Sobre la reunificación de Corea

Columna invitada. Artículo por Matías Iglesias.

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El Monumento a la Carta de Tres Puntos para la Reunificación Nacional, o Arco de la Reunificación, en Pyongyang, Corea del Norte, inaugurado en agosto de 2001, en la autopista que conduce a la zona desmilitarizada. Con el paso del tiempo, la división de la península coreana parece convertirse en una realidad legitimada, y menos surcoreanos preferirían invertir en una futura reunificación. Crédito por la imagen: Kok Leng Yeo.

La península de Corea permanece dividida desde el comienzo de la Guerra Fría. A pesar de que en varias oportunidades los gobiernos de Corea del Norte y Corea del Sur han proclamado como meta la eventual reunificación de Corea como estado único, las dificultades persisten y algunas de ellas se agravan con el paso del tiempo. El caso es de importancia no solo para la política internacional de Asia sino también para la teoría de las Relaciones Internacionales.

Hay indicios de que la cuestión de identidad común está cambiando de signo en perjuicio de una eventual reunificación. Las dos Coreas comparten la misma etnicidad, historia y lengua. Sin embargo, los sistemas políticos y de valores no podrían ser más opuestos, y la conducta del régimen de Corea del Norte ha contribuido ciertamente a su imagen en el sur: lanzamientos de misiles, pruebas nucleares, abusos de derechos humanos bien documentados, entre otros.

Es cierto que los surcoreanos entienden la diferencia entre el régimen de Corea del Norte y los norcoreanos como población. En particular, las generaciones de más edad conservan una memoria histórica del origen de la división y la separación de sus familias, y se manifiestan proclives al reencuentro con sus parientes. Pero el componente emotivo de la identidad común disminuye con el paso del tiempo. Continuar leyendo “Sobre la reunificación de Corea”

Los idiotas útiles de Corea del Norte

Artículo Original.

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Por más insólito que paresa, existen occidentales serviciales al régimen norcoreano, uno de los más aislados y represivos del mundo. Es interesante entonces repasar el perfil de estos individuos, que sin tomar necesariamente conciencia de ello, se han vuelto en los idiotas útiles de Pyongyang. La imagen es el poster promocional de la película de 2015 que documenta las andanzas del exbasquebolista Dennis Roadman. Crédito por la imagen: Chief Productions.

Como analista internacional, encuentro fascinante la mera existencia de Corea del Norte. Quizás esta no sea la palabra más indicada para tratar con este país, y más en concreto con su régimen. No obstante, lo cierto es que esta entidad, la única monarquía comunista del mundo, evidentemente llama la atención. Precisamente, hay quienes dicen que Corea del Norte es una anomalía entre las naciones. Además de que presenta una dictadura unipartidista, la cual ya lleva casi setenta años en el poder, sistematiza el único modelo socialista que luego de tanto tiempo, no muestra ni el menor interés en la reforma económica.

Visto como actor internacional, o como régimen totalitario, se puede decir que la dinastía Kim decidió hacer de Corea del Norte un ente aislado, marginalizado por sus propias maquinaciones y mitos fundacionales. En la península de Corea, septentrionalmente al paralelo 38, no existe la noción de sociedad civil. El impulso totalitario, el culto a la personalidad fastuoso, la propaganda constante, y el sistema de clasificación social basado en la lealtad al régimen (songbun), han creado una nación de pobres y conformistas, de esclavos que viven y mueren para la supuesta gloria de sus líderes mesiánicos.

Sin la narrativa de heroísmo dentro de la continua percepción de victimización, cual distopía orwelliana habría dejado de existir hace tiempo. Y bien, pese a las reformas económicas de China y Vietnam, la caída del Muro de Berlín, y más recientemente las incipientes transformaciones en Cuba, no existe señal alguna de que Pyongyang vaya a modificar su rumbo, tanto en la esfera económica como política.

Más allá de que la trama norcoreana está bien documentada, se desarrolla una suerte de tragedia ad hoc de la que no muchos conocen. Me refiero, en realidad, al caso particular de unos individuos occidentales que por cosas del destino terminaron formando parte del cuerpo propagandístico de la familia Kim. Es la historia de los idiotas útiles que prestan fidelidad a Corea del Norte, para intentar, de una forma u otra, venderle al mundo un paisaje socialista armonioso de fantasía. ¿Por qué no darlos a conocer, e intentar entender sus motivos? Veremos que detrás de ellos se esconde una búsqueda por sentido, propósito y relevancia. Continuar leyendo “Los idiotas útiles de Corea del Norte”