El plan de paz de Trump para Medio Oriente

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 04/02/2010.

El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anuncian e en la Casa Blanca el nuevo plan de paz para el conflicto israelí-palestino, el 28 de enero de 2020. Aunque el programa es marcadamente proisraelí, su relevancia estriba en el reconocimiento explícito que recibio por parte de Egipto y las monarquías del Golfo.

El 28 de enero la Casa Blanca dio a conocer la “Visión por la Paz” para resolver el conflicto israelí-palestino. Donald Trump hizo el anuncio del proyecto en compañía de Benjamín Netanyahu, pidiendo al liderazgo palestino aceptar la iniciativa. Para los partidarios de la alianza israelí-estadounidense, se trata de una solución ingeniosa que busca diferir controversias políticas por medio de un paquete económico y un plan de infraestructura sin precedentes. En cambio, para sus detractores, es un plan insípido, tan tendenciosamente proisraelí que se hace impracticable.

¿Qué lectura debe hacerse entonces del asunto? Si bien el programa estadounidense fue boicoteado de antemano por el liderazgo palestino, lo interesante es que Trump cuenta abiertamente con el apoyo de Arabia Saudita, Egipto, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Este es un desarrollo sin parangón en la historia del problemático proceso de paz iniciado formalmente con los acuerdos de Oslo de 1993. Más allá de los parámetros estipulados en el programa, en la alta política árabe queda claro que el conflicto no será resuelto mediante la iniciativa de los palestinos. En esta posición existe un reconocimiento implícito a Israel como potencia regional, y una valorización de la consecuente necesidad realista de normalizar relaciones diplomáticas en cuanto sea posible.

Incluso si el programa de paz no es llevado a cabo, la “Visión por la Paz” ofrece un marco para que los países árabes que no reconocieron formalmente a Israel puedan hacerlo. De alguna manera, justamente gracias a la parcialidad del plan, la pelota está en la cancha palestina; de modo que todo fracaso en la implementación recae discursivamente en la falta de voluntad de los líderes palestinos. Aunque el plan de Trump puede leerse como una imposición unilateral, demuestra simultáneamente la transversalidad del pragmatismo y la fuerza militar en la política internacional. No obstante, creo que es erróneo decir que los Estados árabes están dispuestos a sacrificar el bienestar de los palestinos en pos de normalizar relaciones con Israel. Continuar leyendo “El plan de paz de Trump para Medio Oriente”

Casus Belli Soleimani

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 06/01/2020.

Qasem Soleimani, el comandante de la la Fuerza Quds, el cuerpo de élite de las Guardias Revolucionarias murió el 3 de enero durante un ataque quirúrgico perpretado por Estados Unidos. Para Irán, esto es una declaración de guerra. Pese a potenciales retaliaciones, el prospecto de una guerra abierta no es crítico. Crédito por la imágen: Anadolu Agency.
El 3 de enero Estados Unidos sentó un duro golpe a Irán. Mediante un ataque quirúrgico se destruyó el convoy en el que viajaba el comandante Qasem Soleimani y una comitiva castrense, justo en las afueras del aeropuerto de Bagdad. Este hecho, acaso no distante del magnicidio, puso de manifiesto la crítica y endeble situación de Medio Oriente, dejando entrever la posibilidad de una escalada o incluso un conflicto abierto entre iraníes y estadounidenses.El atentado contra Soleimani y compañía no es una simple afronta. Así como sostienen sus críticos domésticos, el presidente Donald Trump rompió con todo “protocolo” al sancionar la operación. Si bien Estados Unidos e Irán venían llevando a cabo una guerra indirecta mediante grupos intermediarios (proxies), no se encontraban –propiamente dicho– en pie de guerra. En lo inmediato, el gran interrogante que tiene en vilo al mundo es qué pasará de aquí en más. Particularmente, si habrá otra guerra en el Golfo.

Por lo pronto, de estallar una conflagración abierta, esta sería una guerra que Estados Unidos pelearía, pero no una empezada por Trump. El asesinato de Soleimani responde a una sucesión de provocaciones que hasta ahora no habían tenido respuesta. Washington culpa a Irán de haber orquestado una serie de ataques en 2019: contra buques petroleros en mayo, contra un dron de vigilancia estadounidense en junio, y contra dos instalaciones petroleras sauditas en septiembre. Estos incidentes ya evidenciaban el deterioro de la situación regional.

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