Pintando el conflicto palestino-israelí color de rosa

Publicado originalmente en INFOBAE el 20/10/14

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Con este título se promocionó la charla que se dio en la Universidad Torcuato Di Tella, de la Ciudad de Buenos Aires, el jueves 16 de octubre. A mi criterio no mucho se hablo de una solución multilateral. Crédito por la imagen: Ezequiel Palmieri.

El último jueves 16 tuve el privilegio de asistir a un seminario en la Universidad Torcuato Di Tella, dónde expusieron sus visiones dos distinguidos oradores: el embajador palestino ante Reino Unido, Manuel Hassassian, y el profesor israelí Edward Kaufman. Invitados por el Ministro de Relaciones Exteriores en el marco de una agenda para promover el diálogo entre árabes y judíos, ambos conferencistas hablaron desde la experiencia, y reflexionaron sobre los desafíos que le deparan al proceso de paz. Sin embargo, no sabría decir si el evento en sí representó un debate. Ambas ponencias parecieron más bien complementarse una con otra, y la única constante discutida fue la culposa responsabilidad que Israel tendría en no aceptar el plan de paz de la Liga Árabe, esbozado por primera vez en 2002. Es decir, en ningún momento, se planteó crítica alguna, por más pequeña que sea, a la gestión del liderazgo palestino en la resolución del conflicto. Continuar leyendo “Pintando el conflicto palestino-israelí color de rosa”

El problema de ser políticamente correcto

Artículo Original

democraciaobrera
Este afiche fue colgado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires a mediados de 2013, y descolgado por uno de mis estudiantes. Como puede observarse, los partidarios de “Democracia Obrera” sugieren que la situación en Siria corre a cuenta de Israel.

En un acertado y sintético comentario, George Chaya expone lo que a mi criterio es una de las principales crisis intelectuales que afronta Occidente hoy por hoy: la insolvencia del discurso políticamente correcto, en muchos aspectos identificado con las vertientes del llamado progresismo. En esencia, como en efecto indica Chaya en su columna, el problema en cuestión es la aparente e inmutable convención que ha sido establecida después de la Segunda Guerra Mundial sobre lo que está bien y lo qué está mal decir. Tal barrera es caprichosa, pues mientras entretiene ciertas miradas y apreciaciones sobre el bien y el mal en el mundo, al mismo tiempo condena visiones contrapuestas que pueden sumar grandes aportes a los debates actuales.

Llevado esto a la política internacional, vale preguntarse, entre otros interrogantes – ¿por qué las manifestaciones que demonizan a democracias como Estados Unidos o Israel reúnen a miles de personas, mientras que aquellas que expresan su rechazo contra dictaduras como Arabia Saudita o Corea del Norte reúnen a tan solo un puñado de manifestantes? Tal vez más relevante estos días, tal como se pregunta Chaya, ¿por qué no hay movilización para clamar contra las atrocidades del Estado Islámico (EI)?

Como acierta el profesor, la respuesta pasa por aseverar que estamos perdiendo la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Pero… ¿por qué? Continuar leyendo “El problema de ser políticamente correcto”