Paz política. Guerra cultural

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La opinión del mundo árabe respecto al reconocimiento de Israel como Estado
Las encuestas de opinión en los países árabes muestran que existe un rechazo abrumador hacia Israel, incluso en aquellos países que reconocen políticamente su existencia. La paz política no pone fin a la guerra cultural.

En el mundo informatizado de hoy la paz internacional ha dejado de ser la facultad exclusiva de la alta política. En efecto, desde un punto de vista constructivista, los conflictos nunca podrán solucionarse del todo sin la intervención y reconciliación entre los afectados. Las personas de carne y hueso, empoderadas por las redes sociales y los medios de comunicación, también deben ejercer presión “de abajo hacia arriba” para librar la batalla cultural por la paz.  Este esfuerzo podría estar orientado a legitimar el escrutinio público sobre dogmas ideológicos intocables, a cuestionar narrativas institucionalizadas, y a ponerse en el lugar del otro para puentear diferencias.

Como en tantos otros sitios, en un mundo ideal esto es lo que debería acontecer en Medio Oriente. Aunque se ha visto una expansión de la paz política entre Israel y los países árabes, la misma no se replica necesariamente en la opinión de muchas personas en países mayoritariamente musulmanes. Esto puede apreciarse muy bien el índice de opinión árabe publicado por el Arab Center de Washington DC, que pinta un panorama tan adverso como preocupante. La última edición comprende encuestas llevadas a cabo entre 2019 y 2020 en 13 países árabes, incluyendo los territorios palestinos. Continuar leyendo “Paz política. Guerra cultural”

Israel: ¿en guerra con la prensa?

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The al-Jalaa tower housing Al Jazeera and The Associated Press offices collapses after being hit by an Israeli missile in Gaza City [Mohammed Salem/Reuters]
La torre al-Jalaa en Ciudad de Gaza se desploma en un ataque áereo israelí el 15 de mayo. El edificio albergaba las oficinas de Al Jazeera y de la Associated Press (AP) en Gaza. Gran parte de la prensa internacional sugirió que Israel busca deliberadamente silenciar al periodismo. Pero un análisis más detenido y desapasionado muestra otra cosa muy diferente. Crédito por la imágen: Mohammed Salem / Reuters.
En el marco de las hostilidades entre Israel y Hamas, el 15 de mayo las fuerzas israelíes destruyeron la torre que albergaba las oficinas de Al Jazeera y la Associated Press (AP) en la ciudad de Gaza. Los medios de prensa informaron que el ataque aéreo que provocó el colapso del edificio se produjo luego de que los residentes fueran alertados con una hora de anticipación. Sin embargo, más allá de que no se reportaran víctimas, los círculos periodísticos rápidamente acusaron a Israel de buscar silenciar la cobertura mediática desde el terreno.

A juzgar por editoriales y opiniones reflejadas en gran parte de la prensa global, esta conjetura se ha convertido en sabiduría convencional. Algunos aducen incluso que es sentido común. Sin mucho más que agregar, Israel estaría queriendo entorpecer la labor de corresponsales y reporteros. Como saben que la pluma es más fuerte que la espada —o que una imagen vale más que mil palabras—, los militares israelíes quieren ocultarle al mundo el sufrimiento gazatí.

Los comentaristas de la ocasión aseguran que Benjamín Netanyahu no quiere que se conozcan las supuestas matanzas que su Gobierno conduce de forma deliberada, posiblemente a efectos de erradicar la militancia y resistencia palestina. Según dicen, aquello de combatir el terrorismo es una excusa, abusada y bastardeada, para cometer crímenes de guerra y atentar contra el periodismo. No obstante, la parafernalia mediática antiisraelí no resiste un análisis detenido y más desapasionado de los acontecimientos. Continuar leyendo “Israel: ¿en guerra con la prensa?”

Israel en guerra

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 13/05/2021.

Rayos de luz iluminan el cielo de Ascalón durante la noche del 11 de mayo. Se trata del sistema misilístico Cúpula de Hierro que intercepta cohetes lanzados por Hamas desde la Franja de Gaza. Los islamistas están provocando una guerra con Israel para acrecentar su reputación interna y aseverar su importancia internacional como un actor clave en el conflicto israelí-palestino. Crédito por la imagen: Nir Elias / Reuters.

Entre el 6 y el 10 de mayo los entredichos entre israelíes y palestinos llegaron al punto de ebullición, arrojando un deterioro considerable de la seguridad, y suponiendo ahora el riesgo de una nueva guerra. Los incidentes registrados en Jerusalén llamaron la atención de la comunidad internacional, creando una ventana de oportunidad que los islamistas están aprovechando para vigorizar su reputación, particularmente con actos beligerantes de “resistencia” hacia Israel.

Desde el 10 de mayo en adelante, el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza responde a este propósito, aún pese a la realización de que tales acciones presumen un casus belli; pudiendo incluso provocar una intervención a gran escala. En efecto, si bien Israel ya llevó a cabo bombardeos en Gaza, su liderazgo amenazó con tomar medidas de retaliación más contundentes, dejando entrever la posibilidad de una invasión terrestre. Continuar leyendo “Israel en guerra”

Emirato Islámico de Afganistán 2

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 30/04/2021.

Tropas estadounidenses en Camp Bost en la provincia de Helmand en Afganistán, el 11 de septiembre de 2017. La decisión de abandonar el teatro de operaciones en Afganistán por completo es la crónica de una tragedia anunciada. Es cuestión de tiempo para que los talibanes recuperen el control completo del país. Crédito por la imagen: Andrew Renneisen.

Los casi veinte años de guerra en Afganistán representan una tragedia sobre otra. Aunque desencadenada con buenas intenciones tras los ataques del 9 de septiembre, la guerra que recién acaba termina donde comenzó: con los talibanes gobernando el país, o al menos muy cerca de estarlo. Próximamente, Afganistán podría convertirse nuevamente en un Emirato islámico, como aquel en existencia entre 1996 y 2001. Volvería a ser una entidad repartida y gobernada entre jefes tribales, guerreros y jurisconsultos, desechando a la basura cualquier expectativa occidental de modernización y liberalización.

El 14 de abril el presidente Joe Biden anunció la difícil y controversial decisión que ninguno de sus predecesores quiso asumir: ni siquiera Donald Trump, por demás renuente a longevos compromisos militares. Si bien este también quería retirar a Estados Unidos de Afganistán, durante su gestión Washington alternó entre enviar más tropas y minimizar la huella en el terreno, perfilando últimamente una salida para mayo de este año.

Biden, en contraste con Trump, anunció la retirada sin vueltas, sin especificar condiciones, y sin detallar la posibilidad de futuras negociaciones. Lo hizo en un discurso de minuto y medio de duración, marcando posteriormente que la salida final coincidirá, precisamente, con el aniversario del 11-S. Como expresara lacónicamente, la guerra no iba hacia ningún lugar. Y lo cierto es que ya nadie tiene respuestas o escenarios factibles en mente como para proyectar un Afganistán estable y funcional, mucho menos próspero y democrático. Continuar leyendo “Emirato Islámico de Afganistán 2”

El regreso del faraonismo en Egipto

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El 3 de abril el Gobierno egipcio celebró una procesión grandilocuente en las calles de El Cairo. Embellecidos féretros con las momias de 22 reyes y reinas del Antiguo Egipto se desplazaron del Museo Egipcio al nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia, inaugurado por el presidente Abdel Fattah al-Sisi. El evento puso de relieve la importancia del nacionalismo faraónico en el proyecto nacional del régimen. Su éxito o fracaso podría traer consecuencias importantes para Medio Oriente. Crédito por la imagen: transmisión vía la BBC.

En su estudio seminal sobre los orígenes del nacionalismo, Benedict Anderson establecía que todas las comunidades políticas son construcciones socialmente imaginadas, articuladas mediante narrativas orquestadas; y, no obstante, apañadas en memorias colectivas con las que una determinada población se siente representada. Genérica y sociopolíticamente, el nacionalismo cumple el propósito moderno de infundir solidaridad y afinidades comunes entre personas que no se conocen entre sí. Gracias a estos vínculos, la población de un país puede interrelacionarse intergeneracionalmente con sus ancestros y coterráneos, compartiendo y transmitiendo aspiraciones comunes, y las mismas sensaciones encontradas para con otros colectivos o naciones.

Entrada la Modernidad, Egipto, como tantos otros países convertidos en Estado, se debatió que héroes utilizar para formar un panteón original, y que valores y mitos fundacionales encuadrar como parte del ethos nacional. A diferencia del resto de las entidades soberanas del mundo árabe, generalmente constituidas a partir de la injerencia colonial europea, Egipto cuenta con una rica historia milenaria que precede al islam. Por tanto, una de sus expresiones nacionalistas traza continuidad discursiva entre la antigua civilización de los faraones y las vicisitudes contemporáneas, suponiendo que el país de las pirámides siempre ha constituido una unidad independiente, separada del resto de Medio Oriente.

El grandilocuente desfile dorado de los faraones, celebrado el 3 de abril en El Cairo, y con trascendencia mediática internacional, refleja quizás la lectura o la experiencia que el presidente Abdel Fattah al-Sisi asume para dar cuenta de la identidad de su tierra; una que, luego de un siglo de desventuras entre liberales, panarabistas, e islamistas, aún no encuentra un modelo nacional consensuado. Aunque los egipcios pueden estar orgullosos de las grandes contribuciones que aportaron sus antepasados, no todos contemplan el legado de los reyes politeístas de la misma forma, sobre todo a la luz de las enseñanzas y tradiciones iconoclastas del islam. Continuar leyendo “El regreso del faraonismo en Egipto”

¿Una alternativa al canal de Suez?

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 14/04/2021.

El buque portacontenedores de la naviera Evergreen estuvo atorado transversalmente en el canal de Suez entre el 23 y el 29 de marzo, paralizando el tráfico comercial y causando pérdidas millonarias. El incidente despierta el interés por la planificación estratégica en política internacional, e invita a dar con alternativas para diversificar las rutas marítimas. Crédito por la imagen: Maxar Technologies.

El reciente bloqueo del canal de Suez demuestra, en clave geopolítica, la necesidad de crear nuevos pasos para el comercio internacional. Por el canal egipcio, un cuello de botella inaugurado hace poco más de 150 años, circula más del 10 por ciento del tráfico marítimo mundial, de modo que el estancamiento del portacontenedores panameño, varado durante una semana, causó pérdidas descomunales.

Según la aseguradora británica Lloyd’s, cada día de bloqueo costó 9.600 millones de dólares en pérdidas directas, pero posiblemente mucho más en los desgastes indirectos de las jornadas desperdiciadas. En consecuencia, más que anecdótico, el fiasco puso de relieve la vulnerabilidad de las cadenas logísticas extensas, la necesidad de abaratar costos, y el desafío de minimizar riesgos a la continuidad de negocios. Continuar leyendo “¿Una alternativa al canal de Suez?”

Una excepción a la regla: Kosovo reconoce a Jerusalén como capital de Israel

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 03/04/2021.

Las banderas de Kosovo e Israel lado a lado en la flamante embajada kosovar en Jerusalén. El establecimiento de relaciones diplomáticas entre estos países señala que la solidaridad religiosa no lo es todo en política internacional. Crédito por la imagen: Anadolu Agency.

El 14 de marzo Kosovo formalizó la apertura de su embajada en Jerusalén, convirtiéndose en la primera entidad europea en reconocer (de iure) la capital israelí. Con esta decisión, el país balcánico se une a Estados Unidos y a Guatemala en derogar la disputa territorial por la ciudad santa, en claro detrimento de los intereses palestinos. No obstante, debido precisamente a ello, lo más llamativo del asunto estriba en la identidad musulmana de la nación kosovar.

En un principio se trata de una jugada políticamente contraintuitiva, pues actúa en contra de todas las convenciones establecidas. De algún modo, reconocer la soberanía israelí en Jerusalén equivale a concederle la victoria al Estado judío, ya sea de forma simbólica, retórica, o jurídica. Implica asumir que la narrativa israelí triunfa por sobre los reclamos palestinos, sin importar cuales fueran las intenciones o motivaciones que tuvieran los actores involucrados.

El caso kosovar merece especial atención porque sobrepasa las desavenencias religiosas de Medio Oriente y los Balcanes. En este sentido, en conjunción con la apertura de algunos países árabes hacia Israel, el acercamiento entre Pristina y Jerusalén podría servir de antecedente positivo para socavar, por medio de influencias externas, el fuerte componente religioso existente en el conflicto israelí-palestino. Continuar leyendo “Una excepción a la regla: Kosovo reconoce a Jerusalén como capital de Israel”

Frostpunk: una lección interactiva de fascismo y el género humano

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Frostpunk, desarollado por 11 Bit Studios y estrenado en 2018, propone liderar a una comunidad de sobrevivientes que se bate entre la vida y la muerte. En el contexto de un invierno apocalíptico, tendremos que conseguir la supervivencia a como dé lugar. En el proceso, los jugadores descubrirán intuitivamente qué tan atractivas pueden ser las ideas fascistoides, y qué tan útiles pueden ser para controlar a la población.

Los videojuegos de estrategia siempre fueron uno de mis pasatiempos favoritos, y desde pequeño me atraen los juegos que entremezclan historia con entretenimiento. Cuando era chico, para tranquilidad de mi madre, podía presuponer frente a ella que esta afición no era meramente esparcimiento, pues permitía “aprender jugando”. Para ganar había que ejercitar la cabeza y pensar estrategias. Además, casi por inercia, uno prestaba atención a las tramas argumentativas, muchas veces inspiradas en eventos reales. Así es cómo el Age of Empires ejerció una gran influencia en mi interés temprano por imperios y civilizaciones, o cómo el Commandos —y no la escuela— me introdujo a la Segunda Guerra Mundial.

Ya sea por nostalgia o porque son parte de mi identidad, como adulto retengo el mismo interés por estos juegos, y de vez en cuando continúo sorprendiéndome con la creatividad de las nuevas entregas. Este es el caso de Frostpunk, un título que instantáneamente ganó lugar en mi lista de favoritos. Inserto en el subgénero de construcción y gestión, el jugador es responsable por el mantenimiento y expansión de un asentamiento humano, sitiado por un invierno volcánico apocalíptico. La misión consiste en liderar a unos pobres desamparados y sobrevivir al frío y al hambre a como dé lugar. La acción transcurre en un universo ucrónico a finales del siglo XIX, y, como sugiere el nombre (un guiño al steampunk), el argumento es retrofuturista: toda la tecnología está dominada por el vapor.

No escribo de Frostpunk porque me interese reseñar y analizar su jugabilidad, sus gráficos, o determinar qué tan entretenido me pareció. Lo hago porque quedé encantado con la forma en la que 11 Bit Studios, la joven desarrolladora polaca detrás del título, inserta temáticas fascistas. Si no fuera por ellas, el juego seguramente perdería su magia y pasaría a ser un simulador citadino monótono, acaso otro Sim City sin sabor o sustancia. Por ello, en lo que respecta a la noción de aprender jugando, el potencial de este programa reside en la excelente lección interactiva que arroja sobre el fascismo, posiblemente muy útil para impartir tal concepto en jóvenes y adolescentes. Continuar leyendo “Frostpunk: una lección interactiva de fascismo y el género humano”