Omar Peralta: ¿loquito o terrorista?

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Carlos Peralta López, alias Abdullah Omar, mató a cuchilladas a un comerciante judío de Paysandú, Uruguay, el último 8 de marzo. Según lo determinado por la pericia psicológica realizada al asesino, este podría llegar a ser considerado inimputable por la Justicia. Crédito por la imagen: perfil de Facebok de Peralta. Crédito por la imagen: perfil de Facebook de Peralta López.

Cuando el 8 de marzo Carlos Omar Peralta López asesinó a puñaladas a David Fremd, un conocido empresario judío de Paysandú, los uruguayos experimentaron tan solo una muestra del desgarrador conflicto sectario de Medio Oriente. No fue incidental que el asesino se hiciera llamar Abdullah Omar, y que su víctima fuera judía. Peralta quería ser yihadista. En las redes sociales expresó su admiración a los supuestos mártires del islam, y compartía un vínculo con islamistas profesos de Egipto y la Franja de Gaza. Por su parte, Fremd era, fatídicamente, el representante por defecto de la comunidad judía en la ciudad sanducera. Y, además de israelita, era querido, respetado y exitoso, una combinación que a Peralta le cayó mortíferamente intolerable.

A casi cinco meses del atentado, según lo informado por El Observador, el informe psiquiátrico del hospital (Vilardebó) que trató a Peralta, concluyó que el asesino padece una enfermedad mental aguda, recomendándose entonces asistencia psiquiátrica en una instalación especial. Esto implica que, a la larga, una vez concluido el proceso de “curación”, Abdullah Omar podría quedar en libertad. Dado que habría actuado sin sus justas facultades, y bajo los efectos de una “enfermedad alienante”, el homicida podría ser declarado inimputable. En otras palabras, de suceder este procedimiento, para la ley, lejos de ser un terrorista, Peralta sería lo que cotidianamente llamamos “un loquito”, un desquiciado que no sabía lo que hacía.

A raíz del caso, es conveniente tomar perspectiva de lo que está en juego con un futuro fallo judicial sobre la situación del asesino. Continuar leyendo “Omar Peralta: ¿loquito o terrorista?”

Un comentario acerca de la Revolución francesa

Artículo publicado originalmente en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 13/07/2016.

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La Revolución francesa inauguró la primera experiencia totalitaria de la Edad Contemporánea, y por lo tanto, amerita una discusión amplia. De izquierda a derecha, las figuras predominantes que desencadenaron el terrorismo de Estado en el que desembocó la Revolución: Rousseau, Robespierre, Saint-Just, Marat. Si bien Rousseau murió poco antes de que comenzaran las revueltas, sus postulados fueron puestos en práctica por los jacobinos.

En la escuela me enseñaron que la Revolución francesa es uno de los grandes hitos de la historia. No cabe duda de que se trató de uno de los eventos más dramáticos en la historia occidental, sino universal, y que, además de auspiciar el inicio de la Edad Contemporánea, inspiró a generaciones de líderes, patriotas y revolucionarios. Como argentino, me dijeron que los fundadores de nuestra nación se imbuyeron en el espíritu francés, y en la ilustre idea de que todo pueblo tiene derecho a sublevarse contra la tiranía. La narrativa que me enseñaron se resume en una línea. Como lo marca una francófila en La Nación, a propósito del bicentenario de nuestra independencia, “El Iluminismo francés, como contracara del absolutismo español que dominaba la región, inspiró la independencia de nuestro continente [americano]”.

Pero la Revolución también tiene otra cara. Esta visión idealizada de aquel eslogan inmortal –“liberté, égalité, fraternité”– se olvidó de la expresión punzante que lo acompaño –“ou la mort” (“o la muerte”). La épica francesa que figura en los manuales no describe los acontecimientos con la debida honestidad. En consecuencia, la nuestra es una perspectiva viciada por un idealismo, casi morboso, por el sacrificio en pos de causas nobles. Así, tal como canta nuestro himno, nuestro patriotismo se regocija en la noción de una muerte gloriosa, un honor neoclásico puesto de moda por los jacobinos galos. Esto, que para algunos es hermoso, para mi es algo trágico.

¿No fue la Revolución francesa la primera experiencia totalitaria de la contemporaneidad? Si bien impartió el progresivo elemento de ciudadanía, ¿no inauguró también la idea de que esta excluye a ciertos enemigos internos? La llamada “voluntad general”, ¿no será acaso un artilugio de dominación, propio del arrojo de los déspotas? En rigor, como fenómeno histórico radical, el estandarte tricolor fijó los tonos y matices de todos los totalitarismos seculares del siglo XX. Con la Revolución, la loable concepción de un Gobierno representativo devino en populismo “ilustrado”, dando comienzo a una tendencia filototalitaria, presente hasta la actualidad; provista de movimientos dedicados a utopías igualitarias (sociales) como ascéticas (románticas). Continuar leyendo “Un comentario acerca de la Revolución francesa”

Totalitarismo: la ideología que nunca muere

Publicado originalmente en PORTAFOLIO el 04/07/2016. Aquí se ofrece una versión más extensa del mismo artículo.

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En América Latina las ideologías con inclinaciones totalitarias están en retroceso. Sin embargo el totalitarismo siempre encuentra la manera de renovarse, y de ganar nuevos adeptos. En la foto, guerrilleros de las FARC participan de una parada militar en San Vicente del Caguán. Crédito por la imagen: Luis Acosta / AFP.

Los analistas políticos tenemos un problema con los conceptos abstractos, sobre todo a la hora de analizar el impacto de las variables ideológicas. Las ideas son ambiguas, y se amparan en un contexto que, casi siempre, es sujeto de diversas interpretaciones. Asimismo, al hablar de conceptos, estos resultan a veces estirados (quizás manipulados), por lo que un término puede significar varias cosas según a quién uno consulte. Llevado esto a un plano político, ¿qué quiere decir el presidente cuando dice determinada cosa? ¿Lo que dice un líder debe ser tomando literalmente, pues es lo que piensa? ¿No será en cambio todo atribuible a un contexto bien determinado, con razones sociales especificas?

Esta última pregunta da cuenta de la reticencia que tienen muchos sectores de la academia al momento de estudiar religión e ideología. Como comentarista político y de las relaciones internacionales, veo como la dimensión ideológica, cardinal en el comportamiento humano, es dejada de lado por periodistas y profesores por igual. En cierta medida esto es entendible. Existen suficientes motivos para tomar con expertísimo el kit de ideas que exhiben las ideologías en sus vitrinas. Sin embargo, aun así, al estudiar partidos políticos y movimientos sociales, es imprescindible abarcar el componente filosófico que da justificación a sus proyectos. Obviar ideología es obviar influencias culturales y religiosas imperantes. Y si bien las sociedades se transforman, y las ideas cambian y pasan de moda, la pulsión autodestructiva de las ideologías totalitarias nunca muere. Continuar leyendo “Totalitarismo: la ideología que nunca muere”

Bernard Lewis: apreciación por un erudito centenario

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Bernard Lewis durante una intervención en 1990 en la televisión francesa. Este eminente historiador de Medio Oriente cumplió cien años este 31 de mayo. Es el especialista en temas islámicos más afamado del mundo. Inspiró a toda una generación de analistas, y sigue cautivando a todas las audiencias con la elegancia de su prosa, y la firmeza de sus postulados. Crédito por la imagen: Frederic Reglain / Gramma-Rapho.

El 31 de mayo marca el cumpleaños número cien de Bernard Lewis, posiblemente el más reconocido historiador y catedrático del mundo islámico en vida. Nacido en Londres, es autor de más de treinta libros, y es una de las voces más influyentes en lo concerniente a los asuntos de Medio Oriente. Además de servir de tutor y guía a nuevas generaciones de especialistas, Lewis prestó consejo a diversas figuras de la política, y sus trabajos son ampliamente respetados en todas las latitudes del globo.

En vista de la ocasión, considero oportuno presentar una reflexión en apreciación de este pensador de primer orden. Aunque nunca tuve el enorme privilegio de conocerlo en persona, o de presenciar alguna de sus ponencias en vivo, conozco su obra bastante bien. Por ello, aunque sea de un modo figurado, puedo relacionarme con él a través de sus escritos: tal como sucede en la relación entre un narrador y su lector.

Por lo pronto puedo limitarme a decir que soy un confeso seguidor, y que, a mi modo, lo considero un guía y un mentor. Sus volúmenes contribuyeron considerablemente a mi decisión de buscar la especialización en Medio Oriente; y en tanto esto es cierto, creo que este sitio –este blog– no se habría gestado sin antes conocer yo su obra.

¿Qué hace a Lewis tan especial? Más allá de que cumple cien años, algo de por sí remarcable para cualquier individuo, es su trayectoria como escritor prolífico lo que le ha asegurado su lugar en el panteón de los intelectuales más importantes del presente. Su obra es indispensable para cualquier interesado en lo que acontece en el mundo islámico. La prosa de sus textos es exquisita, y su manera de aproximarse a la historia atrae tanto al lector experimentado como a quien no está del todo al tanto. Bastan motivos para leerlo, y esto, en base al contexto académico y periodístico en el cual me inserto, es particularmente cierto para América Latina, donde su obra no ha logrado el prestigio que alcanzara en Europa y en Estados Unidos. Continuar leyendo “Bernard Lewis: apreciación por un erudito centenario”

Sobre la Universidad de Chile y el boicot a Israel

Artículo Original. Publicado también en INFOBAE el 10/05/2016.

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El cuerpo estudiantil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile decidió que su casa de estudios quede adherida al movimiento internacional para boicotear a Israel. Por medio de su resolución, cualquier israelí sospechado de simpatizar con las políticas de su Estado quedaría vetado de participar en las actividades organizadas por la Universidad. En la foto, un grupo de manifestantes chilenos protestan en Santiago, en julio de 2015, contra una obra de danza patrocinada por la Embajada de Israel. Crédito por la imagen: Javier Karmy.

El 25 de abril los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (UCh) decidieron, por medio de una votación representativa, adherir a su casa de estudios a una campaña para boicotear a Israel. Por medio de la presión estudiantil, el objeto de la resolución adoptada consiste en vetar la participación de cualquier persona proveniente de Israel que, según la interpretación facultativa de los delegados, esté vinculada con la ocupación de los territorios palestinos. De esta manera, la universidad más antigua del país, pública, y posiblemente la más prestigiosa también, se suma, virtualmente incondicionalmente, al movimiento internacional para defenestrar al Estado hebreo. Se trata de la última victoria en América Latina del atolondrado proyecto al “Boicot, Desinversión y Sanciones”, más conocido por su acrónimo en inglés, BDS.

A mi criterio, atolondrado es precisamente el mejor adjetivo, o al menos el más formalmente correcto, para resumir la esencia de este movimiento. Este termino se vuelve especialmente revelador en la medida que da constancia de la ignorancia y de la falta de juicio y mesura de sus integrantes. Solo basta con encuestar a quienes celebran tales medidas para percatarse que lo que está en juego es un odio visceral hacia Israel; tan desproporcionado, que la sombra del antisemitismo siempre termina haciéndose presente.

Si en el mundo hispanohablante existe cierto sentido de ecuanimidad y rigurosidad intelectual, la decisión de la Facultad de Derecho de la UCh debería causar preocupación. Esto por el simple motivo que, con su accionar, la facultad en cuestión le ha cerrado la puerta al debate y a la deliberación. Es decir, no ha hecho otra cosa salvo traicionar el espíritu de toda escuela que se precie a sí misma. Ha derogado simbólicamente el ejercicio de cuestionar, la pesquisa por el conocimiento, y la razón académica de conocer el mundo mediante la exploración constante de sus problemas. Continuar leyendo “Sobre la Universidad de Chile y el boicot a Israel”

300 la película: prejuicios y fantasía

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La película 300 del año 2006 es un espectáculo visual . Sin embargo, además de distorsionar la historia, presenta una imagen deshonesta sobre el Imperio aqueménida y su gente. En la captura de pantalla, el rey Leonidas (Gerard Butter) combate contra los invasores persas. Crédito por la imagen: Warner Bros.

Hace pocos días volví a ver 300 (2006), la película dirigida por Jack Snyder, basada en la novela gráfica de Frank Miller. La película recrea la heroica resistencia de los trecientos espartanos en Termópilas contra un supuesto millón (en realidad cientos de miles) de persas invasores, en el 480 a.C. durante la Segunda Guerra Médica. Quien haya visto la película seguramente se ha percatado de que las licencias artísticas, y en particular los efectos visuales, dominan la pantalla de principio a fin. Por esto mismo, cuando vi la película por primera vez, al tiempo de su estreno, recuerdo que quedé impacto por la excelente realización –por la acabada transición de las páginas del cómic al cine.

Pero a raíz de mis intereses académicos, me gustaría reparar en otro aspecto de la película que pasó inadvertido durante mi adolescencia. Tal como indican los críticos de 300, mismo en su versión gráfica original, la obra presenta en todo momento una imagen desfigurada de los persas, como huestes desalmadas; esclavizadas por la enfermiza atracción que ejerce su excéntrico y afeminado rey-dios, Jerjes. Por otro lado, si el bando persa esquematiza la bestialidad y simultáneamente lo primoroso del “despotismo oriental”, los espartanos representan la decencia de Grecia que quiere preservar su libertad. Efectivamente, muchos interpretan que el espectador encuentra en los gallardos cuerpos de los soldados espartanos la virilidad de la civilización occidental.

Aunque los productores negaron que su intención haya sido darle una connotación política a la película, las críticas a este mensaje subyacente –por descontado especialmente fuertes en Irán– no son rebuscadas, y tienen sentido. Para Snyder, el film es “una ópera, no un documental”. Cabalmente, “una obra de fantasía”. Lo cierto es que la disyuntiva Occidente-Oriente es lo que le dio sentido y trascendencia a la historia que inspiró la ficción. Más allá de la explosión visual que es 300, el sacrificio de los espartanos no sería recordado si no fuera considerado un momento decisivo de la historia, o por lo menos de nuestra historia. ¿Es esta aseveración válida? ¿Es 300 justa con los acontecimientos? Continuar leyendo “300 la película: prejuicios y fantasía”

¿Es islamófobo monitorear a las comunidades musulmanas?

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Mientras los expertos en seguridad insisten en que es necesario monitorear a las comunidades musulmanas, críticos y activistas aducen que los servicios de seguridad están institucionalmente sesgados con posturas racistas y xenófobas hacia el islam. En la foto, un grupo de musulmanes se concentra ante el Ayuntamiento de Barcelona, en diciembre de 2015. Crédito por la imagen: Robert Bonet.

La reciente ola de atentados en Francia y en Bélgica ha vuelto a reavivar un debate que lleva instaurado por lo menos desde hace quince años, desde que el peligro del radicalismo islámico se hiciera palmario tras los ataques de Al-Qaeda en Estados Unidos. En relación con este flagelo, a diferencia del continente americano, donde la integración de los musulmanes ha sido más exitosa, Europa no ha podido o no ha sabido tratar con la población procedente de una coyuntura islámica.

El barrio de Molenbeek en Bruselas es quizás un ejemplo conocido y revelador. Puesta en escrutinio por las autoridades tras los atentados del 22 de marzo, esta municipalidad cuenta con una mayoría musulmana, principalmente de origen marroquí, y se ha sido catalogada como un caldo de cultivo de yihadistas. En la medida que la radicalización islámica genera resquemor para con los sectores musulmanes, cada vez son más los políticos, especialmente aquellos populistas, que demandan un seguimiento, o alguna especie de control sobre lo que se discute puertas adentro de las mezquitas y centros culturales islámicos.

Desde el punto de vista del oficial de inteligencia y seguridad, más allá de las polémicas políticas –de lo que digan o hagan los funcionarios– existe una necesidad tangible de monitorear lo que sucede en las instituciones islámicas; con mayor o menos intensidad según el caso. En palabras de un analista francés, “estamos ciegos”. “No contamos con las herramientas más obvias para lidiar con esta amenaza”. Para los expertos europeos, las deficiencias en materia de seguridad tienen mucho que ver con la inhibición de los líderes a tratar temas espinosos, conocidos por contrariar la corrección política, y ergo suscitar fuertísimas críticas. Por eso, tal como expresa lacónicamente un analista belga, el problema en cuestión no será resuelto en tanto no se tome una decisión: “O querés vivir en una sociedad muy segura –una sociedad con un montón de fuerzas de seguridad– o te quedás con tu modo de vida, y con las libertades con la que estás acostumbrado a convivir.”

¿Es entonces islamófobo el destinar más recursos para hacer un seguimiento más detenido a los musulmanes? Hay quienes dirían que el solo hecho de plantear tal discusión esconde una agenda xenófoba; una “gran ópera” ilusoria articulada para generar miedo. ¿Es válida esta aseveración? Continuar leyendo “¿Es islamófobo monitorear a las comunidades musulmanas?”

Los idiotas útiles de Corea del Norte

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Por más insólito que paresa, existen occidentales serviciales al régimen norcoreano, uno de los más aislados y represivos del mundo. Es interesante entonces repasar el perfil de estos individuos, que sin tomar necesariamente conciencia de ello, se han vuelto en los idiotas útiles de Pyongyang. La imagen es el poster promocional de la película de 2015 que documenta las andanzas del exbasquebolista Dennis Roadman. Crédito por la imagen: Chief Productions.

Como analista internacional, encuentro fascinante la mera existencia de Corea del Norte. Quizás esta no sea la palabra más indicada para tratar con este país, y más en concreto con su régimen. No obstante, lo cierto es que esta entidad, la única monarquía comunista del mundo, evidentemente llama la atención. Precisamente, hay quienes dicen que Corea del Norte es una anomalía entre las naciones. Además de que presenta una dictadura unipartidista, la cual ya lleva casi setenta años en el poder, sistematiza el único modelo socialista que luego de tanto tiempo, no muestra ni el menor interés en la reforma económica.

Visto como actor internacional, o como régimen totalitario, se puede decir que la dinastía Kim decidió hacer de Corea del Norte un ente aislado, marginalizado por sus propias maquinaciones y mitos fundacionales. En la península de Corea, septentrionalmente al paralelo 38, no existe la noción de sociedad civil. El impulso totalitario, el culto a la personalidad fastuoso, la propaganda constante, y el sistema de clasificación social basado en la lealtad al régimen (songbun), han creado una nación de pobres y conformistas, de esclavos que viven y mueren para la supuesta gloria de sus líderes mesiánicos.

Sin la narrativa de heroísmo dentro de la continua percepción de victimización, cual distopía orwelliana habría dejado de existir hace tiempo. Y bien, pese a las reformas económicas de China y Vietnam, la caída del Muro de Berlín, y más recientemente las incipientes transformaciones en Cuba, no existe señal alguna de que Pyongyang vaya a modificar su rumbo, tanto en la esfera económica como política.

Más allá de que la trama norcoreana está bien documentada, se desarrolla una suerte de tragedia ad hoc de la que no muchos conocen. Me refiero, en realidad, al caso particular de unos individuos occidentales que por cosas del destino terminaron formando parte del cuerpo propagandístico de la familia Kim. Es la historia de los idiotas útiles que prestan fidelidad a Corea del Norte, para intentar, de una forma u otra, venderle al mundo un paisaje socialista armonioso de fantasía. ¿Por qué no darlos a conocer, e intentar entender sus motivos? Veremos que detrás de ellos se esconde una búsqueda por sentido, propósito y relevancia. Continuar leyendo “Los idiotas útiles de Corea del Norte”

Marcelo Cantelmi y otro comentario errado sobre la Yihad

Artículo publicado originalmente en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 02/04/2016.

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Marcelo Cantelmi, jefe de exteriores del diario Clarín, opina que el Estado Islámico no lleva ninguna ideología religiosa por detrás. Por otro lado, alega que la derecha populista es tan peligrosa como el propio yihadismo. Además de errados, sus comentarios trivializan el estudio académico acerca del islam radical. Crédito por la imagen: Diario Sirio-Libanés.

Marcelo Cantelmi, el jefe de política internacional del diario Clarín, nuevamente ha opinado acerca del Estado Islámico (ISIS). Para ir al grano, desde mi lugar ya había criticado al reconocido periodista por plantear lo que a mi criterio es una visión ilusa e inocente acerca del yihadismo. En noviembre, Cantelmi argüía en su columna de Clarín que el ISIS no tenía nada de “islámico”; y que el islam es un componente mítico y fabulesco, dentro de la amenaza terrorista que representa dicho grupo.

En mi tribuna, a modo de retruque, aprovechaba la ocasión para dejar ver la incongruencia de esta conducta intelectualmente deshonesta. Postulaba que el jefe de exteriores de uno de los principales periódicos argentinos debería leer más libros de Historia y menos artículos de internet. Con una mirada superficial del asunto, Cantelmi les decía a sus lectores que los intereses de los yihadistas son terrenales, y no así religiosos. Para dar autoridad a su comentario, el periodista –quien por cierto también es docente en periodismo– citaba que el ISIS se aparta del ejemplo de Mahoma, porque mientras “para esta banda asesinar a sus prisioneros es una rutina”, “Mahoma mató a solo dos y liberó a 6347”.

Al leer a Cantelmi, lo religioso parece representar una abstracción sin mucho sentido como factor explicativo. En mi opinión, esta sentencia, si es que en efecto así la piensa Cantelmi, no podría estar más alejado de la realidad. Acaso reflejando la máxima del materialismo dialéctico –que la ideología tiene su base en las condiciones materiales de la vida– el periodista cae en lo grotesco de buscar explicar al ISIS desde el marxismo. Y nuevamente, en su columna más reciente, este formador de opinión insiste en sobreponer supuestos intereses geopolíticos a ideología, como si la religión fuera una mera fachada para la muchachada, para el circo. Por ello, si se me permite la expresión, habemus otro comentario despistado, de este cronista desorientado. Continuar leyendo “Marcelo Cantelmi y otro comentario errado sobre la Yihad”

La inercia de Occidente ante la transformación de Europa

Artículo publicado originalmente en POLÍTICAS Y PÚBLICAS el 26/02/2016.

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Tres intelectuales, Giovanni Sartori, Slavoj Zizek y Carlos Escudé, discuten la noción que Europa se está transformando a tal punto, que está renunciando a su identidad occidental. En la foto, Roma vista desde los tejados. Crédito por la imagen: Luciano Mortula / Shutterstock.

Sobre Europa, Umberto Eco decía que fue un continente capaz de fusionar muchas identidades sin mezclarlas, y que así es como será su futuro. Un tema por demás interesante, trae polémicas discusiones sobre todo en torno a la cuestión los musulmanes en Europa. Las estadísticas, frívolas para algunos pero estadísticas al fin, muestran que la población musulmana en el Viejo Continente, hoy en día estimada en 44 millones (19 a 20 millones en la Unión Europea solamente) aumentará exponencialmente con el paso de las décadas, a tal punto que para el 2030 el 8% de los europeos serían musulmanes. En veinte años aparentemente en países como Austria, Bélgica, Francia y Suecia la comunidad islámica ascenderá al 10 por ciento, e iría en aumento con el paso del tiempo.

Los expertos argumentan que el islam es la religión con más crecimiento en el mundo, evangelizando en donde la Iglesia hace tiempo perdió influencia, y por una combinación de razones culturales y socioeconómicas, que van desde la religiosidad de los fieles, la falta de recursos en colectivos de inmigrantes, y la ausencia o desinterés en la educación sexual, puede decirse que los musulmanes tienen la tasa de natalidad más alta entre los europeos.

Para algunos comentaristas se trata de una bomba de tiempo contra la civilización occidental, y Europa está haciendo poco o nada para preservar su identidad en el largo plazo. Continuar leyendo “La inercia de Occidente ante la transformación de Europa”