El impacto del Brexit en Medio Oriente

Artículo Original.

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Tras el referéndum del 24 de junio, la proyectada salida del Reino Unido de la Unión Europea sacudió los mercados internacionales, y está causando ansiedad en relación al futuro político del proyecto de integración continental. Medio Oriente también sintió el impacto. Crédito por la imagen: businessgreen.com 

La salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) causó desconcierto en la política británica, y conmoción en la arena internacional. Entre otras cosas, Gran Bretaña tendrá ahora que elegir a un nuevo primer ministro, renegociar centenares de contratos con el bloque europeo, esclarecer su política migratoria, y mitigar, especialmente a corto plazo, el impacto económico que trajo consigo la caída de la libra.

En efecto, existe mucha especulación sobre que pasará a continuación.  Para los partidarios del Brexit, este representa la “independencia” británica de los burócratas de Bruselas. Para sus detractores, la disociación pone en riesgo la misma continuidad del Reino Unido como tal. Existen amplios sentimientos separatistas entre los escoceses, y estos podrían llegar a buscar un segundo referéndum. Por otro lado, a razón de lo acontecido, muchos conjeturan que el final de la UE podría asomarse por el horizonte. Para los proeuropeos, existe el riesgo de que, en lo sucesivo, otros países sometan a referéndum su membrecía en dicho proyecto de integración continental.

Ahora bien, ¿cómo se ha tomado esta noticia en Medio Oriente? Varios analistas y comentaristas enfocados en la región se han ocupado de evaluar esta cuestión. Continuar leyendo “El impacto del Brexit en Medio Oriente”

Teoría de las Relaciones Internacionales y Medio Oriente: realismo

Ensayo Original.

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El príncipe de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed Al-Nahyan, en una visita oficial a Arabia Saudita, en abril de 2015. La foto corresponde a la base área Rey Fahd. Según la teoría realista de las Relaciones Internacionales, el poder militar es el factor que más influye en el desarrollo de la política mundial. Crédito por la imagen: The National UAE.

Como disciplina académica, el estudio de la diplomacia y de los asuntos internacionales presenta varios marcos teóricos. En esta materia, las teorías imparten aproximaciones conceptuales para explicar y dar cuenta del comportamiento de los actores que influyen sobre el globo. Por supuesto, el principal foco de los modelos teóricos son las entidades políticas, particularmente los Estados.

Como bien sabe cualquier estudiante de Relaciones Internacionales, los modelos teóricos estriban de una pregunta filosófica fundamental. Como entes racionales por naturaleza, ¿qué somos los seres humanos?, ¿bondadosos o egoístas? En líneas generales, según la respuesta que uno escoja, se estará más cerca de una postura “realista” o de una postura “liberal”. Este debate es el más trascendental de la disciplina. A partir del comportamiento humano, las teorías –realistas o liberales– buscan predecir el comportamiento de los Estados.

En tanto los realistas dirán que los Estados actúan motivados por intereses egoístas, principalmente en función de acrecentar su poder e influencia, quienes suscriben con alguna vertiente liberal dirán que esta machtpolitik, o “política de poder”, no es tan determinante como los realistas sugieren, y que los Estados, en las circunstancias adecuadas, prefieren cooperar antes que desconfiar entre sí.

Por otro lado, dejando de lado el debate entre realistas y liberales, existe un tercer enfoque que viene ganando protagonismo en las últimas dos décadas. Se trata de una perspectiva amplia, en rigor con dos vertientes principales, que adscribe a la opinión de que la cultura tiene un rol preponderante en las relaciones internacionales, puesto que los valores y las ideas de las sociedades sopesan sobre el comportamiento de los Estados. Como hablar de cultura es hablar de algo abstracto –algo con lo que no se puede “experimentar” con facilidad– este es un concepto difícil de definir, y no obstante fácil de comprender. Es evidente que no todas las sociedades comparten la misma cultura, las mismas normas o preferencias, y que esto, a su vez, tiene un impacto en la política internacional. Quienes sostienen que la cultura es algo más o menos estático difícil de cambiar (con especial énfasis en la religión) se llaman culturalistas, y se posicionan más cerca de los realistas. En cambio, quienes sostienen que las normas y preferencias son el resultado de construcciones sociales cambiantes se llaman constructivistas, y se posicionan más cerca de los liberales.

¿Pero cómo aplican estos enfoques a Medio Oriente? Soy de la opinión que, de la misma manera en que no existe una única receta para los problemas del mundo, un solo enfoque teórico no puede abarcar la complejidad y la vertiginosidad del globo. Pero si bien siempre hay un punto en donde los conceptos se complementan entre sí, en algunos casos algunos funcionan mejor que otros. Es decir, una teoría que puede explicar la realidad algunas veces, en determinado tiempo y lugar, posiblemente fallé para contextualizar lo que acontece en otro momento y espacio. ¿Qué hay entonces de Medio Oriente? ¿Qué enfoques teóricos son más adecuados para denotar lo qué sucede?

Como parte de una entrega de tres partes sobre la teoría de las Relaciones Internacionales y Medio Oriente, si por lo pronto tengo que escoger entre una de estas grandes disposiciones teóricas escojo la postura realista. En artículos venideros discutiré las otras aproximaciones. Continuar leyendo “Teoría de las Relaciones Internacionales y Medio Oriente: realismo”

Rusia e Irán: ¿aliados estratégicos?

Artículo Original.

Russian President Vladimir Putin (R) meets with Iran President Hassan Rouhani during the Caspian Sea Summit on September 29, 2014 in Astrakhan, Russia.
A partir e la guerra en Siria, los medios de comunicación suelen enfatizar que existe una alianza estratégica entre Rusia e Irán. Esta es una aseveración por lo pronto exagerada. En la imagen, Vladimir Putin se reúne con Hassan Rouhani durante la cumbre del mar Caspio, en septiembre de 2014, en Astracán, Rusia. Crédito por la imagen: Sasha Mordovets / Getty.

A raíz del enfrentamiento en Siria, puede decirse, a grandes rasgos, que en el tablero geopolítico se formaron dos bloques. En primer lugar, están los Estados que se oponen a la continuidad del régimen de Bashar al-Assad, entre los que se encuentran Estados Unidos y los países sunitas. Luego están los actores cuyos intereses coinciden con Damasco, y que por lo tanto apuestan por su preservación, principalmente Rusia e Irán.

En ocasiones, esta realidad ha llevado a los internacionalistas a afirmar que Moscú y Teherán son aliados estratégicos, una aseveración que por lo pronto a mí me parece exagerada. Aunque Rusia está más cerca de Irán que de las potencias occidentales en lo vinculado con Medio Oriente, hay indicios de que existen brechas importantes en la relación; y, en este punto, no está claro hasta donde, o en qué medida, el régimen islamista y el gran país eslavo sean socios a largo plazo.

A pesar de un resquemor compartido hacia Estados Unidos, la relación entre Rusia e Irán representa una trama complicada, llena de altibajos. Para empezar, Ruhollah Jomeini, el fundador de la república islámica, vapuleaba a la Unión Soviética tildándola como el “Satán Menor” (después del “Gran Satán”, Estados Unidos). En aquellos tiempos, Moscú era una fuente de apoyo a los adversarios domésticos y extranjeros del régimen teocrático. Rusia mantenía a los comunistas iraníes, y asistió militarmente a Saddam Hussein durante la devastadora guerra de ocho años entre Irak e Irán.

Desde que se consagrara la revolución islámica en 1979, y hasta que se demoliera el ensueño socialista en 1989, el Kremlin temía, con justa razón, que el ejemplo persa radicalizara a los musulmanes dentro de las repúblicas rusas, en las cercanías con Irán. Hoy en día el contexto es otro, pero las adversidades históricas subyacentes continúan condicionando las relaciones bilaterales. ¿Puede decirse entonces que Rusia e Irán sean aliados estratégicos? Continuar leyendo “Rusia e Irán: ¿aliados estratégicos?”

¿Podría Siria reconocer a Israel?

Artículo publicado originalmente en FOREIGN AFFAIRS LATINOAMÉRICA el 11/02/2016.

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De reunirse determinadas condiciones que alterarían fundamentalmente el balance geopolítico de Medio Oriente, Siria podría reconocer a Israel. Sería una maniobra del régimen sirio para recuperar legitimidad perdida. Crédito por la imagen: crossed-flag-pins.com

Hace un par de semanas se gestó una hipótesis en mi mente. Pese a que podría ser el argumento de una novela de Tom Clancy y aunque hoy no se ajusta a la realidad, creo que podría llegar a ocurrir en el futuro: ¿qué pasaría si Siria reconociera a Israel para que Bashar al-Assad pueda recuperar la legitimidad internacional que requiere para seguir al mando? ¿Podría Damasco renunciar a su alianza con Irán y firmar la paz con Jerusalén? Dicho cálculo estratégico ciertamente traería dividendos con las potencias occidentales porque demostraría o, mejor dicho, convertiría. a Siria en un actor que promueve la estabilidad en una región perturbada por tantas dolencias y flagelos. De este modo, Assad recuperaría legitimidad en el seno de la comunidad internacional. Analizar este escenario, por inverosímil que pueda parecer, es vital para entender lo que sucede en el Medio Oriente.

Para empezar, el Medio Oriente ha quedado marcado como el campo de lo impredecible, la Primavera Árabe y las guerras engendradas por ella dan cuenta de ello. En este sentido, los cimientos que mantienen en pie a los regímenes de la región tienen más grietas que las que cualquiera hubiera imaginado tan solo pocos años atrás. Por otro lado, más allá del presente contexto, si hay algo patente es que la prioridad de los autócratas de la región —ya sean reyes o líderes revolucionarios— siempre ha sido salvaguardar su existencia. Cualquier principio se flexibiliza o directamente se quiebra cuando lo que está en juego es la propia supervivencia. Por este motivo, Assad no solo se bate por asegurar la continuidad de su señorío, sino que también busca preservar su pellejo: la meta de la oposición, en cualquiera de sus formas, es arrastrar su cuerpo desnudo por las calles damascenas. Continuar leyendo “¿Podría Siria reconocer a Israel?”

El papa y el secretario general: dos referentes tendenciosos

Artículo Original. También publicado en PORTAFOLIO el 04/02/2016.

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El papa Francisco (izquierda) y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon (derecha), han decepcionado con sus dichos y hechos contraproducentes, que denigran los cargos que ocupan. Francisco recibió al presidente iraní Hassan Rouhani y no criticó el rol negativo que cumple Irán en la región. Por su parte, Ban Ki-moon criticó a Israel con una dureza que no utiliza con ningún otro Estado. Crédito por las imágenes, Daniel Ibanez / CNA (Francisco), y Mindaugas Kulbis / AP (Ban Ki-moon).

Estos días me llamaron la atención los dichos y hechos de dos referentes mundiales, como lo son el papa Francisco, y Ban Ki-moon, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU). Cada uno, a su manera, respaldó un mensaje inoportuno como equivocado. En primer lugar, el papa recibió al presidente iraní Hassan Rouhani en el Vaticano, y más allá del formalismo protocolar, no hubo mención alguna sobre la situación de los derechos humanos en Irán, ni del negativo rol que cumple el mismo en la promoción del terrorismo a escala mundial. Por otro lado, Ban Ki-moon criticó a Israel al justificar, o mejor quizás, dar sentido, al terrorismo palestino.

Es mi opinión que, con sus acciones, estos claros referentes mundiales están fallando en sus deberes. Mientras que el santo pontífice argentino demuestra que (en cierto aspecto) está lejos de ser para Irán lo que Juan Pablo II fue para Polonia, el diplomático surcoreano demuestra que, pese a su buena voluntad, su discurso es tendencioso. Continuar leyendo “El papa y el secretario general: dos referentes tendenciosos”

Entrevista con 99.9 Radio de Mar del Plata: “Cubrir los desnudos es lisa y llanamente un acto de cobardía”

Entrevista telefónica realizada el 02/01/2016 a raíz del artículo “La capitulación cultural de Italia“.

Las Estatuas de los Museos Capitolinos cubiertas para no ofender al presidente irani Rouhani. A la izquierda, la “solución italiana”, y a la derecha, “la solución más lógica”. Crédito por la imagen: Walter Leoni.

La visita del premier iraní a Italia ha dejado conclusiones negativas según las opiniones vertidas en distintos medios del mundo. Un gesto del gobierno italiano puntualmente fue el que desencadenó una serie de críticas, sobre todo porque fue hecho poniendo por encima los intereses económicos por sobre los de la identidad del pueblo.
Quien analizó esta situación fue Federico Gaon, especialista en política internacional quien fue muy crítico en la 99.9: “es bastante payazesco lo que está sucediendo porque uno se pone a pensar y no sabe quienes son los más necesitados, si los iraníes o acaso los europeos”.

El gesto de cubrir los desnudos de las estatuas ubicadas en distintas zonas de la ciudad y museos para no ofender a la delegación iraní cayó muy mal: “lo interpreto no sólo como un acto bien intencionado y diplomático, sino todo lo contrario, es lisa y llanamente un acto de cobardía. Es darle la espalda al patrimonio italiano”. Continuar leyendo “Entrevista con 99.9 Radio de Mar del Plata: “Cubrir los desnudos es lisa y llanamente un acto de cobardía””

Sunitas y chiitas: el conflicto que tiene en vilo al mundo

Artículo escrito por Lorena Olivia con mi colaboración para LA NACION, publicado el 31/1/2016.

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Las diferencias religiosas entre sunitas y chiitas parecen ser irreconciliables. Se trata de una rivalidad tanto religiosa como geopolítica, enmarcada en la actualidad en a tensión vigente entre Irán y Arabia Saudita. Crédito por la imagen: Iker Ayestaran.

Es cuestión de desandar la espiral de violencia que conmueve a Medio Oriente, una de las regiones menos pacíficas del planeta, para que el camino nos lleve hasta un acontecimiento religioso ocurrido en el año 632 de nuestra era. La muerte del profeta Mahoma, sin un claro sucesor, marcó el inicio de una rivalidad dentro del islam entre dos grandes corrientes-los chiitas y los sunitas- que se extiende hasta nuestros días.

La falta de acuerdo sobre quién sería el nuevo sucesor espiritual del Profeta acabó convirtiéndose en una grieta dentro del islam que fue profundizándose con el correr de los siglos. Y lo que nació como una confrontación de tipo religioso se fue transformando, con el paso del tiempo, en una disputa geopolítica tan compleja como peligrosa, así como también en la causa que muy a menudo agita el terrorismo para justificar su razón de ser.

Con más de 1500 millones de fieles, el islam es la religión oficial de muchísimos países, cuyas constituciones y fuentes jurídicas se basan o se inspiran en gran medida en el Corán. En este contexto, si bien ambas ramas tienen puntos de acuerdo -todos adhieren a los pilares básicos del islam-, una de sus diferencias es que para los chiitas el imán es intermediario entre Alá y la comunidad, y para los sunitas sólo dirige la oración y vela por la comunidad. Continuar leyendo “Sunitas y chiitas: el conflicto que tiene en vilo al mundo”

La capitulación cultural de Italia

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 01/02/2016.

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El presidente iraní Hassan Rouhani realizó una gira europea para acercar inversiones a su país. En Roma, el primer destino de su gira, los ceremonialistas italianos decidieron cubrir los desnudos de las estatuas exhibidas en los Museos Capitolinos. Esto en función de “no ofender” al mandatario iraní. Este acto ha destapado un escándalo en Italia, y ha tenido eco en la prensa mundial. Crédito por la imagen: Giuseppe Lami / EPA.

En septiembre de 1979 Oriana Fallaci entrevistó al ayatolá Ruhollah Jomeini en la ciudad iraní de Qom. La entrevista duró seis horas, y en determinado momento, haciendo gala de su carácter aguerrido, la polémica periodista italiana se quitó el chador que tenía puesto, y se lo tiro en la cara al líder de la Revolución islámica. Fallaci simplemente no podía tolerar que la mujer fuese privada de su personalidad, o de su independencia, por clérigos obtusos; y por las políticas de un “fanatismo fascista”. Enojada con Jomeini, Fallaci estalló y sentenció: “ya mismo me voy a sacar este trapo estúpido y medieval”.

¡Vaya si Fallaci estuviera viva! El 25 de enero, Hassan Rouhani, el presidente iraní, aterrizó en Italia para dar inicio a una gira europea. Para no ofender a su huésped, la delegación italiana decidió cubrir los desnudos de las estatuas expuestas en los Museos Capitolinos de Roma. Aunque Rouhani aseguró que él nunca pidió tal cosa, agradeció a los italianos por “hacer todo lo posible para que sus huéspedes estén cómodos”. Según la prensa italiana, fuentes extraoficiales indicaron lo contrario, pero de cualquier forma el caso tiene la misma gravedad. Las estatuas fueron tapadas con paneles de cartón y cajas de madera contrachapada. Además, los ceremonialistas italianos decidieron agasajar a la delegación iraní absteniéndose de servir vino.

Si estuviera viva, Fallaci, quien en los últimos años de su vida se caracterizó por denunciar los excesos del islam, seguramente hubiera publicado una durísima columna en el Corriere della Sera. Lo cierto es que el tradicional proverbio ha sido desestimado. Ya no es “cuando en Roma haz como los romanos”, pero más bien, “cuando en Roma haz como los islamistas”. Se trata de un hecho simbólico, y que sin embargo resuena bastante por los medios italianos. Mientras que el personal de ceremonial y protocolo lo interpretó como un gestó diplomático acorde, gran parte de la opinión pública lo sintió como nada más y nada menos que una capitulación. Una derrota autoinfligida frente a las mismas normas fanáticas que sacaron de quicio a Fallaci durante su entrevista con Jomeini. Continuar leyendo “La capitulación cultural de Italia”

Benjamín Netanyahu en las Naciones Unidas: 45 segundos de silencio

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El 1 de octubre pasado, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu habló frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fiel a su estilo, para llamar la atención apeló a un silencio de 45 segundos. Lo hizo para marcar, alegóricamente, la pérdida de seriedad del cuerpo internacional frente a las aspiraciones nucleares de Irán. Crédito por la imágen: Cia Pak / Naciones Unidas.

Como es costumbre en esta época del año, las Naciones Unidas (ONU) inauguran las sesiones en la Asamblea General con las intervenciones introductorias de los mandatarios del mundo. Este órgano representa el principal foro internacional existente, conglomerando a 193 Estados miembros, entre otras delegaciones observadoras de distintos organismos. Al caso de la cuestión israelí-palestina, Benjamín Netanyahu pronunció su discurso el 1 de octubre, y expuso su visión acerca de los peligros latentes que acechan a su país y a Medio Oriente.

En este espacio, tal como hiciera con la exposición de Mahmud Abás, me propongo resumir y luego discutir el discurso del primer ministro israelí. Lo primero para decir es que habló durante 40 minutos, y, previsiblemente, centró su discurso en la amenaza planteada por el programa nuclear iraní, manifestando enfáticamente su oposición al acuerdo de las potencias con Teherán. Remarcó, en indirecta alusión a la administración Obama, que la historia enseña que dejadas al azar, las buenas intenciones por sí solas no bastan para lidiar con el mal. En efecto,  Netanyahu dedicó dos tercios de su tiempo para aislar a Irán y demostrar lo ridículo que es el acuerdo con dicho régimen islámico. Citó, por ejemplo, dichos por parte del líder supremo de la revolución, Ruholla Jomeini, quien habría aseverado que el acuerdo con Estados Unidos no cambiaba nada, y que por consiguiente, los estadounidenses seguían siendo vistos como enemigos. Para validar su punto, Netanyahu también mostró desde el estrado un texto reciente, escrito y difundido por Jomeini, en donde este detalla cómo será la destrucción de Israel. Continuar leyendo “Benjamín Netanyahu en las Naciones Unidas: 45 segundos de silencio”

¿El fin de la hegemonía estadounidense en Medio Oriente?

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Un F/A-18C Hornet despega desde la cubierta del portaaviones USS Nimitz en noviembre de 2013, mientras transitaba el mar Mediterráneo. Según una lectura de los eventos recientes, la reticencia del presidente Barack Obama a proyectar poder frente a Irán podría traer consecuencias negativas a la reputación de Estados Unidos, tanto entre sus amigos como enemigos. Crédito por la imagen: Jacquelyn D. Childs / U.S. Navy.

Existe una opinión interdisciplinaria entre muchos analistas que supone a India y a China como las potencias dominantes del siglo XXI. Implícito en este escenario habría un papel menor para Estados Unidos, viéndose su proyección global reducida, por lo pronto en términos relativos con el presente. En el futuro aparentemente habrá un balance internacional que le será desfavorable. Ya no será la única superpotencia, y en función del ascenso de otros actores, principalmente los recién mencionados, tendrá que lidiar con un sistema virtualmente multipolar. Sin ir más lejos, en lo que respecta a Medio Oriente este proceso ya parece estar ocurriendo, y no necesariamente por las acciones de terceros actores. Por el contrario, las propias decisiones de la Casa Blanca, de no ser revertidas, podrían apresurar el fin de la hegemonía estadounidense en la región.

La administración de Barack Obama no ha entendido la idiosincrasia de Medio Oriente e inadvertidamente se ha encargado de mermar la posición de Estados Unidos tanto entre sus aliados como entre sus enemigos. Obama les soltó la mano a aliados tradicionales como Hosni Mubarak y Zine Ben Ali, y estuvo dispuesto a reconocer a mandatarios islamistas. Apoyó a la mayoría de las protestas masivas en el mundo árabe, pero no a aquellas en Bahréin o Irán. Supuso también que podría enmendar las relaciones con Siria e Irán, cuyos regímenes están empedernidos por exportar terrorismo y desestabilidad. Luego de permanecer cerrada por seis años, en enero de 2011 Estados Unidos reabrió su embajada en Damasco; y sin embargo, tan pronto comenzó la guerra civil siria unos meses más adelante, Obama exigió que Bashar al-Asad diera un paso al costado. Pese a reiteradas líneas rojas establecidas para aplacar al Gobierno sirio, en este frente Obama no se atrevió a comprometerse. En tanto, en la contienda libanesa, Estados Unidos “lideró desde atrás”. Por otro lado, el presidente aceleró la retirada estadounidense de Afganistán e Irak, y al aparecer luego el Estado Islámico (ISIS), actuó con letargo y sin contundencia.

Bien, por cuantos errores estratégicos se hayan dado durante su gestión, nada se coteja con el impacto duradero que podrá tener el acuerdo recientemente firmado con Irán en virtud de su programa nuclear. Continuar leyendo “¿El fin de la hegemonía estadounidense en Medio Oriente?”