Rusia se distancia del eje bolivariano

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 26/11/2019

El expresidente Evo Morales de Bolivia es recibido por el presidente ruso Vladimir Putin en 11 de julio en Moscú. Poco se imaginaba Morales que pocos meses después quedaría en el exilio. Con su caída, la alianza entre Rusia y los regímenes bolivarianos que quedan se vuelve delicada. Crédito por la imagen: Kirill Kudryavtsev.

La caída de Evo Morales en Bolivia es un duro revés para el bloque de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la coalición izquierdista que fundara el fallecido Hugo Chávez. Sin Morales, y dando por entendido que ningún aliado suyo llegará al poder en el futuro previsible, este eje “bolivariano” está ahora más maltrecho que nunca. Junto con Nicolás Maduro de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua, el líder indígena boliviano era una figura clave en la orquesta progresista del continente latinoamericano.

Desde el punto de vista geopolítico, la caída de Morales sienta un precedente que perjudicará al resto de los cabecillas de la alianza. Tal vez el factor más importante es la vuelta de tuerca en la política exterior rusa. Independientemente de la discusión semántica acerca de si hubo golpe de Estado o no, lo cierto es que Moscú rápidamente reconoció a Jeanine Áñez como mandataria provisional. Probablemente también conceda legitimidad a quien sea su sucesor, indistinto de cómo se lleven a cabo los comicios que prometió la presidente.

El hecho de que Moscú cubra a los autócratas antagónicos hacia Estados Unidos no es ninguna novedad. Sea por un sentido de responsabilidad histórica hacia los huérfanos del orden soviético, o más bien por intereses políticos bien definidos, Rusia no abandona a sus aliados. Sin embargo, la caída de Morales es un acto consumado, y como tal, dado que no hay vuelta atrás, el Kremlin ha adoptado una postura pragmática a los efectos de retener influencia en el tablero. Este posicionamiento puede ser visto como una advertencia indirecta hacia Maduro y Ortega. Vladimir Putin no moverá cielo y tierra para salvaguardar a sus hombres en América Latina si percibe que la batalla por la supervivencia del eje bolivariano está perdida.

En principio, la planificación estratégica de Rusia en América Latina viene condicionada por las dinámicas clásicas de la Guerra Fría. A los rusos les conviene ser amigos de países ricos en recursos naturales, sobre todo si estos están gobernados por hombres fuertes arraigados al poder. En cierto punto, soviéticos y estadounidenses compartían la preferencia por poca alternancia política en el tercer mundo. Según el alineamiento particular de cada mandamás, contar con clientes afincados implicaba un escenario conveniente. En teoría, la falta de recambio en el liderazgo ofrecía estabilidad y previsibilidad, ingredientes clave para hacer negocios a largo plazo.

Llevada esta previsión al plano de la globalización, Moscú tiene todos los incentivos para acercarse a Bolivia y Venezuela. A raíz de sus enormes reservas en recursos mineros y energéticos, estos países ostentan un lugar de privilegio que no escapa a la atención de otras potencias. No por poco, entre abril y julio de este año, Putin firmó una serie de acuerdos de cooperación con Morales. Por lo pronto, los rusos se comprometieron a construir una central nuclear en El Alto. También desarrollarán la industria boliviana de hidrocarburos y del litio. Así como el petróleo es el “oro negro”, este mineral es el “oro blanco”, pues resulta indispensable para la fabricación de baterías y aparatos eléctricos.

Si nos remitimos al concepto marxista de neocolonialismo, en el mundo de hoy la dominación ya no se produce por medio de control militar directo, sino más bien por acción de la dependencia económica. No obstante, paradójicamente, parecería que los autócratas nacionalistas son más propensos a entablar esta sumisión que gobernantes liberales abiertos a la libre competencia de mercado. En este sentido, Maduro, Morales y Ortega siempre se mantuvieron cordiales a Rusia, comprándole armamento y ofreciéndole concesiones importantes a sus empresas, especialmente a gigantes como Gazprom y Roseneft.

Ahora bien, la noción de que la estabilidad política se resguardada mejor de la mano de autócratas viene siendo cuestionada desde hace tiempo, sobre todo como consecuencia de “primaveras” que ninguna agencia de inteligencia pudo prever. Los estadounidenses se percataron de ello luego de que cayera el sha de Irán en 1979. Los rusos lo asumieron tras la revolución ucraniana de 2004-2005, que trajo como resultado la llegada de un Gobierno liberal prooccidental. Asimismo, las protestas en el mundo árabe, y más recientemente en América Latina, confirman que toda autoridad política, incluso en dictaduras férreas, es endeble a la presión social cuando hay un movimiento organizado detrás.

Más allá de las diferencias ideológicas entre presidentes de derecha e izquierda, las últimas movilizaciones en Bolivia, Chile, Ecuador, Haití, Nicaragua y Venezuela revelan que la región esconde muchas sorpresas. La estabilidad política, a veces dada por sentada, puede deteriorarse rápidamente en desmedro o provecho de determinados intereses. América Latina es de gran interés para Rusia, pero no por eso representa un escenario de vital importancia para su seguridad. En efecto, Moscú se cuestiona los réditos de la alianza con el eje bolivariano desde antes que Morales se exiliara en México.

En septiembre, durante una recepción oficial, Putin le dijo a Maduro que sería “irracional” no dialogar con la oposición. Tampoco se le ofreció al venezolano mayor ayuda económica. Por el contrario, el mandatario discutió las obligaciones financieras de Venezuela, que le debe a Rusia más de tres mil millones de dólares. Frente a las dificultades para pagar, en noviembre de 2017 Moscú restructuró la deuda. Pero así y todo, dado el clima de volatilidad, se especula que Rusia podría forzar al Gobierno venezolano a transferir la propiedad de la compañía nacional de petróleo, PDVSA, a la rusa Rosneft, a cambio de aliviar o perdonar el empréstito.

Asumiendo que este desarrollo tenga lugar, se trataría de una transacción muy riesgosa. Si el régimen de Maduro cae producto de un levantamiento militar, no hay certezas acerca de qué compromisos el nuevo Gobierno vaya a respetar. Ante la incertidumbre geopolítica en el mundo, los diplomáticos rusos prevén mantener líneas de comunicación con todos los actores relevantes en una ecuación. Con Venezuela ocurre lo mismo; con Nicaragua posiblemente también. Se trata de tener un plan para control de daños y adaptarse rápidamente a situaciones cambiantes.

Maduro y Ortega están preocupados por el efecto contagio de las movilizaciones masivas en América Latina. En clave liberal, estos gobernantes son ilegítimos porque se robaron elecciones. En cambio, la política internacional tiende a priorizar ponderaciones más prácticas que poco tienen con ver con la legitimidad de los gobernantes. La realpolitik se basa en el aforismo might makes right. Implica que la fuerza por sí misma crea derecho; y consecuentemente legalidad. Hasta hace poco, el Kremlin sopesaba a los regímenes bolivarianos como cleptocracias afines que por sí solas podían garantizar el orden y la estabilidad.

Es evidente que este paradigma ha cambiado. A raíz de la caída de Evo Morales, muchos entienden que los regímenes bolivarianos que quedan son casas de naipes, propensas a derribarse si se sopla con suficiente fuerza. Si Maduro y compañía se ilusionan con Andrés Manuel López Obrador en México, o bien con Alberto Fernández en Argentina, se están engañando a ellos mismos. En rigor, Rusia es el único aliado que cuenta. Los principales políticos latinoamericanos, incluso los izquierdistas, son más o menos conscientes de la dirección del viento.

Entre la espada y la pared: las claves geopolíticas en el norte de Siria

Artículo Original. También publicado en INFOBAE el 16/10/2019.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan presenta un mapa de la frontera turco-siria mientras se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24 de septiembre. El mapa muestra el “corredor de paz” que Turquía espera crear a partir de la invasión a gran escala que comenzó el 9 de octubre. Si bien dicho plan es clave para la seguridad de Turquía a largo plazo, en lo inmediato desestabilizará Mesopotamia. Crédito por la imagen: Jason Szenes / EPA-EFE.

El 9 de octubre Turquía lanzó la llamada operación “Primavera de la Paz” en el norte de Siria. Con esta invasión Ankara esperar truncar de una vez por todas la configuración de una estatidad kurda en su área de injerencia histórica. En particular, la última ofensiva busca integrar y expandir los frentes de combate ya existentes, en tanto no son suficientes para prevenir la aparición de una entidad kurda en el patio trasero de los turcos.

“Primavera de la Paz” es una crónica anunciada que no toma a nadie por sorpresa. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, viene advirtiendo acerca de este escenario desde hace por lo menos dos años. A diferencia de otros actores, Turquía es expeditiva comunicando sus intereses. Estos se centran en estabilizar la zona aledaña a su frontera meridional, barriendo del mapa a las milicias kurdas y otros elementos insurrectos que reclaman autonomía.

En vista de dicha transparencia, la novedad no es la invasión en sí misma, pero más bien la aquiescencia estadounidense para que esta suceda. En efecto, el apoyo de Washington a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), y a sus brazos subordinados como las Unidades de Protección Popular (YPG), disuadía a Erdogan de emprender acciones a gran escala a lo largo de toda la frontera.

La decisión de Donald Trump de abandonar a estos grupos a su suerte lo cambia todo, poniendo de manifiesto que las tensiones geopolíticas en Siria no sanarán en el futuro previsible. Continuar leyendo “Entre la espada y la pared: las claves geopolíticas en el norte de Siria”

El renacimiento del poder naval en el siglo XXI

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 05/09/2o19.

El primer portaviones de China, el Liaoning, en abril. Adquirido en 1988, fue recomisionado y modernizado en 2012. Los países que desafían el papel de Estados Unidos están rápidamente expandiendo su poder naval a los efectos de proyectar poder e influencia en el tablero global. Entienden que la hegemonía norteamericana terminará cuando Washington ya no pueda operar sus flotas de alta mar con total libertad o independencia de otros actores. Crédito por la imagen: AFP / Getty Images.

En 1890 Alfred Thayer Mahan publicó “La influencia del poder naval en la historia”, uno de los tratados fundacionales de la geopolítica moderna. Debido al éxito internacional del libro, el entonces capitán de la armada estadounidense pasó a convertirse en un estratega de la talla de Clausewitz. En dicho texto, y en una secuela publicada dos años más tarde, Mahan analizó la historia de los imperios y mostró el rol trascendental del poder marítimo (y en particular el naval-militar) a la hora de definir el éxito y la seguridad de los Estados.

Mahan instruyó a los jefes políticos y militares de su era a concebir a la fuerza naval como un factor indispensable e impostergable; sobre todo a los efectos de proteger el comercio y a la vez denegárselo a los enemigos. Se difundió así la noción de que el éxito en la guerra está estrechamente relacionado con el control del mar. En este sentido, la doctrina resultante señalaba que el dominio de los océanos permite avanzar los intereses y objetivos de las potencias.

Si bien Mahan no descubrió nada nuevo, su obra institucionalizó y popularizo, de cara al siglo XX y en adelante, una creencia clave: el país que controle los océanos expande su campo de acción fuera de su territorio nacional. Por tanto, contar con una armada poderosa es el paso cardinal que todo aspirante a potencial global debe tomar. Esta es la lección que actualmente da lugar a una nueva carrera armamentística por el control de los mares; y a una diplomacia basada en mostrar los dientes. Continuar leyendo “El renacimiento del poder naval en el siglo XXI”

Rusia necesita a Israel para pacificar Siria

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE bajo el título “¿Cuál es el plan de Vladimir Putin en Siria? el 12/03/2019.

El priemr ministro israelí Benjamín Netanyahu junto al presidente ruso Vladimir Putin durante una ceremonia frente al monumento del soldado anónimo en Moscú, el 9 de mayo de 2018. Ambos líderes visten la escarepa de San Gorge. Netanyahu fue invitado de honor de Putin durante la conmemoración del Día de la Victoria. Putin entiende que necesita a Israel para pacificar Siria, y está desencantado con el rol de Irán y Turquía. Crédito por la imagen: Amos Bn Gershom / GPO.

La existencia de una relación estratégica entre Rusia e Israel es evidente desde hace tiempo. No se trata de una alianza per se, pero sí de una amistad de conveniencia. Si bien sus intereses no siempre coinciden, ambos Estados actúan en sincronía, pues comprenden que sus objetivos ulteriores son inverosímiles sin la aquiescencia o visto bueno por parte del otro.

Esta interpretación da cuenta de frecuentes reuniones bilaterales de alto nivel entre líderes y funcionarios de ambos lados. Sin ir más lejos, luego de entrevistarse con Vladimir Putin, el premier israelí Benjamín Netanyahu afirmó el 3 de marzo que Jerusalén y Moscú trabajarían juntamente para examinar la retirada de tropas extranjeras de Siria. Teniendo en cuenta las intenciones de Estados Unidos de evacuar a sus soldados del conflicto, el anuncio hace referencia a la presencia de militares turcos e iraníes en suelo sirio, creando la impresión de que el Kremlin está perdiendo la paciencia con Ankara y Teherán.

Según diversas fuentes, teniendo en cuenta que la supervivencia del régimen damasceno ya no está en juego, los rusos están percatándose de que sus socios en la pacificación de Siria, bajo el encuadre de la cumbre de Astana, dinamitan más de lo que aportan. En contraste, Israel es el único actor que no objeta las ambiciones rusas en Medio Oriente, estando dispuesto a colaborar en la pax russica del postconflicto. Continuar leyendo “Rusia necesita a Israel para pacificar Siria”

La búsqueda de disuasión en el Levante

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 25/01/2019.

Poste indicador en las Alturas del Golán indicando la distancia hacia las principales capitales de la región. Tras los ataques aéros de Israel el 20 y el 21 de enero, el gobierno de Bashar al-Assad tendrá que sopesar costos y beneficios de albergar tropas iraníes tan cerca de la frontera israelí.

Las tensiones en el Levante han vuelto a escalar luego de una serie de incidentes entre el 20 y el 21 de enero. Todo comenzó cuando Israel llevó a cabo un ataque aéreo diurno sobre objetivos iraníes en el aeropuerto de Damasco y en la localidad de al-Kiswah, cerca de la capital. Mientras fuentes sirias y rusas aseguraron que las baterías del régimen interceptaron y bloquearon los misiles israelíes, se registró un proyectil presuntamente iraní sobrevolando los Altos del Golán; y que a su vez fue destruido por el sistema israelí “Cúpula de Hierro”. Esta eventualidad provocó otra reacción, resultando en un ataque israelí más contundente durante las primeras horas del día siguiente.

Cazas israelíes bombardearon los sistemas antiaéreos Pantsir (SA-22) emplazados en el aeropuerto damasceno, causando daños corroborables en sus instalaciones, matando a cerca de dos docenas de sirios e iraníes, especialmente combatientes. Se trata del ataque más decisivo en su tipo desde septiembre último, cuando Siria derribó por error un avión militar ruso durante una incursión israelí. En este aspecto, los últimos acontecimientos demuestran que la capital siria continúa siendo vulnerable a este tipo de bombardeos quirúrgicos. Los cazas israelíes no son nada nuevo bajo el sol: en los últimos años la aviación hebrea ha llevado a cabo más de doscientos ataques en Siria.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el centro gravitacional del conflicto sirio hoy se posa sobre el norte del país, el hecho de que tales operaciones aéreas continúen ocurriendo le recuerda a Bashar al-Assad que no podrá enfocarse plenamente en combatir a sus enemigos en tierra, en tanto alberge a tropas iraníes cerca de la frontera israelí. Continuar leyendo “La búsqueda de disuasión en el Levante”

Crisis entre Israel y Rusia

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 26/09/2018.

Un IL-20 de reconocimiento como el que fue derribado durante la noche del 17 de septiembre. Baterías antiáreas sirias derribaron al avión por error luego de un ataque israelí contra blancos en Latakia. El Ministerio de Defensa de Rusia acusó a Israel de ser responsable por el incidente, poniendo en tela de juicio la relativa impunidad que tiene la fuerza áerea israelí (IAF) sobre Siria. Crédito por la imagen: Alan Wilson / Wikimedia.

El 17 de septiembre un avión militar ruso fue derribado por error por el sistema S-200 en posesión del régimen sirio, ocasionando la muerte de sus 15 ocupantes. El incidente se produjo poco después de que la aviación israelí bombardeara una instalación en Latakia, presuntamente utilizada para almacenar armas químicas. A raíz del derribamiento del avión, un viejo turbohélice Il-20, el Kremlin acusó a Israel de aprovecharse deliberadamente del plan de vuelo de su aeronave, para así minimizar el riesgo supuesto para sus F-16. Según esta narrativa, los militares israelíes utilizaron al Ilushyn como “escudo”, a los efectos de distraer a las baterías antiaéreas mientras se realizaba el ataque quirúrgico.

Teniendo en cuenta el precedente del caza ruso derribado en Siria por Turquía en 2015, una ocurrencia que llevó a Moscú a adoptar sanciones temporales contra Ankara, no sorprende que la caída del Il-20 haya trascendido más que el ataque israelí propiamente dicho. Por otra parte, los ataques israelíes hacia blancos en Siria ya se han convertido en una recurrencia predecible, y por tanto la noticia de una intervención aérea ya no llama la atención. Notoriamente, el 15 de septiembre, dos días antes del último incidente, Israel habría bombardeado el Aeropuerto Internacional de Damasco, buscando paralizar o demorar entregas de armamento para Hezbollah y milicias alineadas con Irán.

Sin importar las intenciones de Israel, o bien su grado de culpa (o falta de ella) en el derribamiento de la aeronave, lo cierto es que Rusia amenaza con tomar represalias. El hecho importante estriba en las dudas que ahora pesan sobre la que hasta recién era una eficiente relación de cooperación entre los militares de ambos Estados. Vale entonces preguntarse qué podría suceder de aquí en adelante, y sobre todo si este acontecimiento puede amenazar la maniobrabilidad de la aviación israelí en el espacio aéreo sirio. Continuar leyendo “Crisis entre Israel y Rusia”

Turquía: ¿Seguirá siendo miembro de la OTAN?

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 20/08/2018.

La crisis diplomática entre Turquía y Estados Unidos, especialmente a partir del desplome de la lira turca, pone en cuestionamiento qué tan sustentable es la membrecía de Turquía en la OTAN. En tanto ningún Gobierno parece mostrarse dispuesto a ceder frente a las demandas del otro país, han reflotado los cuestionamientos sobre la conveniencia de que Turquía siga siendo parte de la alianza del Atlántico Norte.

La depreciación de la lira turca tiene a los mercados mundiales en vilo, y revela el grado de susceptibilidad que tienen las economías emergentes frente a Estados Unidos. El catalizador del desplome fue un tweet de Donald Trump, quien el 10 de agosto anunció que duplicaría las tarifas al acero y al aluminio turco. Como consecuencia, en el transcurso de una semana la lira llegó a perder el 7% de su valor frente al dólar. Sin embargo, la moneda viene en picada desde hace meses, y en lo que va de 2018 ha perdido el 40% de su valor.

Las medidas proteccionistas de Estados Unidos dan cuenta de la crisis en la economía turca, pero son solo una parte de la historia. Los analistas conceden que la consagración del presidente Recep Tayip Erdogan como “sultán” allanó el paso para esta situación. Su abusiva injerencia sobre las arcas públicas y sobre el Banco Central mermó la confianza de los mercados: los inversores entendieron que la creciente autocracia turca y la libertad económica no prometen ir de la mano. Mientras tanto, Erdogan viene utilizando la circunstancia para incentivar la narrativa islamonacionalista de su plataforma, afirmando que su país peleará la guerra económica con la primera potencia mundial.

Esta disputa es el último episodio en una serie de controversias entre Washington y Ankara, las cuales revelan que la brecha entre Turquía y Occidente está creciendo a pasos agigantados. En este sentido, los últimos acontecimientos vuelven a poner en cuestionamiento qué tan sustentable es la membrecía de Turquía en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Continuar leyendo “Turquía: ¿Seguirá siendo miembro de la OTAN?”

Seguridad de Israel: punto de consenso entre Rusia y Estados Unidos

Artículo Original.

Vista del rastro de humo que dejo en el cielo un misil Patriot disparado por Israel para interceptar un caza de combate sirio que pentró el espacio áereo israelí, el 24 de julio de 2018. Al momento de escribir se desconoce la suerte final de los pilotos del Sukhoi-24 derribado. Este tipo de incidentes ponen de manifiesto el riesgo de que se produzca una escalación en el sur de Siria involucrando a Israel. Tanto Estados Unidos como Rusia están de acuerdo que tal escenario debe ser evitado. Crédito por la imagen: David Cohen / Flash90.

A propósito del encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin en Helsinki el 16 de julio, varios analistas tienen la impresión de que el ganador más claro ha sido Benjamín Netanyahu. Si bien Estados Unidos es tradicionalmente receptivo a las necesidades de Israel, en las circunstancias actuales los rusos también están manifestando una valoración positiva hacia dicho país.

A juzgar por la conferencia de prensa ofrecida por los mandatarios de las potencias, Israel representa un punto de consenso en la agenda. Trump aseguró que trabajará con su homólogo ruso para velar por la seguridad de Israel. Putin, por su parte, insistió en la necesidad de garantizar el statu quo (el cese al fuego) que sucedió a la guerra de Yom Kippur. Pero teniendo en cuenta que han habido y continuarán ocurrido incidentes de violencia, que podrían servir de catalizadores para una escalación en el sur de Siria, Washington y Moscú parecen acordar la necesidad de ofrecerle a Israel garantías para congelar o desacelerar las tensiones en la región aledaña a los Altos del Golán. Continuar leyendo “Seguridad de Israel: punto de consenso entre Rusia y Estados Unidos”

Trump en la cumbre de Helsinki: ¿rendición o pragmatismo?

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 23/07/2018.

El presidente estadounidense Donald Trump estrecha la mano de su contraparte rusa, Vladimir Putin, durante la cumbre de Helsinki celebrada el 16 de julio. Mientras que algunos analistan observan que la cumbre es un hito necesario para reactivar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, otros señalan que el comportamiento de Trump fue bochornoso. El balance del evento posiblemente se encuentre entremedio de estas posiciones. Crédito por la imágen: Pablo Martinez Monsivais / AP.

El 16 de julio Donald Trump se reunió con Vladimir Putin en Helsinki, en el primer encuentro oficial entre los mandatarios de Estados Unidos y Rusia en ocho años. El evento ha levantado controversia entre diplomáticos y analistas, y mientras algunos lo interpretan como “histórico”, otros advierten que el suceso ha sido trágico, lamentando particularmente el comportamiento de Trump de cara a su contraparte rusa.

A mi modo de ver las cosas, el balance de la cumbre proviene de entremedio de estas posiciones. Por un lado, la única forma en la que Washington y Moscú pueden plantear objetivos en común es médiate la cooperación. Por otro, no deja de ser cierto que Trump “reservó su cara más amable” para Putin, a quien los servicios de inteligencia occidentales culpan directa o indirectamente por interferir en procesos electorales extranjeros.

Si bien la cumbre representa un hito necesario en política internacional, Trump no hizo gala de la bravura que lo caracteriza, dándole a los rusos señales de apaciguamiento equivocadas. Por ello, conviene analizar los distintos argumentos sobre las implicancias de la cumbre, y preguntarse si realmente ha tenido algún impacto práctico más allá de los apretones de manos. Continuar leyendo “Trump en la cumbre de Helsinki: ¿rendición o pragmatismo?”