Sykes-Picot: un siglo después

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 31/05/2016.

Sykes-Picot
Sección del mapa original delineado en 1916 por Mark Sykes y François Georges-Picot, respectivamente en representación de Gran Bretaña y Francia. Ambas potencias se repartieron Medio Oriente, y particularmente el Levante extendido, en dos grandes áreas de influencia que a su vez sentaron las bases de los futuros Estados árabes que aparecerían una vez derrotado el Imperio otomano. Cien años después, el tratado se considera uno de los hitos fundamentales en la historia moderna de la región. Crédito por la imagen: Royal Geographical Society.

Este mes marca el centenario del famoso acuerdo Sykes-Picot entre Francia y Gran Bretaña, el tratado secreto más trascendental de la historia moderna de Medio Oriente. Conocido por el nombre de los diplomáticos que negociaron el acuerdo en representación de las potencias firmantes, es recordado por sentar las bases de las fronteras que definen a los Estados contemporáneos de la región. Firmado el 16 de mayo de 1916 durante la Primera Guerra Mundial, el pacto venía a congelar la rivalidad colonial entre Londres y Paris, particularmente en relación a la sucesión del Imperio otomano, entonces perceptiblemente moribundo.

La relevancia de Sykes-Picot como hito histórico estriba no tanto en el pacto en sí, pero más bien en los eventos que desencadenaría desde 1916 en adelante. Existe la creencia inexacta, mas ampliamente difundida, que el pacto creó las fronteras de los países que actualmente componen la región. Este delineamiento sería el resultado de negociaciones y acontecimientos venideros que reemplazarían el orden establecido por el tratado original. No obstante, lo que sí es cierto, y allí su importancia, es que Sykes-Picot dividió Medio Oriente (o más concretamente al Levante extendido) en áreas de influencia, las cuales esencialmente condicionaron la formación de las actuales entidades políticas, a los intereses y discrecionalidad de los miembros del Entente anglo-francés (con el consentimiento de la Rusia zarista, a la cual se le prometió territorios en Turquía).

El hecho de que estas fronteras hayan sobrevivido cien años da testimonio de la firmeza de la herencia colonial en la construcción de Estados, algunos de ellos esbozados virtualmente de la nada sobre un mapa. Sin embargo, simultáneamente, parecería que estos comienzan a desmoronarse. La legitimidad de las entidades políticas que en algún punto nacieron como productos de la repartición de las potencias es fuertemente cuestionada. Esto ha quedado en evidencia con el relativo éxito del Estado Islámico (ISIS), que busca suprimir expresamente los trazos “artificiales” que envuelven la región. De este modo, en tanto los analistas se preguntan hacía donde se dirige Medio Oriente, conviene analizar la trayectoria de Sykes-Picot, y su impacto en la contemporaneidad. Continuar leyendo “Sykes-Picot: un siglo después”

ISIS: El retorno de la Yihad

Artículo Original.

isisparade
Combatientes del Estado Islámico (ISIS) desfilan en enero de 2014 por las calles de la ciudad siria de Tel Abyad, cerca de la frontera con Turquía. La ciudad fue capturada por las milicias kurdas del YPG en junio de 2015. En su último libro, Patrick Cockburn explora de forma lucida y sintética el origen del ISIS, y el complejo panorama actual de Medio Oriente. Crédito por la imagen: Reuters.

De vez en cuando me consultan sobre bibliografía en español para entender lo que sucede en Medio Oriente, particularmente en relación con los acontecimientos traumáticos más recientes. Acostumbrado a leer en inglés, suelo contestar que es muy difícil dar con buenos libros en nuestro idioma, ya que sobre esta atormentada región no suele escribirse en castellano, o por lo menos no de forma crítica; lo suficientemente analítica para mi gusto. Aunque ciertamente existe excelente material a disposición en español, en su gran mayoría los autores referenciales de pronta internacional escriben en inglés y en francés. Sin embargo, en la medida que el yihadismo ha ganado notoriedad mediática en todo el globo, cada vez son más los textos traducidos y editados en nuestra lengua.

En efecto, el fenómeno del extremismo islámico –de la mano de agrupaciones como el Estado Islámico (ISIS) – ha revivido el interés de las audiencias hispanas, dando lugar a una fuerte demanda editorial por los temas medioorientales. Así es como di a parar en Buenos Aires con ISIS: El retorno de la Yihad (traducido del inglés, The Rise of Islamic State: ISIS and the New Sunni Revolution) por Patrick Cockburn, un galardonado periodista irlandés que viene cubriendo Medio Oriente desde 1979. El libro, publicado a comienzos de 2015, sirve como una sinopsis lúcida del presente conflicto geopolítico, sectario y fratricida que conmociona el mundo árabe y sus alrededores.

A través de sus 130 páginas, el lector puede llevarse un pantallazo general de lo que ocurre en Siria y en Irak, y encontrar una aproximación acertada para dar cuenta de los orígenes de lo que es una guerra compleja y multifacética. Aunque su extensión es breve, el texto está a la altura de las expectativas, y, en contraste con tantos otros libros que prometen respuestas, evita caer en la trampa de las simplificaciones de tono panfletario. Es precisamente por esta razón que El retorno de la Yihad se vuelve un libro idóneo para dar buenas referencias generales a quienes no necesariamente están familiarizados con la actualidad de Medio Oriente, los intereses en juego, y los actores protagónicos. Continuar leyendo “ISIS: El retorno de la Yihad”

¿Inestabilidad y crisis en Jordania?

Artículo publicado originalmente en FOREIGN AFFAIRS LATINOAMÉRICA el 25/04/2016.

An aerial view shows the Zaatari refugee camp near the Jordanian city of Mafraq, some 8 kilometers from the Jordanian-Syrian border. 03/02/2016. BBC News
Una vista panorámica sobre el campo de refugiados de Zaatari en Jordania, en febrero de 2016. El campo se encuentra a unos 8 kilómetros de la frontera con Siria. Más de 80.000 sirios viven allí. De acuerdo con las autoridades jordanas, el país se encuentra en una crisis, y no cuenta con los recursos para sostener a un total estimado de 650.000 refugiados. Crédito por la imagen: BBC News.

Jordania se enfrenta a una crisis de refugiados agraviada por las serias falencias económicas del país. Los recursos del reino hachemita no dan abasto para sostener al creciente esfuerzo humanitario, el cual debe ocuparse de un estimado cercano a 650 mil personas. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la llegada de tantas personas, sobretodo de Siria, está poniendo a prueba la ya limitada capacidad del Estado para absorber a tantos habitantes. Para un país con 6.459 millones de habitantes, el flujo de refugiados representa cerca de un 10% de la población, y todo indica que la cifra seguirá en aumento. Según algunas estimaciones extraoficiales, el número real habría superado el millón de refugiados.

Ya en febrero, este panorama llevó al rey Abdalá II a anunciar que su país se encuentra en el punto de ebullición, y que “tarde o temprano la presa va a reventar”. Según el monarca, el 25% del presupuesto del Estado se ocupa en la cuestión de los refugiados. En este aspecto, Amán pide desesperadamente mayor asistencia internacional para responder a semejante desafío. Los analistas opinan que el gran caudal de refugiados podría desestabilizar el país, en la medida que los recién llegados se insertan en las comunidades urbanas, dando pie a la percepción de que los migrantes se llevan los trabajos y los recursos del Estado. ¿Están justificadas entonces las palabras del rey? Continuar leyendo “¿Inestabilidad y crisis en Jordania?”

Rusia e Irán: ¿aliados estratégicos?

Artículo Original.

Russian President Vladimir Putin (R) meets with Iran President Hassan Rouhani during the Caspian Sea Summit on September 29, 2014 in Astrakhan, Russia.
A partir e la guerra en Siria, los medios de comunicación suelen enfatizar que existe una alianza estratégica entre Rusia e Irán. Esta es una aseveración por lo pronto exagerada. En la imagen, Vladimir Putin se reúne con Hassan Rouhani durante la cumbre del mar Caspio, en septiembre de 2014, en Astracán, Rusia. Crédito por la imagen: Sasha Mordovets / Getty.

A raíz del enfrentamiento en Siria, puede decirse, a grandes rasgos, que en el tablero geopolítico se formaron dos bloques. En primer lugar, están los Estados que se oponen a la continuidad del régimen de Bashar al-Assad, entre los que se encuentran Estados Unidos y los países sunitas. Luego están los actores cuyos intereses coinciden con Damasco, y que por lo tanto apuestan por su preservación, principalmente Rusia e Irán.

En ocasiones, esta realidad ha llevado a los internacionalistas a afirmar que Moscú y Teherán son aliados estratégicos, una aseveración que por lo pronto a mí me parece exagerada. Aunque Rusia está más cerca de Irán que de las potencias occidentales en lo vinculado con Medio Oriente, hay indicios de que existen brechas importantes en la relación; y, en este punto, no está claro hasta donde, o en qué medida, el régimen islamista y el gran país eslavo sean socios a largo plazo.

A pesar de un resquemor compartido hacia Estados Unidos, la relación entre Rusia e Irán representa una trama complicada, llena de altibajos. Para empezar, Ruhollah Jomeini, el fundador de la república islámica, vapuleaba a la Unión Soviética tildándola como el “Satán Menor” (después del “Gran Satán”, Estados Unidos). En aquellos tiempos, Moscú era una fuente de apoyo a los adversarios domésticos y extranjeros del régimen teocrático. Rusia mantenía a los comunistas iraníes, y asistió militarmente a Saddam Hussein durante la devastadora guerra de ocho años entre Irak e Irán.

Desde que se consagrara la revolución islámica en 1979, y hasta que se demoliera el ensueño socialista en 1989, el Kremlin temía, con justa razón, que el ejemplo persa radicalizara a los musulmanes dentro de las repúblicas rusas, en las cercanías con Irán. Hoy en día el contexto es otro, pero las adversidades históricas subyacentes continúan condicionando las relaciones bilaterales. ¿Puede decirse entonces que Rusia e Irán sean aliados estratégicos? Continuar leyendo “Rusia e Irán: ¿aliados estratégicos?”

¿Por qué retira Rusia el grueso de sus fuerzas de Siria?

Artículo Original. También publicado en INFOBAE el 19/03/2016.

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Rusia anunció que retiraría el grueso de sus tropas de Siria, comunicando que los objetivos de la misión han sido alcanzados. El hecho viene a bajar las tensiones entre los actores regionales, y signaría una nueva realidad geopolítica sobre Medio Oriente. Sin el esfuerzo bélico del Kremlin, Damasco no tiene posibilidades de reconquistar la totalidad del territorio sirio. En la foto, Vladimir Putin saluda a Bashar al-Assad en Moscú, en octubre de 2015. Crédito por la imagen: Alexei Druzhinin / AP.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó la retirada del grueso de las fuerzas rusas apostadas en Siria. La decisión se produce casi siete meses después de que los contingentes rusos entraran en la refriega siria, en principio para socorrer al régimen de Bashar al-Assad. Con este anuncio, lo cabal es que Moscú apuesta por bajar las tensiones que de momento venían recrudeciendo día a día, especialmente con Arabia Saudita y con Turquía.

La retirada rusa, que cabe aclarar no es completa, responde al pragmatismo del Kremlin. En primera instancia, este evidentemente ha logrado preservar al régimen alauita en el poder. Como consecuencia, esto implica que los rusos conservan a su aliado, como así también su única salida estratégica al Mediterráneo, la base naval de Tartus. Desde una perspectiva más amplia, aunque es muy temprano para confirmarlo, la retirada de las fuerzas rusas delinearía las nuevas fronteras de facto de una Siria fragmentada. Continuar leyendo “¿Por qué retira Rusia el grueso de sus fuerzas de Siria?”

Fundamentos contra una escalada militar en Siria

Artículo Original. Tambíen publicado en AURORA el 06/03/2016.

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Cazabombarderos rusos estacionados en la base aérea siria de Hmeymim, cerca de Latakia, el último 4 de marzo. En su mayoría, los aviones de combate rusos se han quedado en tierra desde que el cese al fuego negociado por Estados Unidos y Rusia entrara en vigor la semana pasada. Si bien la situación es crítica y la tregua endeble, hay razones para esperar que la crisis no escale fuera de control. Crédito por la imagen: Pavel Golovkin / AP.

Más allá de toda discusión, si hay algo claro en relación con Siria es que la situación es crítica. Como discutía recientemente, el cese al fuego decretado por las potencias es endeble, y todo podría venirse abajo rápidamente. Solo hace falta que un actor regional ofenda gravemente a otro para que se desate una cadena de eventos desafortunados que ponga en vilo al resto del mundo. Rusia aseguró que no permitirá ninguna intromisión externa en las fronteras sirias. Por otro lado, Turquía y Arabia Saudita plantearon la posibilidad de irrumpir en la guerra civil para combatir a las fuerzas de Bashar al-Assad. Las tensiones son altísimas, y –a estas alturas– la seguridad internacional depende de que ninguna parte tome una decisión apresurada; de la cual no pueda retractarse más adelante.

Sin embargo, pese a la realidad de un escenario adverso que en lo sucesivo promete convulsionar a Medio Oriente, existen razones para conceder cierto optimismo. Aunque las tensiones (entre Siria, Irán y las monarquías del Golfo, y entre Turquía y Rusia) no desaparecerán en el tiempo previsible, hay motivos para argumentar que no habrá, o por lo menos no necesariamente, una escalada militar importante. Continuar leyendo “Fundamentos contra una escalada militar en Siria”

¿Cuánto durará la tregua en Siria?

Artículo Original. También publicado en AURORA el 03/03/2016; y en INFOBAE el 07/03/2016.

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Si bien Estados Unidos y Rusia acordaron un cese al fuego en Siria, ninguno de los actores regionales parece dispuesto a aceptar la realidad en el terreno. Con la balanza favoreciendo al régimen de Bashar al-Assad, una coalición de países sunitas amenaza con intervenir militarmente enviando fuerzas a Siria. En la foto, un niño sirio en el distrito norte de Alepo. Crédito por la imagen: Baraa Al-Halabi / AFP / Getty Images.

Reunidas en Múnich, el mes pasado, las potencias acordaron un cese al fuego en Siria. Se trata de una tregua, de duración incierta, articulada con el fin de que la tan necesitada ayuda humanitaria pueda llegar a las zonas calientes más afectadas por la guerra. No contempla el cese de hostilidades contra el Estado Islámico (ISIS), ni tampoco define pasos a seguir a futuro. Esto significa que no intenta encaminar a los actores involucrados a una verdadera negociación para resolver sus diferencias.

Siendo este el caso, los analistas han tratado la noticia de la tregua con cautela y escepticismo. Desde el punto de vista humanitario, visto en el corto plazo, el cese al fuego, aunque imperfecto, ciertamente es mejor que nada. Desde otro lugar, pensando en un plazo más amplio, si se mantiene el cese al fuego, este será aprovechado por los actores regionales para reacomodar sus fichas en el tablero, en disposición para futuras ofensivas. En efecto, hay indicios de que el escenario bélico sobre el Levante podría densificarse drásticamente en los próximos meses, y que, llegado el caso, la violencia podría escalar hasta alcanzar una escala virtualmente global. Siria es solamente el escenario más visible de una guerra más extensa por el dominio geopolítico de Medio Oriente. Continuar leyendo “¿Cuánto durará la tregua en Siria?”

¿Podría Siria reconocer a Israel?

Artículo publicado originalmente en FOREIGN AFFAIRS LATINOAMÉRICA el 11/02/2016.

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De reunirse determinadas condiciones que alterarían fundamentalmente el balance geopolítico de Medio Oriente, Siria podría reconocer a Israel. Sería una maniobra del régimen sirio para recuperar legitimidad perdida. Crédito por la imagen: crossed-flag-pins.com

Hace un par de semanas se gestó una hipótesis en mi mente. Pese a que podría ser el argumento de una novela de Tom Clancy y aunque hoy no se ajusta a la realidad, creo que podría llegar a ocurrir en el futuro: ¿qué pasaría si Siria reconociera a Israel para que Bashar al-Assad pueda recuperar la legitimidad internacional que requiere para seguir al mando? ¿Podría Damasco renunciar a su alianza con Irán y firmar la paz con Jerusalén? Dicho cálculo estratégico ciertamente traería dividendos con las potencias occidentales porque demostraría o, mejor dicho, convertiría. a Siria en un actor que promueve la estabilidad en una región perturbada por tantas dolencias y flagelos. De este modo, Assad recuperaría legitimidad en el seno de la comunidad internacional. Analizar este escenario, por inverosímil que pueda parecer, es vital para entender lo que sucede en el Medio Oriente.

Para empezar, el Medio Oriente ha quedado marcado como el campo de lo impredecible, la Primavera Árabe y las guerras engendradas por ella dan cuenta de ello. En este sentido, los cimientos que mantienen en pie a los regímenes de la región tienen más grietas que las que cualquiera hubiera imaginado tan solo pocos años atrás. Por otro lado, más allá del presente contexto, si hay algo patente es que la prioridad de los autócratas de la región —ya sean reyes o líderes revolucionarios— siempre ha sido salvaguardar su existencia. Cualquier principio se flexibiliza o directamente se quiebra cuando lo que está en juego es la propia supervivencia. Por este motivo, Assad no solo se bate por asegurar la continuidad de su señorío, sino que también busca preservar su pellejo: la meta de la oposición, en cualquiera de sus formas, es arrastrar su cuerpo desnudo por las calles damascenas. Continuar leyendo “¿Podría Siria reconocer a Israel?”

Turquía y el caza ruso derribado

Artículo Original. También publicado en AURORA el 26/11/2015 bajo el título “¿Crisis diplomática entre Turquía y Rusia?”.

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Un cazabombardero ruso Su-24 despega del aeropuerto de Latakia en Siria, en octubre de 2015. El 24 de noviembre Turquía derribó a uno de estos aviones por haber infringido su espacio aéreo, sucintando una crisis diplomática que podría agravar la ya deteriorada situación de Medio Oriente. Crédito por la imagen: Dmitriy Vinogradov / Sputnik.

Turquía derribó el 24 a un caza ruso Su-24 cerca de la frontera turco-siria. Los medios rápidamente levantaron la noticia, especulando con una respuesta rusa. Según lo reportado, el presidente ruso, Vladimir Putin, conocido por su impronta aguerrida, se refirió al hecho como “una puñalada por la espalda cometida por los cómplices del terrorismo”, y aseveró que el incidente no sería ignorado. Sin más, acusó a los turcos de estar apoyando al Estado Islámico (ISIS). Ankara por su parte sostiene que el jet ruso recibió múltiples advertencias antes de ser derribado por dos F-16, por haber violado el espacio aéreo turco. Moscú niega esto, y asegura que su caza no presentaba ninguna amenaza a Turquía. Por lo pronto, se ha dado a conocer que de los pilotos que se eyectaron del Su-24, uno fue abatido por rebeldes turcomanos, y otro rescatado por los rusos. Además, un helicóptero de rescate ruso Mi-8, enviado en búsqueda de los pilotos, fue destruido por rebeldes del Ejército Libre Sirio, causando la muerte de un operativo ruso.

Con independencia de que Estado tenga la razón, ya se habla de una crisis en las relaciones diplomáticas entre ambos países. No obstante, más allá de las declaraciones y acusaciones cruzadas, lo más probable es que el incidente no trascienda en una escalada de violencia, o al menos no al punto de ir a la guerra. ¿Qué es lo qué se puede esperar entonces? Si bien es factible que los rusos tomen medidas duras, lo cierto es que el abrupto deterioro en las relaciones bilaterales afecta negativamente a ambas partes. Continuar leyendo “Turquía y el caza ruso derribado”

El nuevo dilema de Erdogan

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 24/10/2015; y en AURORA el 25/10/2015 bajo el título “El nuevo dilema de Erdogan ante el avance ruso”.

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El “sultán” turco, Recep Tayyip Erdogan se dirige a sus partidarios durante una manifestación de apoyo al oficialismo en la ciudad de Elazig, en marzo de 2014. Aunque su plataforma salió victoriosa durante las últimas elecciones, en junio de este año, Erdogan no logró hacerse con suficientes bancas en el parlamento como para gobernar sin necesidad de pactar con otras fuerzas políticas. En un intento por evitar formar una coalición de gobierno, el líder convocó a elecciones anticipadas para el próximo primero de noviembre. No obstante, mientras no se esperan resultados disímiles a los de junio, paralelamente se registra una peligrosa polarización social que podría ser causal de una nueva ola de violencia en suelo turco. Crédito por la imagen: Umit Bektas / Reuters.

Hace dos meses escribía que Recep Tayyip Erdogan tenía un dilema por delante. Con su popularidad en un bajo histórico, en aquella oportunidad discutía que para imponerse en las elecciones anticipadas (y generales) del primero de noviembre, el mandamás turco, en el poder desde hace más de una década, tenía que dar con un logro resonante en política exterior. Actuar o no actuar en Siria y en Irak – esa era la cuestión. Por ponerlo sucintamente, Ankara se opone al régimen de Bashar al-Assad porque representa una gran fuente de inestabilidad regional, y porque se supone el apéndice de Irán, al que Turquía quiere contrarrestar. Por otro lado, el Estado Islámico (ISIS) también representa un grave peligro, pero el Gobierno turco teme que una derrota yihadista signe una victoria kurda irreversible, poniendo a los kurdos un paso más cerca de su tan ansiada estatidad. En agosto este era el dilema de un Erdogan presionado domestica e internacionalmente por su ambigüedad y vacilación. Los analistas concedían al respecto que si el “sultán” turco quería asegurarse una mayoría parlamentaria en los comicios, necesitaba tomar una resolución contundente, y lo que es más difícil (considerando los riesgos), conseguir una victoria rápida que sea mediatizable y redituable en términos electorales.

Bien, ¿qué puede hacer el oficialismo turco, a poco más de una semana de las elecciones, para incrementar sus posibilidades? Indistintamente de lo que pase en los próximos días, lo más probable es que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), capitaneado por Erdogan, salga como la primera fuerza política del país. El problema pasa no obstante por el hecho de que Erdogan no quiere verse obligado a formar una coalición para poder gobernar, pues hasta ahora nunca ha tenido que negociar o conciliarse con sus contrincantes políticos. Para peor, ya no puede intervenir en Siria ni aunque quisiera, y de momento difícilmente pueda actuar en Irak. Vladimir Putin le ha ganado de antemano, y le ha cortado a los turcos la posibilidad de interponerse, en detrimento del prestigio de Turquía como actor regional. Consecuentemente, podríamos decir que Erdogan se enfrenta ahora a un nuevo dilema: ¿cómo proyectar poder? ¿Apuntar sus cañones al escenario doméstico o al campo de batalla externo? Por lo pronto la distinción entre uno y el otro parece haberse desvanecido del glosario político de los turcos. Y dispare a donde dispare, Erdogan arriesga con incendiar Turquía y sus alrededores. Continuar leyendo “El nuevo dilema de Erdogan”