plataforma salió victoriosa durante las últimas elecciones, en junio de este año, Erdogan no logró hacerse con suficientes bancas en el parlamento como para gobernar sin necesidad de pactar con otras fuerzas políticas. En un intento por evitar formar una coalición de gobierno, el líder convocó a elecciones anticipadas para el próximo primero de noviembre. No obstante, mientras no se esperan resultados disímiles a los de junio, paralelamente se registra una peligrosa polarización social que podría ser causal de una nueva ola de violencia en suelo turco. Crédito por la imagen: Umit Bektas / Reuters.

Hace dos meses escribía que Recep Tayyip Erdogan tenía un dilema por delante. Con su popularidad en un bajo histórico, en aquella oportunidad discutía que para imponerse en las elecciones anticipadas (y generales) del primero de noviembre, el mandamás turco, en el poder desde hace más de una década, tenía que dar con un logro resonante en política exterior. Actuar o no actuar en Siria y en Irak – esa era la cuestión. Por ponerlo sucintamente, Ankara se opone al régimen de Bashar al-Assad porque representa una gran fuente de inestabilidad regional, y porque se supone el apéndice de Irán, al que Turquía quiere contrarrestar. Por otro lado, el Estado Islámico (ISIS) también representa un grave peligro, pero el Gobierno turco teme que una derrota yihadista signe una victoria kurda irreversible, poniendo a los kurdos un paso más cerca de su tan ansiada estatidad. En agosto este era el dilema de un Erdogan presionado domestica e internacionalmente por su ambigüedad y vacilación. Los analistas concedían al respecto que si el “sultán” turco quería asegurarse una mayoría parlamentaria en los comicios, necesitaba tomar una resolución contundente, y lo que es más difícil (considerando los riesgos), conseguir una victoria rápida que sea mediatizable y redituable en términos electorales.

Bien, ¿qué puede hacer el oficialismo turco, a poco más de una semana de las elecciones, para incrementar sus posibilidades? Indistintamente de lo que pase en los próximos días, lo más probable es que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), capitaneado por Erdogan, salga como la primera fuerza política del país. El problema pasa no obstante por el hecho de que Erdogan no quiere verse obligado a formar una coalición para poder gobernar, pues hasta ahora nunca ha tenido que negociar o conciliarse con sus contrincantes políticos. Para peor, ya no puede intervenir en Siria ni aunque quisiera, y de momento difícilmente pueda actuar en Irak. Vladimir Putin le ha ganado de antemano, y le ha cortado a los turcos la posibilidad de interponerse, en detrimento del prestigio de Turquía como actor regional. Consecuentemente, podríamos decir que Erdogan se enfrenta ahora a un nuevo dilema: ¿cómo proyectar poder? ¿Apuntar sus cañones al escenario doméstico o al campo de batalla externo? Por lo pronto la distinción entre uno y el otro parece haberse desvanecido del glosario político de los turcos. Y dispare a donde dispare, Erdogan arriesga con incendiar Turquía y sus alrededores. Continuar leyendo “El nuevo dilema de Erdogan”

El dilema de Erdogan

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 28/08/2015; y en AURORA el 02/09/2015 bajo el título de “El dilema de Erdogan entre su figura y la realidad”.

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Tayyip Recep Erdogan durante una visita al Chipre turco el último julio. El presidente de Turquía tiene las riendas del poder desde hace doce años. Anteriormente primer ministo, Erdogan busca dotar a su país con un sistema presidencialista fuerte, con él a la cabeza. Siendo en teoría el rol del presidente ceremonial, Erdogan no figurará en las boletas durante las elecciones anticipadas convocadas para noviembre. Se concede no obstante que el “sultán” ejerce una inmensa presión en la política, y es quien realmente toma las decisiones importantes. Dada la caída de su popularidad, Erdogan necesita una victoria en política exterior para ganar puntos. Crédito por la imágen: Harun Ukar / Reuters.

Tras sufrir una recaída electoral en junio, con su popularidad en un bajo histórico, Recep Tayyip Erdogan, fiel a su estilo, ha vuelto a apostar a la política exterior para ganar los puntos que le faltan. Apelando a un tono nacionalista, tanteando una ofensiva contra los enemigos del Estado, el oficialismo busca compensar por la gestión que falta en casa, y, apalancándose en el contexto actual de guerra regional, busca recuperar los votos que en las últimas elecciones no pudo cosechar. Es la primera vez, desde las elecciones generales de 2002, que la plataforma de Erdogan, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), no logra hacerse con una mayoría parlamentaria.

Pese a ganar las elecciones pasadas, dado que no ha podido formar coalición con otra fuerza política, Turquía llamará a elecciones anticipadas en noviembre. Erdogan intenta cambiar el sistema turco para convertirlo en un presidencialismo moldeado en el ejemplo ruso, y en los tres meses que quedan hasta los próximos comicios, espera recuperar votantes apoyándose en una política exterior fornida. Esta, que en el pasado reciente ha sido duramente criticada por su ambivalencia frente al conflicto en Siria y el avance del yihadismo, en los últimos meses se ha endurecido; y mientras el Gobierno la presenta como el cálculo estratégico propio de los intereses nacionales, la oposición, periodistas y analistas, sospechan que la misma estriba de intereses políticos bastante limitados, con mira a réditos inmediatos en el plano doméstico. De cualquier modo, vale preguntarse si la política exterior turca es sustentable, como desde ya también inquirir si le saldrá bien o no la apuesta a Erdogan. Continuar leyendo “El dilema de Erdogan”

Elecciones en Turquía: ¿el fin de la era Erdogan?

Artículo publicado originalmente en INFOBAE el 15/06/2015.

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Recep Tayyip Erdogan, considerado el indiscutido hombre fuerte de la política turca, durante una conferencia de prensa en octubre de 2014 en Riga, Lituania. En los últimos años Erdogan ha impulsado una reforma para transformar la república turca de un sistema parlamentario a un sistema presidencial, que en teoría le permitiría dispensar del contrapeso del parlamento y acrecentar su discreción sobre todo aspecto de la política nacional. No obstante, el relativo adverso resultado de las recientes elecciones podría poner coto definitivo a sus aspiraciones. Crédito por la imagen: Ints Kalnins / Reuters.

El último 7 de junio Turquía celebró elecciones generales y ya se discute que el resultado electoral podría tener implicaciones trascendentales para la escena política del país. Siendo una república parlamentaria, el primer ministro no es electo por voto popular directo, sino por los miembros del parlamento. Las elecciones determinan el número de bancas que cada partido político tendrá en la Gran Asamblea Nacional situada en Ankara, de modo que en este caso, lo más destacable de los recientes comicios ha sido la pérdida de la tradicional y cómoda mayoría con la que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Recep Tayyip Erdogan solía contar. Para tener una mayoría constituyente un partido debe obtener como mínimo 276 bancas de un total de 550, y resulta que en está ocasión, por primera vez luego de doce años de dominación, el AKP ha perdido su predominio sobre la Asamblea. La fuerza filoislamista de Erdogan, formalmente liderada por su escudero Ahmet Davutoglu, ha conseguido 258 bancas, razón por la cual por lo pronto le será más difícil convenir un nuevo Gobierno.

Llegado el caso, nos encontramos ante un cambio de paradigma en la política turca que podría traer importantes repercusiones tanto en el panorama doméstico como en el escenario internacional. Continuar leyendo “Elecciones en Turquía: ¿el fin de la era Erdogan?”

El top 27 de jefes de Estado vitalicios

 Artículo original. Publicado también en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 10/01/2015.

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“Bucle” (Loop) de Pawel Kuczynski, también referido como “revolución”. Son muchos los líderes que llegan al poder mediante las armas o el voto popular, prometiendo cambios “revolucionarios” para luego convertirse en aquello mismo que en un principio decían combatir.

A pesar de las tragedias y contradicciones con las que dejaron a sus países, personajes como Muamar el Gadafi, Hosni Mubarak, Ali Abdullah Saleh o Kim Joing-il, ya son historia. Quedan sin embargo demasiados autócratas diseminados por el mundo. Algunos de ellos se enuncian como presidentes y nunca fueron electos en primera instancia, y otros fueron electos democráticamente y desde entonces nunca dejaron el poder. El caso es que existen líderes que vienen aferrándose al poder desde hace ya un tiempo considerable.

Suscribo a la idea que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. En este sentido parece evidente que en muchos casos, tras una década o más en el podio, los Gobiernos unipersonales degeneran en dictadura y corrupción.

A continuación, una lista de los 27 mandatarios más longevos aún en el poder, ordenados de acuerdo a su antigüedad. Nótese que no se incluyen a las monarquías europeas, tampoco a la japonesa o sus equivalentes en países como Indonesia, Malasia, Marruecos o Jordania, pues todas ellas se encuadran en formas (funcionales) de gobierno parlamentario o constitucional. Tampoco se incluyen las raras excepciones de líderes de países cabalmente democráticos (en el sentido liberal) que permanecen en el poder por un decenio o más, como el presidente de Islandia, y los líderes de las pequeñas islas de Samoa y San Cristóbal y Nieves. Sí he incluido a figuras que han ocupado el cargo de presidente y luego el de primer ministro o vice versa; y que en todo caso, si bien algunos en teoría fueron electos democráticamente (otros llegaron al poder mediante golpes de Estado), en varios aspectos gobiernan como si fueran los jefes de Estados unipersonales. Finalmente, un breve resumen para dar cuenta de la anatomía del poder. Continuar leyendo “El top 27 de jefes de Estado vitalicios”

Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente

Publicado originalmente en INFOBAE el 03/11/2014.

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Mapa realizado por la CIA en 1992, demarcando las áreas predominantemente habitadas por kurdos. El Kurdistán iraquí está representado por el área kurda dentro de las fronteras de Irak.

Cuando en el siglo XIX los estrategas británicos hablaban del “Gran Juego”, se referían a la contienda imperialista entre Gran Bretaña y Rusia por la supremacía de Asia Central. Desde entonces, muchos analistas plantearon que el juego nunca acabó, sino que solamente se reinventó para dar cabida a nuevos jugadores. Esto así, porque tiene mucho sentido analizar la realidad a partir de esta mirada, pues sería muy difícil obviar que existen potencias en constante competencia por ganar mayores cuotas de influencia. Yendo desde Crimea, pasando por Irán y Pakistán, en la actualidad existe un claro tablero geopolítico que reúne, por un lado, a los poderes occidentales encabezados por Estados Unidos, y por el otro, a Rusia y a China. En cuanto a Medio Oriente, podemos apreciar las cosas a través de un prisma similar.

Tras la Primera Guerra Mundial, Francia y Gran Bretaña se dividieron Mesopotamia y el Levante en áreas de influencia, dando creación a nuevos Estados, e instaurando una era marcada por el tutelaje anglo-francés de los asuntos persas y árabes. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética reemplazaron a la cordial alianza europea en el papel de veedores del Medio Oriente, aunque claro, en un rol abiertamente confrontativo. Luego, caído el imperio soviético a principios de los años noventa, las nuevas circunstancias forzaron a casi todos los Estados árabes a ponerse bajo la aegis de Washington. De particular interés, hoy en día, gracias a las insurrecciones que la llamada Primavera Árabe despertó, y gracias al vacío de poder que dejó Estados Unidos tras su retirada de Irak, comienza a deslumbrarse, siempre en términos geopolíticos, un nuevo eje de conflicto alrededor de Kurdistán, el territorio de la etnia kurda repartido entre Irak, Irán, Siria y Turquía. Continuar leyendo “Kurdistán y el Gran Juego del nuevo Medio Oriente”