El top 27 de jefes de Estado vitalicios

 Artículo original. Publicado también en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 10/01/2015.

loop by pawel kucznski
“Bucle” (Loop) de Pawel Kuczynski, también referido como “revolución”. Son muchos los líderes que llegan al poder mediante las armas o el voto popular, prometiendo cambios “revolucionarios” para luego convertirse en aquello mismo que en un principio decían combatir.

A pesar de las tragedias y contradicciones con las que dejaron a sus países, personajes como Muamar el Gadafi, Hosni Mubarak, Ali Abdullah Saleh o Kim Joing-il, ya son historia. Quedan sin embargo demasiados autócratas diseminados por el mundo. Algunos de ellos se enuncian como presidentes y nunca fueron electos en primera instancia, y otros fueron electos democráticamente y desde entonces nunca dejaron el poder. El caso es que existen líderes que vienen aferrándose al poder desde hace ya un tiempo considerable.

Suscribo a la idea que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. En este sentido parece evidente que en muchos casos, tras una década o más en el podio, los Gobiernos unipersonales degeneran en dictadura y corrupción.

A continuación, una lista de los 27 mandatarios más longevos aún en el poder, ordenados de acuerdo a su antigüedad. Nótese que no se incluyen a las monarquías europeas, tampoco a la japonesa o sus equivalentes en países como Indonesia, Malasia, Marruecos o Jordania, pues todas ellas se encuadran en formas (funcionales) de gobierno parlamentario o constitucional. Tampoco se incluyen las raras excepciones de líderes de países cabalmente democráticos (en el sentido liberal) que permanecen en el poder por un decenio o más, como el presidente de Islandia, y los líderes de las pequeñas islas de Samoa y San Cristóbal y Nieves. Sí he incluido a figuras que han ocupado el cargo de presidente y luego el de primer ministro o vice versa; y que en todo caso, si bien algunos en teoría fueron electos democráticamente (otros llegaron al poder mediante golpes de Estado), en varios aspectos gobiernan como si fueran los jefes de Estados unipersonales. Finalmente, un breve resumen para dar cuenta de la anatomía del poder. Continuar leyendo “El top 27 de jefes de Estado vitalicios”

ISIS dejará de existir, pero no será el fin del fanatismo islámico

Publicado originalmente en INFOBAE el 27/10/2014.

qaradawi
La imagen muestra al renombrado clérigo egipcio, Yusuf al-Qaradawi, hablando por Al Jazeera, el 28 de enero de 2009. En la transcripción de sus palabras realizada por Memritv.org, puede leerse “Dispararé contra los enemigos de Alá, los judíos”. Sin embargo, Qaradawi condenó en julio al Estado Islámico.

En la comuna de Iván Petrella del 8 de octubre, el reconocido académico y legislador porteño discute que los primeros en condenar el accionar del ISIS, del llamado Estado Islámico, son los exponentes del islam. Tal como presenta Petrella, la deslegitimación que pesa sobre el ISIS (o el EI) deriva de la durísima oposición de importantes referentes musulmanes, y de miles de creyentes alrededor del globo, quienes hacen escuchar su voz a través de las redes sociales. El autor correctamente arguye que no hay que confundir a una minoría con la totalidad de la población musulmana, sin embargo hay ciertas cuestiones que considero conveniente debatir.

Antes que nada, tomando como punto de partida las manifestaciones musulmanas contra el ISIS que se citan en su columna, Petrella sugiere que el conflicto no representa un enfrentamiento entre el Islam y Occidente, sino que en cambio es un conflicto entre una mayoría pacífica y una minoría violenta dentro del credo musulmán. Coincido con Petrella en esto último, pero difiero en lo primero. Si bien es cierto que la dicotomía Islam-Occidente es servicial a los intereses de los yihadistas, no por ello deja de ser verídica. Al analizar la historia, uno puede encontrarse que por regla general, los extremistas políticos y religiosos de toda rama y procedencia han optado por desquitarse primero con la oposición doméstica y luego con la externa. Continuar leyendo “ISIS dejará de existir, pero no será el fin del fanatismo islámico”

Pintando el conflicto palestino-israelí color de rosa

Publicado originalmente en INFOBAE el 20/10/14

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Con este título se promocionó la charla que se dio en la Universidad Torcuato Di Tella, de la Ciudad de Buenos Aires, el jueves 16 de octubre. A mi criterio no mucho se hablo de una solución multilateral. Crédito por la imagen: Ezequiel Palmieri.

El último jueves 16 tuve el privilegio de asistir a un seminario en la Universidad Torcuato Di Tella, dónde expusieron sus visiones dos distinguidos oradores: el embajador palestino ante Reino Unido, Manuel Hassassian, y el profesor israelí Edward Kaufman. Invitados por el Ministro de Relaciones Exteriores en el marco de una agenda para promover el diálogo entre árabes y judíos, ambos conferencistas hablaron desde la experiencia, y reflexionaron sobre los desafíos que le deparan al proceso de paz. Sin embargo, no sabría decir si el evento en sí representó un debate. Ambas ponencias parecieron más bien complementarse una con otra, y la única constante discutida fue la culposa responsabilidad que Israel tendría en no aceptar el plan de paz de la Liga Árabe, esbozado por primera vez en 2002. Es decir, en ningún momento, se planteó crítica alguna, por más pequeña que sea, a la gestión del liderazgo palestino en la resolución del conflicto. Continuar leyendo “Pintando el conflicto palestino-israelí color de rosa”

El problema de ser políticamente correcto

Artículo Original

democraciaobrera
Este afiche fue colgado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires a mediados de 2013, y descolgado por uno de mis estudiantes. Como puede observarse, los partidarios de “Democracia Obrera” sugieren que la situación en Siria corre a cuenta de Israel.

En un acertado y sintético comentario, George Chaya expone lo que a mi criterio es una de las principales crisis intelectuales que afronta Occidente hoy por hoy: la insolvencia del discurso políticamente correcto, en muchos aspectos identificado con las vertientes del llamado progresismo. En esencia, como en efecto indica Chaya en su columna, el problema en cuestión es la aparente e inmutable convención que ha sido establecida después de la Segunda Guerra Mundial sobre lo que está bien y lo qué está mal decir. Tal barrera es caprichosa, pues mientras entretiene ciertas miradas y apreciaciones sobre el bien y el mal en el mundo, al mismo tiempo condena visiones contrapuestas que pueden sumar grandes aportes a los debates actuales.

Llevado esto a la política internacional, vale preguntarse, entre otros interrogantes – ¿por qué las manifestaciones que demonizan a democracias como Estados Unidos o Israel reúnen a miles de personas, mientras que aquellas que expresan su rechazo contra dictaduras como Arabia Saudita o Corea del Norte reúnen a tan solo un puñado de manifestantes? Tal vez más relevante estos días, tal como se pregunta Chaya, ¿por qué no hay movilización para clamar contra las atrocidades del Estado Islámico (EI)?

Como acierta el profesor, la respuesta pasa por aseverar que estamos perdiendo la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Pero… ¿por qué? Continuar leyendo “El problema de ser políticamente correcto”